Chihuahua, Chih.- En un ambiente de profunda fe y expectativa, cerca de 80 personas acudieron en el aeropuerto de la ciudad para recibir una imagen de Santa María de Guadalupe, que arribó procedente de la Ciudad de México, generando un emotivo encuentro entre los creyentes.

El presbítero Ernesto Guerrero Bernal, rector de la Basílica de

Guadalupe en Chihuahua, acudió previamente a la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, donde recibió la sagrada imagen de manos de monseñor Eduardo Chávez, canónico y director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos.

La imagen que llegó a la capital del estado no es una reproducción cualquiera. Se trata de una fotografía de alta definición, elaborada con un extraordinario nivel de detalle y fidelidad a la tilma original de la Virgen del Tepeyac. Además, posee un significado especial para los fieles, ya que ha sido tocada directamente con la tilma de la Virgen, lo que la convierte en un símbolo de gracia, cercanía y bendición.

Como parte de este significativo acto, también fue entregada una roca proveniente del Cerro del Tepeyac, lugar donde, de acuerdo con la tradición, ocurrieron las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego, reforzando así el valor espiritual de este acontecimiento.

A la llegada de la imagen al aeropuerto de Chihuahua, decenas de fieles, entre familias, adultos mayores y jóvenes, aguardaban con visible emoción. Algunos portaban rosarios, otros entonaban cantos marianos y elevaban oraciones, en espera de poder acompañar de cerca este momento considerado histórico para la comunidad católica local.

Entre muestras de respeto y devoción, la imagen fue recibida en medio de aplausos y expresiones de fe, marcando el inicio de una serie de actividades religiosas en su honor.

La llegada de esta representación guadalupana no sólo fortalece la fe de los creyentes, sino también reafirma la identidad y tradición religiosa que caracteriza a la región, donde la Virgen de Guadalupe ocupa un lugar central en la vida espiritual de miles de personas.

“¡Demos gracias a Dios!”, expresaron algunos de los asistentes, quienes coincidieron en que este acontecimiento representa una oportunidad para renovar la fe y la esperanza en la comunidad.