La presidenta de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), Laura Gurza Morales, criticó la eliminación del examen de admisión para ingresar a la preparatoria, al considerar que la medida podría generar a largo plazo mayores niveles de deserción escolar, una disminución en el rendimiento académico y condiciones de inequidad para estudiantes con mejores resultados escolares.
La dirigente señaló que el nuevo esquema de asignación de espacios, implementado por primera vez este año en Chihuahua mediante la estrategia "Juntos a la Prepa. Mi Derecho, Mi Lugar", garantiza un lugar para todos los aspirantes, pero deja de tomar en cuenta el desempeño académico de los jóvenes al momento de asignarles una escuela. "Si mi hijo tiene la capacidad, ¿por qué no tiene la oportunidad de entrar a donde él quiere? En ese sentido sí está un poco injusta la repartición", expresó.
Este año la Secretaría de Educación y Deporte (SEYD) eliminó el examen de admisión para el ingreso a la educación media superior pública y lo sustituyó por un sistema automatizado que asigna los espacios disponibles con base en las preferencias de los estudiantes y criterios como equidad de género, discapacidad y hermanos inscritos en el mismo plantel.
De acuerdo con los resultados oficiales, 47 mil 298 de los 50 mil 89 aspirantes registrados obtuvieron un lugar en el plantel de su preferencia, mientras que dos mil 690 fueron canalizados a una segunda o tercera opción debido a la alta demanda existente en determinadas escuelas.
Para Gurza Morales, el principal problema del nuevo modelo radica en que ya no existe una valoración de conocimientos o capacidades académicas para acceder a los planteles con mayor demanda.
"Por un lado, qué bueno que todos tengan un lugar, pero por otro, el no poner un examen de admisión va bajando la calidad de los que entran y aunque todos tienen derecho, no todos tienen siempre la misma capacidad", afirmó.
Consideró que la medida forma parte de una tendencia nacional orientada a flexibilizar los mecanismos de evaluación y permanencia de los estudiantes, situación que, a su juicio, puede provocar efectos negativos en la calidad educativa y en la formación profesional futura.
"Con esto de las becas, de la no reprobación y de que todos pasen, al final el problema lo vamos a ver más adelante en la productividad del país y en los profesionistas que se formen", señaló.
La representante de la UNPF sostuvo que uno de los riesgos consiste en que más estudiantes ingresen a programas para los cuales no cuentan con la preparación suficiente, lo que eventualmente podría traducirse en mayores índices de abandono escolar durante el bachillerato.
"Entran cien alumnos al primer semestre y terminan graduándose cincuenta. Yo veo el problema hacia el futuro", comentó.
No obstante, reconoció que la eliminación del examen también responde a una realidad demográfica y educativa distinta a la de años anteriores, en la que la disminución de la natalidad y la ampliación de la oferta educativa permiten que exista capacidad suficiente para recibir a prácticamente todos los egresados de secundaria.
"De que caben, caben. Hay espacios en bachilleres, CBTIS, Conalep y en los demás subsistemas. El muchacho que quiere estudiar va a tener dónde hacerlo", dijo.
Gurza Morales añadió que, al tratarse de la primera ocasión que en Chihuahua aplica un sistema de asignación mediante algoritmo, será necesario evaluar los resultados obtenidos y realizar ajustes en futuras convocatorias si persisten inconformidades entre estudiantes y padres de familia.
"Si ya pusieron ese algoritmo y no están tomando en cuenta la cuestión académica, pues habría que revisar si el próximo año cambian el criterio de cómo acomodarlos", concluyó.
