Chihuahua.- Para María Leticia Cisneros López el 10 de mayo es un día más. Una fecha en la que ella ya no “quiere regalos ni festejos”, una celebración que perdió sentido desde el 27 de junio de 2022 cuando su hija Ana Patricia Cisneros, de 27 años, desapareció y quien en noviembre del año pasado fue localizada sin vida en una alcantarilla, velada en Nochebuena y sepultada en Navidad. En una entrevista a este medio de comunicación, “Lety” narró cómo “una parte de su corazón se fue con ella”.
El día de la ausencia de Ana Patricia Alejo Cisneros había cenado con su papá en la colonia Mezquites. Vivía con su hermana, quien dormía y no se dio cuenta hasta la mañana siguiente que no había regresado.
Ana desapareció junto con su pareja, Sergio, a quien encontraron muerto dos días después en el fraccionamiento Arboledas. De ella, no había absolutamente nada. “Yo albergaba la esperanza de que estuviera viva. Cuando son pareja los encuentran juntos y en este caso no fue así. Se me hizo raro.
“Yo fui a poner la denuncia y pues fue cuando comenzaron las investigaciones; no fue hasta el 22 de noviembre del año pasado que nos dijeron que habían encontrado una osamenta y que podía ser de mi hija”, narró Lety.
Una vez que la madre de la víctima obtuvo esa información, las autoridades fueron las encargadas de cotejar las pruebas de ADN de ella y de su esposo.
“Nos dijeron que era un 99 por ciento de probabilidad que sí era ella. Les pedí que me la enseñaran, y me contestaron que no porque era puro huesito… que la recordara como era ella”.
Finalmente, luego de los procesos, el 23 de diciembre tanto Lety como su esposo recibieron la noticia de que, en efecto, la osamenta encontrada era la de Ana Patricia.
“Desde ahí arreglamos todo y el 24 la velamos a caja cerrada –ese día, Norma Ledezma, muy bonita, nos envió cena y una despensa- y el 25, justo en Navidad, la sepultamos. Yo la quería cremar pero por las circunstancias no fue posible”, recordó entre lágrimas y voz entrecortada.
Ese suceso es algo que Leticia no ha podido superar…
“Como le dije a mi esposo: ‘tú la viste, tú la abrazaste, pero yo no, yo ya no’. Ella era la que me hablaba siempre, me decía: ‘¿qué estás haciendo mami?’”.
Ana Patricia tenía alrededor de tres meses de embarazo cuando desapareció.
“Cuando me enteré que ella estaba embarazada, imagínese.
Fue algo muy triste, de hecho, yo le dije a mis hijas: ya no quiero más 10 de mayo porque es muy duro para mí. Ya no quiero regalos”.
Pese a todo lo trágico, la madre de esta joven agradece el hecho de saber el paradero de su hija –aunque no fuera en las circunstancias deseadas-.
“Yo sé que mi hija ya va a descansar porque se le hizo justicia y yo también por ese lado voy a estar tranquila”.
Hace unos días, Jesús Alberto A. M. y Arturo S. C. fueron vinculados a proceso por los delitos de feminicidio agravado y homicidio calificado en contra de esta mujer.
La audiencia inició desde las 10:00 de la mañana y concluyó hasta la madrugada del miércoles pasado, en la que agentes del Ministerio Público de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia (FEM) presentaron elementos de prueba y el juez de Control del Distrito Judicial Morelos, conocedor de la causa penal, resolvió la situación jurídica de los citados imputados.
Las autoridades de la Unidad de Investigación de Feminicidios acreditaron la probable responsabilidad de los imputados en la muerte de Ana Patricia A. C. y de Sergio Alejandro G. L.
El cuerpo de Sergio Alejandro G. L. fue localizado decapitado el 28 de junio de 2022, en el cruce de las calles Eucalipto y Huancune, de la colonia Arboledas.
Mientras que el cuerpo sin vida de Ana Patricia A. C. fue encontrado en estado de esqueletización, el 20 de noviembre de 2025, al interior de una alcantarilla, en la colonia Valle de la Madrid.
El 30 de abril del 2026, Jesús Alberto A. M. y Arturo S. C. fueron detenidos con órdenes de aprehensión y llevados a la audiencia de formulación de imputación, en la que el juez de la causa les impuso una medida cautelar en libertad, y tras ser vinculados a proceso, ahora enfrentarán su situación jurídica en prisión preventiva en el Cereso 1 de Aquiles Serdán.
-¿Cómo fue para usted la desaparición primero?
“Híjole, pues fue mucha desesperación, ¿cómo le diría?, yo me ponía en la ventana y quería tener alas para volar y buscarla y yo la soñaba, al principio la soñaba y le decía: ‘hija de mi vida, ¿dónde estás?’ O sea, ella llegaba, me gritaba mami, y se metía, me abrazaba, me daba un beso y se iba”. Después comenzó a soñarla con tierra. “Fue ahí cuando le dije a mi esposo ’mi hija no está bien’ y él me decía: ‘hay que tener fe y hay que tener la esperanza sigue, mi amor” y pues yo lloraba mucho, me daba mucha desesperación y quería salir corriendo”.
Lamentablemente, Lety perdió a su esposo en septiembre luego de que le picara una avispa y se le complicara.
“Todo ha sido muy, muy, muy duro; me siento incompleta, yo sé que Diosito no los presta pero estamos acostumbrados a que nosotros como hijos, enterramos a los hijos; pero es muy pesado que los papás tengan que buscar y sepultar a sus hijos”.
Su esposo no alcanzó a saberlo. Murió el 29 de septiembre de 2025, dos meses antes del hallazgo, tras complicarse un piquete de avispa con diabetes. “Él se fue pensando que no la pudo detener.
Le decía: quédate, vieja, no te vayas”. Leti se quedó sola con sus dos nietas. “Ellas me levantan: Abuela, no llores. Abuela, hay que comer. Si no fuera por ellas, yo hubiera caído en una cama y no me levanto”.“por fin se hizo justicia”
Los presuntos responsables están ya en prisión preventiva. “Que paguen lo que hicieron. No era para que le quitaran su vida. La hubieran asustado y dejado”, dice Lety.
Después de cuatro años, por primera vez siente paz: “Ya se hizo justicia –por ahora- Ya va a descansar y yo también por ese lado voy a estar tranquila. Sólo espero que a la hora de la sentencia, esa sea justa”.
Al preguntarle cómo recuerda a su hija Leticia dijo que muy alegra y siempre bailando. “Me decía: no pasa nada, mamita, todo está bien”. Hoy Lety pone la música que le gustaba a Ana.
“Una parte de mi corazón, se fue con ella. La voy a amar siempre. Un día la voy a encontrar allá arriba y la voy a abrazar y besar mucho, mucho”.
Este 10 de mayo, Lety no quiere flores. “Es muy duro que los papás tengan que buscar y sepultar a los hijos. No hay descanso. Me acuesto pensando en mi hija, me levanto pensando en mi hija”.
Para ella, el Día de las Madres no es fiesta. Es memoria y lucha. Es el día en que pide que no olviden a Ana Patricia.

