Chihuahua. La exposición descontrolada a pantallas en la infancia y adolescencia impide el desarrollo de la tolerancia a la frustración y deja a este sector de la población en estado de indefensión frente a delitos digitales.
Lo anterior, fue advertido por Patricia Aragón, psicóloga forense adscrita a la Unidad Especializada en la Investigación del Delito de Trata de Mujeres, Niñas y Niños de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia (FEM).
La especialista explicó que durante la infancia y la adolescencia la corteza prefrontal —zona ubicada detrás de la frente, encargada de la toma de decisiones y el control de impulsos— aún no está totalmente formada.
“El boom de la pantalla —luces, sonidos estridentes, colores, pantallas duales con dos videos en uno— provoca liberen dopamina, el neurotransmisor de la recompensa, sin sentido, sin control y sin la dosis adecuada. Por eso no adquieren tolerancia a la frustración”, señaló.
Aragón indicó que cuando retiran ese estímulo, las niñas, niños y adolescentes (NNA), presentan una desregulación que puede compararse, en términos coloquiales, con un síndrome de abstinencia o “malilla”.
Agregó que existe además una dependencia emocional, ya que las NNA nacieron con pantallas y han aprendido a buscar validación a través de ellas, lo que marca una delgada línea hacia la negligencia parental.
“La falta de supervisión parental constituye una omisión del deber de protección, dejando al menor desarmado ante entornos digitales diseñados para la adicción”, puntualizó.
Enfatizó que esto no es un mal hábito, sino un estado de vulnerabilidad psicosocial y neurocognitiva que altera lo conductual en las NNA quienes por ende, no están alertas, lo que los expone a riesgos muy fuertes.
