Chihuahua, Chih.- Roblox, Free Fire, Minecraft y Call of Duty, entre otras, son las plataformas de videojuegos que más utilizan los depredadores o ciberdelincuentes que buscan a sus víctimas.

Según explicó Yamelith Muñiz, directora de la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), en estos sitios intentan hallar presas para extorsionar con distintos objetivos, ya sea pedirles que les realicen compras en las mismas plataformas o que les manden material gráfico de índole sexual.

La funcionario indicó que en lo que va de este año han dado vista de cinco casos en que las víctimas eran menores a la Fiscalía General del Estado (FGE).

Mencionó que lograr localizar y hacer amistad con los posibles objetivos es un proceso que toma meses y que los delincuentes eligen a quienes pasan mucho tiempo en las plataformas de videojuegos, para luego tratar de convencerlos de que migren a otras en las que la comunicación es más personal.

En esta etapa, las redes sociales complementarias como Tiktok, Instagram y Discord, las usan para mudar la conversación fuera del juego.

Usualmente enganchan a los menores con promesas de más seguidores y premios, entre otros trucos; una vez captada su atención proceden a indagar en su círculo familiar cercano para obtener información comprometedora.

Las intenciones u objetivos de los criminales son diversos, ya que algunos encuadran en la pedofilia y ‘Grooming’, los cuales son engaños para ganarse la confianza de menores con el fin de obtener fotografías o videos íntimos, los cuales usan para su consumo o venderlo.

Con el material íntimo incurren en la sextorsión, que cual una la práctica en la que usan las amenazas directas con difundir dicho material si no realizan pagos de dinero o si no envían más contenido.

La instancia de seguridad tiene identificada una práctica para el reclutamiento forzado, el cual consiste en los casos en los que es prometido dinero virtual o recompensas en los juegos a cambio de que los menores realicen tareas o huyan de sus casas.

Según la directora del área especializada, los ciberdelincuentes en muchas ocasiones están en otras ciudades o estados, pero existe una práctica internacional de estos delitos, por lo que las autoridades insisten en que los padres de familia estén al tanto de lo que realizan sus hijos y con quién conviven, ya que presumen que la cantidad de víctimas es mucho mayor, pero el miedo o vergüenza ocasiona que no lo denuncien.

“Hemos tenido casos en que detectamos el delito, pero la víctima no lo quiere denunciar”, concluyó.