La limpieza periódica de los tinacos y depósitos de almacenamiento de agua es una medida fundamental para mantener la calidad del líquido que es utilizado diariamente en los hogares y prevenir la acumulación de microorganismos que podrían representar un riesgo para la salud.
De acuerdo con información emitida por la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) de Chihuahua, los depósitos de agua deben limpiarse al menos cada seis meses o antes si detectan suciedad visible, sedimentos o malos olores en el agua almacenada.
Aunque el agua potable llega tratada a las viviendas, una vez que permanece almacenada en los tinacos puede estar expuesta a factores que afectan su calidad. La acumulación de tierra, polvo, residuos orgánicos o la presencia de insectos y otros agentes externos pueden favorecer la proliferación de microorganismos en el interior de los depósitos.
La JMAS señala que el proceso de limpieza debe iniciar con el cierre de la llave de la toma de agua y, en caso de contar con una bomba para elevar el líquido al tinaco, apagar el sistema desde el día anterior. Esto permite consumir la mayor cantidad posible de agua almacenada y evitar desperdicios durante las labores de mantenimiento.
Posteriormente, recomiendan clausurar la salida de agua del depósito para impedir que los residuos desprendidos durante la limpieza lleguen a la red interna de la vivienda y puedan obstruir las tuberías.
Una vez realizado este paso, debe retirarse la mayor parte del agua almacenada hasta dejar únicamente entre 10 y 15 centímetros en el fondo del recipiente. Con ayuda de un cepillo, deben tallar las paredes y el piso del tinaco para eliminar la suciedad acumulada.
Después del cepillado, es necesario enjuagar con agua limpia y repetir el procedimiento si aún existen residuos visibles. El agua utilizada durante el lavado tiene que retirarse completamente por la parte superior del depósito, mientras que las superficies internas deben secarse y limpiarse cuidadosamente con una jerga o paño limpio.
Además de la limpieza física, la dependencia recomienda realizar un proceso de desinfección utilizando una solución de cloro. Para ello, deben impregnar un cepillo con dicha solución y tallar nuevamente las paredes interiores del tinaco.
La Junta indica que el cloro debe permanecer en contacto con las superficies durante un periodo de entre 20 y 30 minutos para garantizar una adecuada desinfección. Una vez transcurrido ese tiempo, el depósito debe enjuagarse con agua limpia para retirar cualquier residuo del producto.
Finalmente, pueden proceder al llenado del tinaco para reanudar su funcionamiento habitual.
Otro aspecto importante es verificar que la tapa permanezca correctamente colocada y asegurada. Mantener el depósito cerrado evita que el agua quede expuesta a tierra, basura, mosquitos, aves, roedores u otros elementos que puedan contaminarla.
En aquellos casos en que los propietarios no puedan realizar la limpieza por cuenta propia, la JMAS recomienda contratar personal especializado para efectuar la desinfección de manera adecuada.
La conservación de depósitos limpios y protegidos forma parte de las acciones preventivas que contribuyen a mantener la calidad del agua almacenada en los hogares y a reducir riesgos asociados con la contaminación del líquido destinado al consumo y uso cotidiano.
