Entre el personal favorito del Hospital Christus Muguerza están Violeta, Matilda, Irka y Duero, los cuatro perritos “Dogtores” que han transformado las vidas de los pacientes, quienes lamentablemente atraviesan duras enfermedades.
Estos amigos de cuatro patas han regalado también momentos de calma a los familiares de las personas que pasan horas acompañando a seres queridos que tras un diagnóstico se debaten entre la vida y la muerte.
Matilda
Cristina Ibarra es la “mamá humana” de Matilda, a quien conoció y comenzó a cuidar desde que ella tenía tres años de nacida.
"Fue la más pequeña de una camada de once; batalló para que la dejaran comer, pero se metía donde quiera y al mes y medio me la regalaron. Nosotros pensábamos que sería compañía para mi hija, pero ella se fue a estudiar fuera y ya me quedé yo con la perrita, y ahora vive junto con sus ocho hermanos, otras mascotas", dijo.
Cristina vio que Matilda era una perrita que siempre trataba de ayudar a otros.
“Si ella ve a un can que está nervioso, se acerca hasta que logra calmarlo. La idea de que fuera perrita de terapia surgió a raíz de la invitación que nos hizo Raúl García, de Ican, y por medio del K9 de Monterrey con el proyecto que traen de Christus Muguerza a nivel nacional; nos invitaron a participar con perros “dogtores”.
El proyecto inició el 4 de diciembre y a partir de ahí comenzaron a acompañar pacientes.
Para Cristina, el hecho de que Matilda sea acompañante de pacientes es algo muy gratificante.
“Todo esto es muy enriquecedor y muy gratificante y me siento muy orgullosa, tanto de Matilda como de Violeta; me alegra que puedan ayudar a pacientes y a los doctores a mejorar su situación complicada, y a la vez también me ayuda a mí en mi día a día”.
Al cuestionarle cómo describiría a Matilda, Cristina dijo que ella es uno de sus grandes amores y que representa la tranquilidad, la empatía y el amor.
Irka
Hanane Giles Soto es la dueña de Irka, otra de las perritas “dogtoras” que ha hecho muy feliz a empleados del hospital y a las personas enfermas.
“Yo ya le había dicho a Rubén que yo veía a Irka con mucho potencial, de hecho ella desde muy chiquita fue escogida para casos de terapia y tras muchos entrenamientos y prácticas lo ha hecho perfecto; Irka toma su papel de “dogtora” muy enserio, ella entra y es una perrita muy calmada, sabe jugar con los pacientes. Hay personas que nada más han pedido que la acaricien y ella les ha dado mucho amor”.
Para Hanane, ser parte de este proyecto, es algo muy especial y de mucho agradecimiento.
“Me siento muy agradecida con Rubén García de Ican y con la manada K9 de Monterrey, ya que yo estoy en un proceso de duelo y esto me ha ayudado muchísimo y me siento muy feliz de pertenecer”.
El nombre de Irka significa 'paz', y eso es lo que le da a su propietaria.
“Ella me da mucho amor, tenemos una relación muy bonita ambas; nos hemos hecho una a la otra”.
Esta perrita vive con Hanane desde los tres meses y actualmente tiene tres años y medio. “Irka iba a ser para un familia pero por causas diversas yo me la quedé y desde ahí, nuestra relación fue de mucha unión y ser parte de este proyecto me hace muy feliz; al personal del hospital, de verdad muchas gracias por la oportunidad y a Irka sólo le diría que es alguien muy especial para mí”.
Duero
Rubén García es coordinador del programa de “Dogtores” de Christus Muguerza y dueño de Duero, otro can “dogtor”.
En total, son cuatro perros “dogtores”, Duero e Irka, que son labradores; Matilda, que es Golden Retriever; y Violeta, que fue rescatada del maltrato humano pero que mostró una gran fuerza y empatía hacia las personas; además de otra perrita que está en preparación.
“Esto ha sido de mucho aprendizaje, es la primera vez que implementamos algo así, hemos trabajado con muchos protocolos internacionales y vamos muy bien. Los pacientes lo han tomado de la mejor manera, hay avance en el ánimo de los pacientes y están muy contentos”.
Este proyecto es pionero en Chihuahua, y para Rubén eso representa una gran responsabilidad.
“Entrar a un hospital con un perro no es cualquier cosa, pero también sirve para demostrarle a las personas que los perros pueden ayudar mucho en el ánimo y a pacientes en condiciones de mucho estrés. Ellos trabajan de la mano con los médicos, las enfermeras y todo el personal de seguridad”.
Estos animalitos realizan diferentes actividades cuando están en la intervención con el paciente, pero las principales son jugar a la lotería, a las cartas o simplemente interactuar. Para el coordinador, tener a Duero es una fortuna y una oportunidad de aprendizaje para todos los humanos.
“Yo creo que es una gran oportunidad de aprendizaje y también es una gran responsabilidad, tenemos que cuidar mucho el bienestar de ellos, están súper cuidados, todos reciben alimento premium, deben de tener sus cartillas de vacunación al corriente y estar desparasitados. Todos pasan por un proceso de higiene, hay que limpiar sus orejas, su hocico, sus patitas y su pelo; todo está muy bien cuidado y no entramos a ninguna área de enfermedad más seria”.
Los perritos acuden al hospital cada que el paciente lo pide y su intervención dura aproximadamente 45 minutos.
Levantan el ánimo y aligeran el estrés
Jesús Manuel Trevizo, jefe de Protección Patrimonial, coordina el programa en la institución; para él y todo el equipo, esto ha sido muy satisfactorio.
“El programa nació originalmente en Monterrey y ha sido un trabajo del cual nos hemos documentado mucho y que hemos estudiado mucho. Hemos estado en contacto con algunas otras instituciones en donde ya tienen años implementándolo. Mucha gente pensaría que solamente es entrenar perritos y meterlos, pero es todo un proceso”.
De acuerdo con Jesús Manuel, aunque él coordina el proyecto, hay mucha gente que contribuye, por ejemplo, el área de intendencia, el personal clínico y los médicos que son fundamentales para que esta iniciativa pueda llevarse a cabo.
“Esto nace desde la necesidad de liberar un poquito de ese estrés o de esa carga emocional que pudiera haber por parte de un paciente habitual, y no solamente para él, sino también para su familia. Entonces, lo que buscamos es liberar el estrés, que sientan un poquito de alivio y de satisfacción en un momento de distracción y que puedan interactuar con el perrito que está asistiéndoles en ese momento”.
Según lo que el encargado narra, hay tres tipos de intervenciones, una es la visita de “dogtores”, que son a diferentes pacientes de corto tiempo (aproximadamente de cinco a ocho minutos), otra que es de 45 minutos, donde juegan en conjunto, y la tercera, que es sólo para acariciarlos.
“Cabe mencionar que no visitamos áreas críticas como terapia intensiva ni urgencias, en donde pudiera haber pacientes inmunocomprometidos. Esto es muy importante, pero la satisfacción ha sido muy placentera. Creo que todo el personal y pacientes han aceptado muy bien el programa. Cada día empiezan a tener ya más visitas programadas los perritos, lo que nos hace entender que este programa ha sido todo un éxito”.
Trabajan en equipo
El doctor Adrián Verdín Cendejas es médico intensivista en el Christus Muguerza y en algunas instituciones públicas como Pensiones Civiles del Estado y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El especialista en la salud dijo que desde la época neolítica, hace siete mil años, el perro y el humano convivían juntos porque fue una era donde empezaron a conglomerarse las aldeas y donde los individuos vivían ya más agrupados.
“En ese entonces pues se acercó una loba, claro, es una teoría, que estaba embarazada, y algunos humanos de aquella época le dieron de comer, la loba tuvo a sus cachorros ahí en esa casa o en esa aldea y empezó una convivencia que hasta la fecha ha sido una comunión entre el mejor amigo del hombre”.
Desde ese momento, los perros empezaron a ayudar a los humanos y eso sigue sucediendo.
“En Christus Muguerza nos enfocamos profesionalmente en el aspecto médico, de enfermería, químicos, etcétera, pero sentíamos que nos faltaba esa cereza del pastel que podían dar nuestros amigos peludos para que vinieran y aportaran algo que tal vez nosotros no podíamos aportar porque a pesar de que lo hacemos con cariño, con evidencia profesional, científica y religiosa, no podíamos dar lo que ellos hacen sin decir una sola palabra”.
De acuerdo con Verdín Cendejas, desde que entran a la habitación de un enfermo, "la piel se enchina, vienen de manera desinteresada a darnos cariño, afecto y, te repito, sin decir una sola palabra generan emociones y sentimientos que hemos visto que los humanos no podemos generar a veces”.
-¿Cómo consideras que ha sido el recibimiento pues por parte de los pacientes y del mismo personal?“Muy bueno, obviamente siempre les preguntamos a los pacientes, pedimos su consentimiento, les informamos de manera breve todos los beneficios pero todos los que a mí me ha tocado ver, platicar con otros colegas, han accedido inmediatamente y desde que entra el perrito o la perrita a la habitación sientes un ambiente de paz, escuchamos un "aaaaay", muy bonito todo”.
Una chispa de alegría
Octavio Garay, hermano de Pepe Garay, quien padece un cáncer muy agresivo, agradeció la visita de estos perritos “dogtores”, que ha sido muy grata.
“Nosotros amamos mucho a los perritos y es muy bueno darle algo diferente a los pacientes que pasan todo el día encerrados con pensamientos pesimistas por el hecho de que pelean entre la vida y la muerte, y que fueran los perritos fue una chispa de alegría”.
Según lo que narró Octavio, su hermano, pese a las pocas fuerzas que tenía, intentó interactuar con él y hacerles cariños.
“Lo hacían sentir como en casa, levantaban el ánimo, las actividades, las pláticas y sus manejadoras son personas maravillosas. En el kardex viene registrado que su mejor ánimo fue cuando vinieron los perritos”, refirió. Por último, el entrevistado dijo que esto es una maravilla y que esta idea es magnífica.
