"¡Sí cala!", recriminó Patricio mientras la lluvia azotaba sobre las Islas de Ciudad Universitaria, pero no se refería al clima. Sin impermeable y con una playera café de manga corta, lo que le calaba, decía, era haberse quedado a cuatro aciertos de convertirse en estudiante de Medicina de la UNAM.
Él y un centenar más de aspirantes que no lograron su ingreso a la Máxima Casa de Estudios atribuyeron su rechazo a la Inteligencia Artificial (IA). La misma herramienta que prometía romper las barreras de la distancia para facilitar el examen de licenciatura terminó convirtiéndose en su verdugo.
Meses atrás, la UNAM aseguró que el sistema contratado a la empresa Territorium contaría con 20 candados para evitar trampas o suplantación de identidad. Sin embargo, a días de haberse aplicado la prueba, la propia institución aceptó que hubo quienes burlaron el sistema. "¡Su software falló y mi futuro pagó!", se leía en uno de los carteles que mostraron sobre la Avenida Antonio Delfín Madrigal antes de que la exigencia estallara.La rabia compartida se materializó en protesta. Ayer no eran los integrantes del Consejo de Estudiantes Universitarios contra las reformas y cuotas de Jorge Carpizo del 86, ni los alumnos que exigían un freno a los grupos porriles en 2018.
Esta vez, los candidatos no seleccionados tomaron el territorio puma del Pedregal porque el examen fue virtual; eran aquellos que se quedaron a uno, dos o cuatro aciertos de la licenciatura soñada. "Examen en línea fue una porquería!", coreó la marcha de alrededor de 200 estudiantes y padres de familia que llegó a la Torre de Rectoría para exigir la cancelación de los resultados del concurso 2026 y repetir la prueba de manera presencial. "¡Si estudiaste de verdad, en presencial te has de quedar!", arengaron. Camilo Jiménez tiene 20 años. Los últimos dos los dedicó a perseguir su sueño. "Las metas se trabajan y los conocimientos no se borran tan fácil", afirma. En un mes, asegura, lo aprendido no desaparece. Él es uno de los aspirantes con mayor puntaje que marchó sobre el Circuito Universitario para exigir la repetición del proceso. Casi saboreó su lugar para estudiar Medicina, sólo le faltó un acierto, se quedó a cuatro de la calificación perfecta. "El año pasado intenté igual en Medicina y conseguí 112 aciertos; necesitaba 114 y me quedé a dos. Por eso, desde el año pasado me enfoqué en lo que más me costaba, como matemáticas, y estudié todo el año. Tomé el curso de Guillot. Este año lo volví a presentar y obtuve 116 aciertos de 120, pero la carrera pidió 117", contó. Hace un año, una semana después de su primer rechazo, inició su preparación diaria. Dedicaba cuatro horas al repaso de guías para dominar las operaciones matemáticas. En la recta final, se sometió a tres meses intensivos de estudio por su cuenta, adicionales a un curso que tomaba de tres de la tarde a ocho de la noche. "Esa fue mi rutina durante tres meses. Comía mal, dormía mal, pero era un sacrificio. Quiero estudiar Medicina, es algo que tengo 100 por ciento decidido. Sabía que iba a haber trampa, pero creí que podría lograrlo de manera honesta; ya vimos que no", recriminó. Para miles de aspirantes, la universidad pública representa la única oportunidad de cursar una carrera. Ellos sólo conocen tres recursos: el esfuerzo, el conocimiento y la honestidad. En la baraja de Don Gabriel no existe otra posibilidad para que su hija estudie. Le parece una injusticia que alguien que sólo falló en cinco reactivos no pueda convertirse en la próxima médica de la familia. "Hicieron trampa. No es justo que mi hija esté sin lugar por este tipo de cosas y que haya gente que logró los puntajes de manera poco honesta y ya tenga su sitio. Yo no tengo los recursos para que ella siga estudiando en otro lado; la UNAM es la única forma", reclamó. La lucha que dieron ayer no fue sólo por un lugar en las aulas, sino por recuperar la certeza de que, para la universidad pública, la honestidad y el esfuerzo personal todavía significan algo. "Si la Universidad no rectifica, sentiría mucha decepción. Se supone que es la institución más importante de México", anticipó Camilo.
