Chihuahua, Chih.- Alondra María Nolasco Corpus, desaparecida hace nueve años, vio en el aparador de una tienda una muñeca del personaje de “Elsa” de la película de Frozen días antes de su cumpleaños, su madre fingió no mostrar interés, sin embargo, ella planeaba regalársela el día de su fiesta, la cual sería cinco días después de que la menor de edad fuera sustraída de su propia casa, narró Camila Yazmín Corpus Moreno, hermana de la víctima.
En entrevista exclusiva para este medio de comunicación, “Cami” como le dicen sus seres queridos y quien ahora tiene 19 años, contó cómo ha sido para ella vivir con la ausencia y con la búsqueda.
“Alondra desapareció cinco días antes de su cumpleaños y cinco días después era el mío, es decir que ella cumplía el 23 y yo el 28- estaba planeada nuestra primera piñata para las dos; festejaríamos mi cumpleaños número 11 y el cumpleaños de mi hermana número 10”, recordó.
Según su testimonio, era la primera celebración que tendrían juntas.
“Siempre hemos tenido problemas económicos porque éramos sólo mi mamá y sus tres hijos. Nuestros cumpleaños siempre habían sido de que nos regalaban un juguetito o un cambio de ropa y ya. Mi cumpleaños número 15 me tocó festejarlo con unos pingüinos; esa piñata era la primera vez que íbamos a vivir esa experiencia. Era una ilusión grande ver la casa con invitados, con brinca brinca, con pastel”.
Camila dijo que la temática era de Elsa y Anna.
“Ya estaba casi todo listo. Días antes, fuimos a la dulcería y en la vitrina había una muñeca de Frozen y Alondra mencionó que estaba muy bonita y que quería esa muñeca; mi mamá solamente le dijo 'ah sí, está muy bonita' y seguimos de largo. Cuando desapareció Alondra, ella nos mostró que le había comprado esa muñeca para regalársela por su cumpleaños porque sabía que le había gustado mucho. La tenía como sorpresa y la guardó durante muchos años hasta el día que falleció, con la esperanza de que ella regresara para poder dársela y demostrarle que sí la estaba escuchando, que sí la quería. Y ahora esa muñeca la tengo yo", explicó con los ojos llenos de lágrimas.
“El día de los hechos nos quedamos dormidas en la misma cama”
"El día anterior de los hechos, habíamos estado pasando toda la noche mi hermano, mi hermana y yo juntos. Ya era la hora de dormir cuando llegó esta persona –refiriéndose a Ramiro Córdova Cárdenas, el principal sospechoso-. Pasaron varias cosas y al final nos quedamos dormidas mi hermana y yo en la misma cama”.
A la mañana siguiente cuando su mamá –Yesica Corpus Moreno- llegó de trabajar despertó a Camila y le preguntó por su otra hija.
“Yo sólo sentí que me despertó y me preguntó por mi hermana y con los ojos cerrados le dije que estaba enseguida de mí, que ahí estaba a un lado mío y me respondió que no, que ella no la estaba viendo y me pidió que me despertara, que abriera los ojos para decirle exactamente en dónde estaba, volteé y efectivamente Alondra ya no estaba”.
En ese momento, “Cami” le dijo que seguramente había ido al baño pero Yesica le dijo que no, que ella ya había revisado y fue ahí cuando la pesadilla inició.
La búsqueda
"La buscamos por todos lados pensando que estaba en la casa, en el patio, debajo de la cama, escondida en algún sitio, pero al ver que no estaba, pensamos que tal vez había ido con algún amigo. Fuimos y recorrimos todos los lugares que conocíamos a las 6:00 de la mañana. Tocamos muchas puertas y fuimos hasta la escuela de Alondra preguntando por ella y tampoco estaba. Entonces llamamos al 9-1-1”.
En ese momento, la víctima tenía nueve años y aunque era una niña, la ley establecía que había que esperar un par de horas para poder hacer el reporte y posteriormente, ser buscada.
“Ese día fue un caos, acordonaron la casa, llegaron policías y vecinos, había muchas camionetas enfrente tapando la calle. Muchas personas entraron a la casa entrevistando y buscando huellas, pero lo más triste es que no se vio para nada a Alondra; nos ofrecieron llevarnos a otro lugar porque no era seguro estar ahí y mi mamá se negó porque tenía miedo de que Alondra regresara por su propia cuenta y pensara que nadie la estaba buscando; por eso nunca nos mudamos, porque tenía la esperanza de que un día regresara y viera que seguíamos ahí".
“Trato de mantener estabilidad entre mi vida y mis estudios”
"En las búsquedas, tiempo después, hubo organizaciones como Justicia para Nuestras Hijas que nos apoyó desde un inicio, pero después las personas que participábamos éramos yo y mi mamá, solamente, tal vez mi hermano o mi papá de vez en cuando, pero mi familia no ha sido de ir a apoyar”.
Después del fallecimiento de su madre, Camila ha tenido que luchar sola por encontrar a su hermanita.
“No he tenido noticias de familiares que quieran participar en la búsqueda o que me pregunten por ella y la verdad es que sí es difícil porque tengo 19 años, pero aún así, trato de mantener la estabilidad entre mi vida, mis estudios y el caso de mi hermana".
“Mi mamá servía un plato extra de comida”
Mi mamá nunca concluyó sus estudios y después de la desaparición de mi hermana empezó a terminar la preparatoria y se inscribió en la UACH a Derecho, solamente para poder involucrarse más en el caso y poder encontrarla; tenía buenas calificaciones y le dio cáncer. Muchas personas dicen que era algo natural, que simplemente le dio cáncer por mala suerte, pero si miras las cosas más a fondo, a puerta cerrada, mi mamá lloraba todas las noches, rezaba, servía un plato extra de comida, empacaba un regalo de navidad extra, ponía dulces en las botas de mi hermana y eso, pesa”.
Camila externó que la salud mental de su mami fue deteriorándose demasiado.
“Ella sentía los síntomas y no se atendía porque estaba tan acostumbrada a estar agotada que para ella era normal; dejó de cuidarse para cuidarnos a nosotros. Nos obligaba, a pesar de que teníamos nuestro cuarto, a dormir junto con ella y cuando me levantaba al baño iba ella también y me decía '¿a dónde vas? Te espero”, se quedaba despierta hasta ver que regresaba. Eso la traumatizó y a nosotros también".
Sobre Ramiro Córdova Cárdenas
"Del presunto responsable nunca volvimos a saber nada, siempre en las investigaciones se dice que hay pistas, que hay avances, que probablemente para tal fecha logren algo importante y llega tal fecha y no pasa nada. Siempre hay una excusa por parte de las autoridades, yo hago lo que puedo y ahorita pido ayuda para encontrar y localizar a Ramiro Córdova Cárdenas. Sé que es extraño que no pida para localizar a mi hermana, pero es que si no lo localizamos a él no vamos a poder localizarla a ella”.
Aunado a eso, Camila dijo que la familia del principal sospechoso –quien era su abuelastro- sabe dónde está él, pero no dice nada.
“Sé que la familia de Ramiro Córdova Cárdenas sigue aquí en Chihuahua, su mamá, sus hermanos, sus hijos, sus nietos, y sé que saben dónde está y yo sólo les pido que si tienen una pizca de compasión, se den cuenta de que hay evidencia para asumir que es el principal sospechoso. Que si saben algo lo digan aunque sea anónimamente”.
¿Qué le dirías a Alondra?
"Quisiera verla, pero me rompería el alma tener que decirle que mi mamá falleció buscándola. No tengo palabras, la extraño y la amo".
Vestidas iguales
Camila recordó que tanto ella como Alondra eran muy parecidas, tanto que hasta las confundían todo el tiempo.
“Me acuerdo de una vez que nos fuimos a la escuela vestidas exactamente igual a propósito. El mismo pantalón, la misma blusa, los mismos zapatos, hasta el mismo peinado; íbamos felices, agarradas de la mano, sintiéndonos gemelas, pero en la escuela nos regañaron porque los profesores no nos podían distinguir. Nos decían: "¿quién es quién?" y se enojaban porque no sabían a cuál de las dos estaban regañando. Hasta que ya nos miraban de cerquita, ahí sí nos reconocían”. En la familia también les pasaba.
“Había gente que llegaba a la casa y nos preguntaba: "¿Tú eres Alondra o eres Camila?” y nosotras nos reíamos, nos gustaba que nos confundieran, era nuestro juego, éramos de las hermanas que se echaban la culpa la una a la otra; si una hacía algo, decía "fue Alondra" y la otra decía "fue Camila" y nos regañaban a las dos parejo, pero hasta esos regaños son recuerdos bien bonitos. Ningún con ella se me hace feo, todos me hacen felices”.
“He tenido que enfrentar la desaparición de mi hermana, el fallecimiento de mi mamá quien la buscó hasta el último día de su vida y ahora me toca a mí esto sola, pero aquí estoy con la esperanza de algún día encontrarla”
Camila Yazmín Corpus Moreno, Hermana de Alondra María Nolasco Corpus
Camila dijo que Alondra era eso, pura alegría
“A veces, todavía hoy, a mis 19 años, hay gente que me detiene en la calle y me pregunta si yo soy la niña de la pesquisa, que me vieron en una foto de búsqueda y tengo que decirles que no, que no soy yo, que es mi hermana Alondra la que estamos buscando ”.
"Estoy muy decepcionada de las autoridades"
“Estoy muy decepcionada de las autoridades, de la Fiscalía, de los fiscales. No sólo por el caso de mi hermana, sino por todas las familias. Hay tantas organizaciones que nos ayudan, está el Centro de Atención a Víctimas, está Justicia para Nuestras Hijas, y hay más que a lo mejor no he tenido la oportunidad de conocer. Y hay tantas familias que han esperado más años que yo. Yo no quiero ser esa madre que no ha encontrado a su hija después de 20 años o esa hermana que lleva 20 años buscando. A mí me da miedo. Y por lo que yo veo, es posible que me pase a mí, porque ya pasó y sigue pasando”.
Dijo que es una decepción constante ver a las autoridades decir que están generando estrategias, que están investigando, para que haya solución en el caso y no pasa nada.
“Llega un fiscal, se va, llega otro y te dice lo mismo y así. Es algo que actualmente sigue pasando. Hace poquito tuve una reunión con más madres y hermanas de personas desaparecidas y también con el fiscal general y otra vez lo mismo: "Yo estoy tratando de ayudar, haciendo esto y aquello". Pero realmente nunca ha habido resultados. Son casi nulos. Tengo compañeras que después de nueve años siguen conmigo con sus hijos desaparecidos”.
Camila refirió que aunque algunas personas sí han sido localizadas, éstas son halladas sin vida.
“No puede ser que sea tan fácil desaparecer a un niño, tan fácil desaparecer a un hijo, y que sea como robarte un chicle; nunca nadie sabe nada, te dicen que las cámaras no servían, que nadie vio cómo desapareció y que sólo se lo tragó la tierra”.
Reconoció que con el paso de los años, han tratado de establecer mejoras pero que no hay resultados.
“Entonces o son las leyes o es el personal, a mí me gustaría ser optimista, pero al paso que vamos, cada vez tengo menos fe, no de no encontrarla, sino de encontrarla con vida. Y para mí es triste tener que decir eso porque yo quisiera decir que me siento segura en Chihuahua, segura de salir con familia, con niños, pero es una realidad la que vivimos: que a ciertas horas ya no puedes salir a la calle porque pasadas las 10 o 11 de la noche es probable que te asalten y a pesar de que todo el mundo sabe eso, preferimos no salir, a confiar en que la autoridad va a hacer justicia por ti si algo te pasa”.
Al término de la entrevista, Camila sólo pidió que no permitan que se cumplan 10 años y que todo siga igual.
Ramiro Córdova Cárdenas, tenía 51 años al momento de la fuga - hoy tendría alrededor de 60; su estatura es de 1.80, de tez morena, cabello corto canoso y usaba bigote.
Evadió la acción de la justicia cuando era investigado por la desaparición de Alondra la madrugada del 18 de septiembre de 2017 en Vistas del Norte.
Fue entrevistado, mintió sobre el paradero, fue citado de nuevo y ya no se presentó. Huyó, renunció a su trabajo. En su vehículo encontraron rastros hemáticos.
Alondra Nolasco Corpus tenía nueve años al momento de su desaparición, sus señas particulares eran complexión delgada, tez morena clara, cabello negro largo, ojos cafés oscuros.
La FGE la tiene dentro del programa de retratos de progresión de edad junto a otras cinco mujeres, con recompensa de $200 mil por información que lleve a su localización.
