Chihuahua, Chih.- En la ciudad de Chihuahua, el crecimiento urbano y las sequías han provocado que especies silvestres bajen a zonas habitacionales en busca de agua y alimento. Los avistamientos ocurren principalmente en colonias periféricas cercanas a los cerros, áreas como Romanzza, Quinta Versalles y fraccionamientos por el periférico De la Juventud.
Han sido de antología los encuentros con ejemplares de oso pardo en el corredor natural del Cañón del Marro, que desemboca en la zona urbana con fraccionamientos residenciales. En 2020, por ejemplo, en un verano ardiente, fue visto casi entre las casas un osezno bebiendo agua en una pila cerca de la carretera Panamericana. El Cañón del Marro, ubicado en la zona norte/norponiente de la ciudad de Chihuahua, colinda o está cercano a los fraccionamientos Las Aldabas, Andaluza, Puerta Ribera Real, Nueva España y el complejo habitacional Hacienda de Santa Clara.
La cercanía de estos nuevos desarrollos con el cauce natural ha generado debates sobre la protección del entorno ecológico y los riesgos de inundación en la zona.
En la parte aledaña a la presa El Rejón, madres de gato montés y linces desfilan con sus gatitos, buscando alimento y el agua de la presa. Ejemplares de pecarí han irrumpido entre las calles y las casas de sector Poniente.
Hay quien dice que son “especies invasoras”, pero en realidad, los humanos son los invasores y destructores de los hábitats naturales. El factor que coincide como atractor tanto para la fauna como para la gente, son los cuerpos de agua, necesarísimos para la vida.
Las rapaces
En cuanto a las aves rapaces, es frecuente avistar halcones aperchados (sujetos a cornisas o descansando en los techos) en los edificios más altos de la ciudad. Los halcones y otras aves rapaces suelen avistarse en el entorno natural que rodea la mancha urbana.
• Presa El Rejón y Parque
El Encino: Zonas ideales por la presencia de cuerpos de agua y vegetación.
• Cerros del Soberano: Una de las rutas de senderismo y observación de aves más largas de la zona.
• Cumbres de Majalca: Área natural protegida ubicada al norte, frecuentada por diversas aves rapaces.
Asimismo, auras y zopilotes, o ambos mezclados, son una vista cotidiana en las orillas de la ciudad, casi siempre volando en círculo, lo que es un indicador de que su olfato y su visión han detectado la presencia de cadáveres de animales de compañía.
En la ciudad de Chihuahua es posible captar y observar diversas aves rapaces, desde halcones que sobrevuelan zonas urbanas hasta ejemplares de águila real en las sierras cercanas como Majalca. Además, el estado es una importante zona de paso y anidación para especies migratorias de aves de presa.
En las inmediaciones de la capital, grupos de observadores de aves, quienes tienen amplio conocimiento para identificar especies haciendo uso de catalejos y de lentes largos de cámara, han logrado hacer registros de hasta 165 en una sola jornada de cuatro horas y hasta 400 especies en el estado.
En Chihuahua y sus inmediaciones han registrado más de 470 especies de aves. En la ciudad, la comunidad de observadores ha documentado una gran diversidad en parques urbanos y cuerpos de agua, combinando residentes locales, aves de pastizal y especies migratorias que utilizan la región como corredor.
Los avistamientos de pajareros en la zona (en plataformas como ebird) incluyen grupos muy variados.
• Aves acuáticas y playeras:
Frecuentes en las presas locales. Pueden observarse especies como el pato golondrino (Anas acuta), pato cucharón (Spatula clypeata), garceta nevada (Egretta thula) y el zambullidor de Clark (Aechmophorus clarkii).
• Rapaces: Incluyen al aguililla aura (Buteo albonotatus), el cernícalo americano (Falco sparverius) y el milano coliblanco (Elanus leucurus), además de visitantes ocasionales como águilas calvas e incluso el águila real en áreas abiertas cercanas.
• Aves urbanas y migratorias:
Destacan el papamoscas cardenalito (Pyrocephalus rubinus), la piranga roja (Piranga rubra), el zorzal migratorio (Turdus migratorius), la paloma de alas blancas (Zenaida asiatica) y el cuervo chihuahuense (Corvus cryptoleucus).
¿Existe el peligro real ante las irrupciones?
La presencia de fauna salvaje en zonas urbanas de Chihuahua es un riesgo real tanto para los ciudadanos como para los animales. Especies como pecarís (jabalíes), víboras de cascabel, pumas, coyotes y gatos monteses descienden de los cerros a las colonias periféricas impulsados por la mancha urbana, la sequía y la búsqueda de agua y alimento.
En las orillas y zonas serranas de la ciudad de Chihuahua, el mayor peligro radica en el encuentro con serpientes de cascabel, abejas, alacranes y coyotes. Durante las temporadas de calor y sequía, esta fauna baja a la zona urbana en busca de agua y alimento.
Principales riesgos y especies
• Serpientes (víboras de cascabel): Frecuentes en áreas con matorrales y zonas rocosas; su mordedura es altamente tóxica y requiere atención médica inmediata.
• Depredadores menores (coyotes y gatos monteses): Rara vez atacan a humanos, pero representan un peligro para mascotas pequeñas y pueden portar rabia.
• Insectos y arácnidos (abejas, avispas y alacranes): Su proliferación aumenta drásticamente con el calor. Sus picaduras pueden ser mortales para personas alérgicas. • Pueden Jabalíes y pecaríes: volverse agresivos si se sienten acorralados o si defienden a sus crías.
Zonas de mayor vulnerabilidad
• Áreas de cerros y periferia: Específicamente en los cerros como El Pescadito, El Coronel, Grande y zonas aledañas a la salida a Cuauhtémoc o Aldama.
• Fraccionamientos nuevos: Las colonias construidas recientemente que colindan directamente con el monte o el desierto abierto.
Identificación de las huellas en el lodo
El lodo de las presas en Chihuahua (como El Rejón, Chuvíscar o Las Vírgenes) es un lienzo natural que registra la actividad de la fauna local. Identificar estas huellas depende de analizar el tamaño, la forma y la cantidad de dedos para rastrear desde aves acuáticas hasta mamíferos medianos.
Al observar el lodo reseco o húmedo en los bordes de los cuerpos de agua, es común encontrar los siguientes rastros,
Principales huellas identificables
• Mapache (Procyon lotor): Dejan marcas muy parecidas a pequeñas manos humanas, con cinco dedos largos y separados. Su huella delantera mide entre cinco y siete centímetros.
• Pecarí de collar (Pecari tajacu): Un pequeño jabalí silvestre. Su huella tiene forma de pezuña hendida, con dos dedos principales (en forma de corazón) y ocasionalmente marcas de los dedos accesorios traseros en lodo profundo.
• Venado bura o cola blanca (Odocoileus): Similar a la del pecarí, pero más alargada y grande (de siete a 10 centímetros de largo), dejando dos marcas en forma de almendra o punta de flecha.
• Coyote (Canis latrans): Huella ovalada y compacta con cuatro dedos simétricos, donde las garras superiores suelen dejar una marca muy fina y visible.
• Zorra gris (Urocyon cinereoargenteus): Similar a la del coyote, pero mucho más pequeña (unos 3.5 a cuatro centímetros) y redondeada.
• Aves Acuáticas (garzas, patos, gallaretas): Son caracterizadas por tener de tres a cuatro dedos, con membranas interdigitales (en patos) o dedos muy largos y delgados que se extienden para no hundirse en el fango.
Consejos para el rastreo
• Claridad en las marcas: El lodo es ideal porque retiene el detalle de las almohadillas y las uñas.
• Dirección: Las huellas más profundas corresponden al lado hacia donde se dirige el animal.
• Guías de apoyo: Para una identificación visual detallada, puedes consultar el Manual para el rastreo de mamíferos silvestres de México de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).
