Chihuahua.- En el corazón de las tradiciones gastronómicas de Chihuahua existe un negocio que ha logrado mantenerse vivo por más de siete décadas gracias al esfuerzo familiar, el trabajo honesto y el cariño hacia sus clientes. Se trata de “Las Corbatas del Güero”, un puesto de burritos que nació en 1954 en medio de la necesidad económica y que hoy forma parte de la historia culinaria de la ciudad.

La historia de este emblemático negocio comenzó cuando el fundador atravesaba una complicada situación laboral, sin empleo y con una familia numerosa integrada por seis hijas y dos hijos, las dificultades económicas marcaron la vida cotidiana del hogar; la familia vivía en una vecindad y enfrentaba condiciones de pobreza.

Fue entonces cuando surgió la idea de vender burritos, un alimento tradicional, práctico y accesible que poco a poco empezó a ganar el gusto de los chihuahuenses que pasaban por el Centro de la ciudad.

Actualmente, es Ana María Fonseca quien comparte la historia detrás del negocio y recuerda los sacrificios que realizaron sus padres para sacar adelante a toda la familia.

Relata que desde sus inicios, el esfuerzo diario y la dedicación fueron fundamentales para mantener vivo el puesto, incluso en los momentos más difíciles.

“No había trabajo, no había recursos y mi mamá fue la que pensó en la forma de nuestras tortillas y que fuera mi papá quien saliera a vender a las calles, fue el segundo vendedor ambulante de Chihuahua”, detalló Ana María.

Uno de los elementos que distingue al negocio es la elaboración a mano de sus tortillas, conservando el sabor tradicional que ha caracterizado su sabor desde hace más de 70 años, cada burrito mantiene la esencia de la cocina casera y el toque familiar que los clientes identifican inmediatamente.

Para la familia, la preparación no es únicamente vender comida, sino continuar una tradición construida con sacrificio y amor.

A lo largo de los años, generaciones de clientes han visitado el puesto, convirtiéndolo en un referente de la gastronomía local y en parte de la memoria colectiva de Chihuahua capital.

Ana María asegura que el secreto para que el negocio haya perdurado durante tanto tiempo radica principalmente en el trato hacia las personas y en el compromiso de mantener intactos los valores inculcados por su padre.

“El secreto ha sido el amor que le tenemos a los clientes y respetar el legado de mi padre” recalcó.

Esa filosofía de trabajo ha permitido que “Las Corbatas del Güero” no sólo sobreviva al paso de los años, sino que continúe creciendo y conservando la preferencia de quienes buscan el auténtico sabor de los burritos tradicionales.

La atención cercana y el trato amable, más la calidad de los alimentos han sido factor fundamentale para mantener la confianza de la comunidad

A más de siete décadas de su fundación, continúan escribiendo la historia con el mismo espíritu que comenzó: trabajo, humildad y amor por los clientes.

Un legado que nació de la necesidad pero terminó convirtiéndose en un referente gastronómico y familiar para Chihuahua.