Chihuahua, Chih.- Mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo por los festejos del Grito de Independencia, en plena calle de la Doce y Libertad, un grupo de mujeres trans trabajadoras sexuales lanzó su propio “antigrito”.

Con una bandera trans ondeando, en vestido y tacones gritaron:

¡Vivan las mujeres trans adultas mayores! ¡Vivan las mujeres trans libres de violencia! ¡Viva el trabajo sexual! ¡Vivan las p-tas!

Su Grito también fue de memoria. Nombraron a dos mujeres convertidas en símbolo de la lucha en Chihuahua:

A Mireya Rodríguez Lemus, activista trans y fundadora de Unión y Fuerza de Mujeres Trans Chihuahuenses A.C., asesinada en agosto de 2020 en la capital del estado, y cuyo crimen sigue representando la deuda de justicia para la población trans.

A Marisela Escobedo Ortiz, asesinada en diciembre de 2010 frente al Palacio de Gobierno mientras exigía justicia por el feminicidio de su hija Rubí, y cuyo nombre es emblema nacional de la lucha contra el feminicidio y la impunidad.

Entre consignas como "¡Vivan con derecho a la vivienda, a la salud y a la educación!", exigieron lo básico: reconocimiento del trabajo sexual como trabajo, acceso a servicios de salud libres de estigma, educación y una vida libre de violencia.

No hubo templete ni micrófono oficial, solo la calle, la bandera rosa, azul y blanca, y un grito colectivo que reivindicó su independencia: la de existir, trabajar y envejecer sin miedo.

Ante esto, Mayté Regina Gardea Leal de Unión y Fuerza Trans A.C., dijo que esta acción es a fin de visibilizar que la patria no las ha defendido.

“Estamos haciendo un antigrito por que a lo largo de la historia solo se menciona a los hombres y no a las mujeres que nos han dado indepencia y es por ello que esta noche gritamos su nombre”, externó.

Foto por: Alejandra Sánchez | El Diario