Ramón Ayala, “El Rey del Acordeón” y sus Bravos del Norte salieron al escenario después de que se acabaron los juegos pirotécnicos, con una entrada triunfal en el que se proyectaron en las pantallas los años de su trayectoria que comenzó en 1971.
El señor de 80 años de edad salió al escenario y como todo rey ocupó su trono desde donde tocó el acordeón y advirtió que si el público lo pedía podían amanecerse y comenzó a cantar sus múltiples éxitos.
“Las casas de madera”, “Un riconcito en el cielo”, “Tragos de Amargo Licor”, “Mi piquito de Oro”, “Sólo una patada”, “La vecina me puso el pié”, “Un puño de tierra”, entre otras son algunos de los éxitos que sonaron en el escenario.


