Chihuahua, Chih.- Al conmemorarse hoy 36 años de la catastrófica tromba de 1990, conocida como el "Sábado Negro", la memoria colectiva revive una jornada que dejó a familias enteras marcadas por la pérdida de casi medio centenar de vidas y el impacto imborrable de una ciudad destruida; la fecha llegó este día bajo condiciones meteorológicas que anticipan un 50% de probabilidad de lluvia con tormentas eléctricas dispersas por la noche, de acuerdo con The Weather Channel.
Hoy la Coordinación de Protección Civil ofrecerá una conferencia de prensa por el pronóstico de lluvias para los próximos días. El coordinador, Luis Corral Torresdey explicó que la dependencia ya emitió una alerta por las condiciones previstas, que podrían generar incidentes en distintas regiones, y que la información fue enviada a los municipios y a través de los medios de comunicación para anticipar la respuesta.
La conmemoración del 36 aniversario de la Tromba de 1990 ocurre mientras Protección Civil mantiene el llamado a no bajar la guardia frente a los riesgos que persisten en el estado.
Corral Torresdey señaló que el objetivo es reducir la exposición de la población, disminuir su vulnerabilidad y fortalecer los sistemas de alerta temprana, con la participación de los cuerpos de emergencia y los medios de comunicación para que los avisos lleguen oportunamente a la ciudadanía.
Dos horas fatídicas
Aquel 22 de septiembre de 1990, en un lapso de apenas dos horas, cayeron cerca de 130 milímetros de precipitación pluvial, cifra equivalente a casi la mitad de la lluvia promedio que recibe la capital en todo un año.
La fuerza del agua rebasó por completo la infraestructura de la ciudad y provocó el desbordamiento simultáneo de los principales arroyos y cauces naturales.
Los informes de la época registraron un saldo oficial de 47 personas fallecidas, 10 desaparecidas y más de 12 mil damnificados en diversos sectores urbanos; mil 300 viviendas quedaron destruidas o sufrieron graves daños en sus estructuras, principalmente aquellas edificadas con adobe en los márgenes de los arroyos.
La red de servicios colapsó tras la ruptura de seis acueductos, la afectación fue a 15 colectores de alcantarillado y la caída de decenas de postes y transformadores eléctricos.
Las calles y avenidas principales de Chihuahua se convirtieron en auténticos ríos que arrastraron decenas de vehículos y autobuses de pasajeros, dejándolos varados, volcados e incluso apilados unos sobre otros en vialidades como el bulevar Fuentes Mares y la zona industrial Las Américas.
En la colonia Pacífico y la avenida 20 de Noviembre, toneladas de madera salieron disparadas de la carpintería Valles de Grijalva, provocando severos taponeamientos en los puentes y multiplicando el nivel de las inundaciones.
Cauces como el arroyo El Mimbre, La Galera II, La Manteca y La Cantera arrastraron piedras, escombros, animales e infraestructuras completas a su paso. Colonias populares como La Villa, Las Granjas, Pacífico, Nombre de Dios, Renovación, San José, Insurgentes y Villa Juárez atestiguaron cómo el agua alcanzó en algunos casos la altura de los techos de las viviendas.
Entre los pasajes más dolorosos que recuerdan los sobrevivientes figura el hallazgo de "Los Coleto", una pareja de adultos mayores encontrados sin vida y abrazados en su cama tras el desbordamiento del arroyo La Manteca.
Ante el sobrepaso inicial de los servicios de emergencia, jóvenes conocidos como "cholos" de la colonia Rosario acudieron voluntariamente a la colonia Pacífico para rescatar vecinos durante toda la noche. Asimismo, ciudadanos, médicos y paramédicos arriesgaron su vida utilizando cuerdas y tarimas para poner a salvo a familias atrapadas en medio del torrente.
El dolor provocado por el desastre motivó una respuesta solidaria sin precedentes entre la población y la comunidad empresarial chihuahuense.
Para hacer frente a la contingencia, el Gobierno estatal y el sector privado acordaron la creación de una sobretasa al Impuesto Sobre Nómina (ISN), instrumento fiscal que dio origen a la Fundación del Empresariado Chihuahuense (FECHAC), modelo de inversión social que perdura hasta el día de hoy.
Revisa Prorección Civil Municipal atlas de riesgos
La Coordinación Municipal de Protección Civil (CMPC) de Chihuahua prepara la presentación de la actualización del Atlas de Riesgos antes de concluir el año 2026, documento fundamental cuya revisión previa databa de 2022. Esta herramienta permite identificar con precisión las zonas con mayor susceptibilidad a inundaciones, corrientes de agua peligrosas y otras amenazas hidrometeorológicas.
El coordinador municipal de la corporación, Iván Rivera Macías, señaló que la capital cuenta hoy con infraestructura, herramientas y equipamiento sustancialmente superiores a los existentes en décadas pasadas para hacer frente a fenómenos climáticos extremos.
El plan preventivo implementado contempla el monitoreo constante de las condiciones del clima, la emisión oportuna de alertas a la población y la habilitación de refugios temporales.
Como parte de los trabajos de mitigación, las autoridades ejecutan acciones permanentes de limpieza y desazolve en cauces de arroyos, vados y puentes en coordinación con instancias municipales y estatales.
Protección Civil reiteró el llamado a la población para no intentar cruzar arroyos ni vialidades con corrientes de agua durante las precipitaciones, recordando que la tragedia de 1990 permanece como una lección histórica sobre la importancia de la prevención y la responsabilidad compartida.
