Chihuahua.- Con las manos entumecidas, el cuerpo temblando y la necesidad de seguir trabajando, empleados de la construcción encontraron en una fogata improvisada una manera de hacerle frente al frío que los sorprendió durante las primeras horas de ayer, mientras armaban una columna de acero a la intemperie.
Entre pedazos de madera y tratando de recuperar el calor, los trabajadores iban a acercarse al fuego sin abandonar por completo sus labores, en una mañana en la que el cambio repentino de temperatura los obligó a buscar cómo protegerse de las condiciones climáticas.
Acostumbrados a jornadas bajo el sol y luego de varios días en los que había predominado el calor, los obreros salieron de sus casas sin imaginar que el ambiente cambiaría drásticamente. Algunos, al sentir el frío de la mañana, tuvieron que regresar a sus viviendas para buscar chamarras y sudaderas antes de continuar con sus actividades.
“Nos agarró de sorpresa el frío. Pensamos que nomás era la pura lluvia que duró toda la noche y, como había estado muy caluroso en estos días, nos sorprendió”, relató uno de los trabajadores.
La situación se complicó conforme avanzó la mañana. Aunque estaban en movimiento mientras realizaban sus tareas, el frío comenzó a sentirse con mayor intensidad, al grado de hacerlos tiritar en plena jornada laboral.
“Empezamos a titiritar aún trabajando, y eso que todavía no viene el frío fuerte”, comentó uno de los obreros, quien reconoció que las bajas temperaturas podrían representar una dificultad mayor para quienes tienen que cumplir con sus labores al aire libre. El cambio de clima también alcanzó la vida familiar de los trabajadores. Uno de ellos contó que decidió no llevar a sus hijos a la escuela ante las condiciones que acontecieron durante la mañana, mientras que otro tomó una decisión similar, preocupado por la lluvia y el frío que enfrentarían los menores.
Algunos de los empleados decidieron no mandar a sus hijos a clases
Así, mientras algunas personas pudieron resguardarse en sus hogares, quienes trabajan en la construcción tuvieron que encontrar la manera de mantenerse calientes sin dejar de cumplir con sus responsabilidades. Una fogata hecha con restos de madera se convirtió, por momentos, en el único alivio frente a una mañana que llegó acompañada de lluvia y temperaturas más bajas de lo esperado.
