El plantón de trabajadores sindicalizados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en las oficinas de Chihuahua continúa, luego de casi un mes de resistencia y sin que, hasta el momento, hallan logrado establecer un diálogo con el dirigente estatal, Jorge Herrera.

Josué Chavira, integrante del movimiento, informó que compañeras representantes de Chihuahua se encuentran en la Ciudad de México, donde sostienen conversaciones para avanzar en las demandas de la base trabajadora, entre ellas la apertura de la caja de ahorro y otros asuntos que afectan directamente la economía de los empleados.

Se espera que las representantes regresen mañana con información sobre los acuerdos y avances obtenidos. Mientras tanto, los inconformes mantendrán tomado el inmueble y será después de conocer los resultados de las negociaciones cuando determinen los siguientes pasos de su movimiento.

Chavira señaló que una de sus principales exigencias continúa siendo la realización de un congreso extraordinario, donde los trabajadores puedan discutir y decidir sobre los acuerdos sindicales que, aseguró, en esta ocasión fueron impuestos sin consultar a la base.

Aunque reconoció que se han registrado algunas mejorías en el abasto de insumos y que el Gobierno federal finalmente admitió la crisis que enfrenta el sistema de salud, sostuvo que estos avances son resultado de la presión ejercida por los propios trabajadores movilizados.

También mencionó el incremento salarial del ocho por ciento, aclarando que no están en contra de una mejora para los empleados, sino de la manera en que se tomó la decisión, pues, a diferencia de la primera propuesta, en esta ocasión no hubo consulta ni información suficiente sobre los acuerdos alcanzados.

Sin embargo, uno de los puntos que más preocupa a los manifestantes es la posibilidad de que sean desalojados por personas que, aseguran, estarían relacionadas con el grupo del dirigente sindical Jorge Herrera.

El entrevistado afirmó que desde el inicio del movimiento han recibido amenazas y que cuentan con evidencias, entre ellas un audio en el que, según señaló, el propio dirigente habría advertido que los retiraría de las instalaciones “a la buena o a las malas”.

Además, denunció que durante los últimos días han observado vehículos cuyos ocupantes se acercan para fotografiarlos. Incluso relató el caso de una mujer que llegó en una camioneta, tomó fotografías y, al ser cuestionada sobre su identidad, dijo pertenecer a la Secretaría de Gobernación, sin mostrar alguna identificación y retirándose posteriormente entre burlas.

Los trabajadores también expresaron su inconformidad por un comunicado en el que se anunció la suspensión de la entrega anual de juguetes a los hijos de los empleados, debido a que las instalaciones permanecen tomadas. Para Chavira, existen otros espacios donde podría realizarse esta actividad, por lo que consideró que no debe utilizarse a los niños como parte de las diferencias que mantienen con la dirigencia.

“Lo exhortamos a que se acerque con nosotros, que haya diálogo y que se ponga a trabajar por la base trabajadora, porque para eso está en ese puesto, para defender nuestros derechos y necesidades, no sus propios intereses”, manifestó.

Los inconformes aseguraron que no tienen previsto levantar el plantón y que permanecerán en el lugar hasta obtener respuestas a sus exigencias. También advirtieron que, en caso de registrarse alguna agresión o intento de desalojo, harán públicas las evidencias que han recopilado y denunciarán cualquier represalia.

El movimiento se mantiene, mientras los trabajadores esperan el regreso de sus representantes desde la capital del país. Será entonces cuando definan el rumbo de una protesta que, aseguran, no busca afectar a sus propios compañeros, sino conseguir mejores condiciones laborales y que sus demandas sean escuchadas.