Cuando una persona atraviesa una crisis emocional, pedir ayuda no debería ser visto como una señal de debilidad ni como un recurso exclusivo para quienes se encuentran al borde del suicidio. La Línea de la Vida “Hablar Salva Vidas” busca precisamente romper con esta idea y convertirse en un espacio de acompañamiento para quienes enfrentan ansiedad, depresión, sentimientos de angustia o cualquier situación que los esté rebasando.
La psicóloga Melissa Ann Marr, del Instituto Municipal de Prevención y Atención a la Salud (IMPAS), explicó que este servicio surgió ante la necesidad de ofrecer atención especializada a través de profesionales capacitados para intervenir ante diferentes tipos de crisis emocionales.
Uno de los principales objetivos, señaló, es desmitificar la idea de que para utilizar la línea una persona debe estar pensando en quitarse la vida. Por el contrario, una crisis de ansiedad, sentirse abrumado, atravesar un periodo de tristeza, tener la necesidad de hablar con alguien o simplemente requerir acompañamiento emocional también son motivos válidos para pedir apoyo.
“Muchas veces piensan que no puedes llamar a la línea si no estás pensando en el suicidio, pero la verdad es que no es necesario”, explicó la especialista, quien destacó que expresar las emociones puede ayudar a evitar que una situación se intensifique.
La atención puede solicitarse a través del número *800, disponible las 24 horas del día, durante todo el año. Al realizar la llamada, la persona es atendida por terapeutas capacitados, quienes valoran la situación y proporcionan orientación de acuerdo con las necesidades de quien solicita apoyo.
Pero el servicio no está dirigido únicamente a quienes experimentan directamente una crisis. También familiares, amigos o personas cercanas pueden comunicarse cuando no saben cómo actuar ante alguien que atraviesa un momento complicado.
Marr puso como ejemplo el caso de una persona que observa que su madre, pareja, hijo o algún otro familiar comienza a presentar una crisis emocional y no cuenta con las herramientas para contenerla. En estos casos, puede comunicarse a la línea y recibir indicaciones paso a paso para saber cómo acompañar a la persona, e incluso ponerla directamente en contacto con el terapeuta.
La línea también cuenta con mecanismos de coordinación con Seguridad Pública para atender situaciones consideradas de alto riesgo. Cuando durante una llamada se identifica que una persona podría atentar contra su vida, ha ingerido medicamentos con esa intención o se encuentra en una situación que requiere intervención inmediata, los terapeutas pueden solicitar el apoyo de las unidades de emergencia.
De acuerdo con la psicóloga, la demanda de este servicio ha incrementado conforme más personas conocen su existencia, algo que atribuyó en parte a las acciones de difusión realizadas por instituciones, autoridades y medios de comunicación.
Sin embargo, otro de los retos consiste en identificar las señales de alerta en familiares y amigos. Marr señaló que no siempre una persona que atraviesa una crisis luce triste, aislada o evidentemente deprimida. Incluso puede mostrarse alegre, convivir y realizar actividades normalmente.
Por ello, recomendó prestar atención a cambios en la conducta, aislamiento, periodos frecuentes de soledad, publicaciones relacionadas con la muerte o cuestionamientos sobre el sentido de la vida, así como cualquier comportamiento que genere preocupación.
“Por algo nos está llamando la atención”, señaló la especialista al referirse a las señales que pueden detectar familiares y personas cercanas. Ante cualquier situación que genere inquietud, escuchar sin juzgar y acercar a la persona a los servicios profesionales puede marcar una diferencia.
La psicóloga también destacó la importancia de que los hombres conozcan estos servicios, debido a que culturalmente persiste la idea de que deben afrontar solos sus problemas y que pedir ayuda es una muestra de debilidad. La Línea de la Vida representa una alternativa confidencial y libre de juicios para quienes no cuentan con una red de apoyo suficiente.
Además de *800, quienes requieran atención psicológica pueden comunicarse al 072, en las extensiones 2259, 2260 y 2261.
El mensaje central, insistió Marr, es que no existe una crisis “demasiado pequeña” para pedir ayuda. No es necesario esperar a que el problema llegue al límite: hablar cuando aparecen los primeros signos de ansiedad, tristeza, angustia o desesperación también puede ser una forma de prevención.
La Línea de la Vida “Hablar Salva Vidas” no busca únicamente intervenir cuando una emergencia ya está ocurriendo. También pretende ofrecer un espacio para detenerse, expresar lo que se siente y encontrar acompañamiento antes de que una crisis emocional avance. Porque pedir ayuda a tiempo también es una manera de cuidarse y de cuidar a quienes nos rodean. (Fuente: IMPAS)
