Chihuahua.- Las temperaturas extremas no solo representan un riesgo para la salud física, sino que también tienen efectos directos en el estado de ánimo de las personas, aumentando la irritabilidad, la ansiedad y las reacciones impulsivas, situaciones que pueden volverse especialmente peligrosas cuando alguien está al volante.
Durante la actual temporada de calor, en la que los termómetros en Chihuahua pueden superar los 40 grados centígrados, especialistas advierten que las altas temperaturas pueden influir en la conducta humana y provocar una mayor tendencia a los conflictos, discusiones y comportamientos agresivos en espacios públicos y en la vialidad. El psicólogo Alejandro Olivares, presidente del Colegio de Psicólogos de Chihuahua, explicó que existe una teoría ampliamente estudiada denominada “hipótesis del calor”, la cual plantea que el aumento de la temperatura genera una percepción subjetiva de malestar que altera el estado emocional de las personas. “Hay una hipótesis muy interesante que se llama hipótesis del calor y que dice que hay un estado de ánimo que es alterado por la percepción subjetiva de malestar cuando aumenta la temperatura”, señaló. De acuerdo con el especialista, cuando las personas se encuentran expuestas a temperaturas elevadas, como los 42 grados centígrados que suelen registrarse en la entidad durante el verano, experimentan una sensación constante de incomodidad física que termina afectando su comportamiento. “Cuando hay una temperatura elevada, las personas sienten demasiado malestar físico, por lo tanto aumenta la irritabilidad”, explicó. Esta reacción tiene además un componente biológico. Olivares detalló que algunas áreas del cerebro relacionadas con el control de las emociones y la regulación de los impulsos modifican su funcionamiento bajo condiciones de calor extremo. “La corteza prefrontal y la amígdala funcionan de manera distinta cuando hay una temperatura elevada y existe esa percepción subjetiva de malestar”, comentó. La corteza prefrontal está asociada con la toma de decisiones, el razonamiento y el autocontrol, mientras que la amígdala participa en el procesamiento de emociones como el miedo, la ansiedad y la agresividad. Cuando el organismo enfrenta condiciones de estrés térmico, el equilibrio entre ambas regiones puede verse afectado, favoreciendo respuestas emocionales más intensas. Por ello, la hipótesis del calor sostiene que existe una mayor probabilidad de que las personas desarrollen conductas irritables o reaccionen de manera impulsiva ante situaciones cotidianas. “Hay una mayor tendencia por parte de las personas a tener conductas irritables o conductas que pueden detonar en actos violentos”, advirtió el presidente del Colegio de Psicólogos. Este fenómeno puede observarse con claridad en el tránsito vehicular. Los embotellamientos, los tiempos prolongados dentro de un automóvil expuesto al sol, las fallas en el aire acondicionado o simplemente la sensación de agotamiento por el calor pueden convertirse en detonantes de discusiones entre conductores. Especialistas señalan que durante los periodos de altas temperaturas es común que aumenten los episodios de impaciencia al conducir, los toques de claxon excesivos, los insultos entre automovilistas e incluso los enfrentamientos derivados de incidentes menores. Olivares explicó que las afectaciones externas, como el calor ambiental, generan estados de ánimo más ansiosos y una menor tolerancia a la frustración. “Es una realidad fisiológica que las personas, al tener este tipo de afectaciones externas como es el calor de la temperatura ambiente, pueden llegar a este tipo de estados de ánimo ansiosos”, indicó. Ante este panorama, el especialista recomendó adoptar medidas que permitan mantener una temperatura corporal adecuada y reducir los efectos psicológicos del calor. Entre las principales recomendaciones se encuentran mantenerse hidratado, evitar exposiciones prolongadas al sol, procurar espacios ventilados, utilizar ropa ligera y, en el caso de los conductores, verificar el correcto funcionamiento del sistema de aire acondicionado del vehículo antes de emprender trayectos largos. También sugirió reconocer los signos de irritabilidad o agotamiento antes de reaccionar impulsivamente, especialmente en situaciones de tráfico intenso o estrés vial. “Es bien importante aprender a regular nuestra temperatura corporal para que podamos tener una mejor calidad de vida y también una mejor convivencia general”, concluyó. Mientras las altas temperaturas continúan marcando el ritmo de la temporada de verano en Chihuahua, especialistas recuerdan que cuidar el bienestar emocional también forma parte de las medidas preventivas frente al calor. Mantener la calma, hidratarse adecuadamente y comprender que el malestar térmico puede influir en las emociones puede contribuir a reducir conflictos y hacer más segura la convivencia tanto en las calles como en otros espacios de la vida cotidiana.
