En el inicio de la Cuaresma, cientos de fieles católicos acudieron este miércoles a la Catedral Metropolitana para participar en la misa de imposición de ceniza, presidida por el arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann.

Durante la homilía, el prelado hizo un llamado a los chihuahuenses a vivir este tiempo litúrgico con espíritu de conversión, a través de la oración, el ayuno y la caridad, prácticas que, dijo, permiten fortalecer la fe y renovar el compromiso cristiano.

“La Cuaresma es un camino de reflexión y cambio interior. No se trata solo de un acto externo, sino de transformar el corazón”, expresó ante los asistentes que abarrotaron el recinto religioso en la misa de 12:00.

Desde temprana hora los fieles acudieron a diferentes celebraciones para recibir la cruz de ceniza en la frente, signo que recuerda la fragilidad humana y la necesidad de reconciliación.

El arzobispo exhortó a las familias a fomentar la solidaridad con quienes más lo necesitan, especialmente en un contexto social marcado por dificultades económicas y violencia.

Subrayó que la caridad no debe limitarse a lo material, sino incluir el perdón, la comprensión y el acompañamiento.

La celebración del Miércoles de Ceniza marca el comienzo de los 40 días de preparación para la Pascua.

Al finalizar la misa, los fieles se retiraron en un ambiente de recogimiento, comprometidos a asumir este tiempo como una oportunidad de crecimiento espiritual y servicio a la comunidad.