Con el propósito de evaluar los conocimientos y habilidades adquiridas durante su preparación académica, alumnos de la primera generación de la Academia de Formación de Paramédicos Código Tres participaron en un simulacro interno de trauma prehospitalario, donde enfrentaron situaciones de emergencia diseñadas para reproducir con el mayor realismo posible los casos que atenderán durante su labor como técnicos en urgencias médicas.
El instructor de la academia, Adolfo Ruiz, informó que los estudiantes concluyeron el módulo de Trauma Prehospitalario con un examen integral que incluyó tanto una evaluación teórica como una práctica guiada mediante simulaciones.
Explicó que los futuros paramédicos fueron distribuidos en cuatro escenarios distintos, cada uno representando una emergencia diferente, con el objetivo de poner a prueba su capacidad para evaluar pacientes, aplicar protocolos internacionales de atención y tomar decisiones bajo presión.
“Buscamos que los alumnos se enfrenten a situaciones muy similares a las que encontrarán en la calle, para que sepan cómo actuar cuando estén prestando un servicio real”, señaló.
Entre los escenarios preparados para la evaluación incluyeron casos de traumatismo craneoencefálico, evisceración abdominal, amputación total de una extremidad y pacientes politraumatizados con lesiones de tórax, considerados algunos de los incidentes más frecuentes que atienden los cuerpos de emergencia.
Respecto al manejo del traumatismo craneoencefálico, Ruiz explicó que uno de los principales objetivos es que los estudiantes aprendan a realizar una adecuada valoración neurológica del paciente para identificar su estado general y estimar el tipo de lesión que pudiera presentar.
Indicó que, a partir de esa valoración inicial, los alumnos deben determinar el tratamiento más adecuado de acuerdo con la gravedad del paciente y la cinemática del accidente, es decir, la forma en que ocurrió el trauma.
Asimismo, destacó que parte fundamental del examen consiste en verificar que los estudiantes sean capaces de decidir si el paciente requiere inmovilización total por posible lesión cervical, administración de oxígeno, dispositivos para garantizar una vía aérea permeable o incluso la aplicación de soluciones intravenosas cuando el estado clínico así lo demande.
En el caso de las amputaciones, explicó que los protocolos internacionales de atención al trauma, particularmente los lineamientos PHTLS (Prehospital Trauma Life Support), continúan recomendando el uso correcto del torniquete para controlar hemorragias graves.
“Los alumnos ya aprendieron durante el curso las nuevas guías internacionales para la utilización del torniquete y ahora es momento de comprobar que realmente dominen la técnica y sepan controlar este tipo de emergencias”, comentó.
Otro de los escenarios evaluados corresponde al trauma abdominal con evisceración, una condición en la que los órganos internos salen de la cavidad abdominal debido a lesiones severas.
En estos casos, los estudiantes deben demostrar que conocen los protocolos básicos para proteger las vísceras expuestas, estabilizar al paciente y realizar un traslado seguro hacia una unidad hospitalaria.
La evaluación también contempla lesiones de tórax, donde los futuros paramédicos deben identificar posibles daños en pulmones y corazón, así como reconocer las alteraciones sistémicas que estas lesiones provocan en el organismo.
Durante esta fase, los alumnos deben efectuar una valoración completa del tórax para determinar el tratamiento más adecuado y aplicar los protocolos correspondientes.
El instructor explicó que también se consideran casos con fracturas costales, tórax inestable o denominado “tórax paradójico”, además de contusiones pulmonares y otras lesiones dentro de la cavidad torácica, situaciones en las que el personal de emergencias debe decidir si es necesario aplicar maniobras de reanimación o medidas avanzadas para preservar la vida del paciente.
Ruiz enfatizó que cada escenario obliga a los estudiantes a analizar las condiciones específicas de cada paciente antes de intervenir, ya que ningún caso se resuelve exactamente de la misma manera.
“Lo importante es que sepan valorar correctamente la situación y aplicar el protocolo de atención indicado para brindar una atención prehospitalaria segura y eficaz”, afirmó.
Como parte del ejercicio práctico, los alumnos también realizaron maniobras de abordaje y traslado utilizando dos ambulancias de urgencias básicas, identificadas con los números económicos 026 y 031, las cuales fueron empleadas de acuerdo con las necesidades que presentaba cada uno de los pacientes simulados.
Con este tipo de evaluaciones, la Academia de Formación de Paramédicos Código Tres a cargo de César Peña como director, Alejandro Peña, Randy Arredondo y Francisco Luis López Olvera también como instructores, busca fortalecer la preparación práctica de sus estudiantes antes de incorporarse al servicio de atención de emergencias, permitiéndoles desarrollar habilidades técnicas, capacidad de análisis y toma de decisiones en escenarios que reproducen fielmente las condiciones que enfrentarán durante su ejercicio profesional. ( Francisco López Matán / El Diario)



