Cd. de México.- Los ensayos terminaron. Dentro de cuatro días comenzará la Copa Mundial de Futbol 2026 y las autoridades se reportan con el despliegue nunca antes visto en un evento masivo. Los ojos militares estarán hasta en la sopa.
Francotiradores, fuerzas especiales capaces de descender de helicópteros, cámaras de videovigilancia en barridos para cada rostro y el uso del ciberespacio para interceptar "actos de terrorismo" son parte del menú futbolero. Nadie se escapa del operativo, de acuerdo a lo previsto.
Desde la llegada de las primeras delegaciones, equipos técnicos, avanzadas de seguridad y contingentes de aficionados se activó una operación que rebasa por mucho la vigilancia de estadios y que pondrá a prueba la capacidad de respuesta del Estado mexicano frente al mayor evento internacional que albergará el País en décadas. La Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) ya se adhirió a la Secretaría de Relaciones Exteriores en la protección de Mandatarios y Selecciones Nacionales bajo protocolos especiales para misiones extranjeras acreditadas en México.La llegada de Jefes de Estado, integrantes de Casas Reales, Ministros, dirigentes deportivos y escoltas internacionales activará dispositivos de seguridad que abarcan desde aeropuertos y hoteles de concentración hasta centros de entrenamiento, zonas de aficionados y estadios mundialistas.
Durante un mes, México no sólo recibirá a las principales figuras del futbol internacional, también concentrará a representantes de gobiernos extranjeros, inversionistas, patrocinadores globales y millones de visitantes que convertirán al País en uno de los principales focos de atención del planeta. Para enfrentar ese desafío, el Gobierno federal diseñó una operación de seguridad que involucra al Ejército, Fuerza Aérea, Marina, Guardia Nacional, Centro Nacional de Inteligencia, autoridades aeroportuarias y corporaciones civiles en una red de protección desplegada por tierra, aire, mar y ciberespacio. Los planes contemplan vigilancia aérea permanente, anillos de seguridad para Mandatarios y Selecciones, monitoreo de infraestructura estratégica, equipos especializados para responder a incidentes químicos, biológicos, radiológicos y nucleares, capacidades contraterrorismo, sistemas de inteligencia y una estructura antidrones desarrollada a partir de experiencias recientes en zonas de conflicto con el crimen organizado. La prueba comenzó antes del primer silbatazo. Empezó desde el momento en que los primeros vuelos internacionales, relacionados con el Mundial, tocaron pista en México.Presidentes, jeques y selecciones
La protección de dignatarios figura entre las prioridades de la planeación militar.
A diferencia de otros eventos deportivos, el Mundial reúne durante varias semanas a representantes de Gobiernos extranjeros, miembros de familias reales, empresarios, dirigentes de federaciones internacionales y patrocinadores que movilizan importantes recursos económicos y esquemas propios de seguridad.
Los documentos elaborados para la Copa Mundial establecen la coordinación entre Defensa y la Secretaría de Relaciones Exteriores para atender los requerimientos diplomáticos y de protección de Mandatarios y delegaciones extranjeras.
La seguridad comenzará desde los aeropuertos.
Continuará en los hoteles de concentración, seguirá en los trayectos terrestres y se extenderá a estadios, zonas de entrenamiento y áreas destinadas a los Fan Fest.
Para ello, se diseñó un sistema de cinturones de seguridad que rodeará cada instalación considerada estratégica.
En Guadalajara, por ejemplo, el dispositivo contempla seguridad inmediata, mediata y lejana, complementadas por fuerzas de refuerzo que abarcarán desde las inmediaciones de los inmuebles hasta las vialidades y accesos carreteros de la ciudad.
Los hoteles oficiales, el Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo, la Academia AGA, el Estadio Guadalajara y las zonas de aficionados contarán con esquemas prácticamente idénticos.
En el círculo más cercano operarán elementos de proximidad, especialistas contra explosivos, equipos antidrones, células de inteligencia, contrafrancotiradores, binomios caninos y Equipos Tácticos de Reacción Inmediata integrados por Fuerzas Especiales.
En un segundo anillo participarán unidades móviles de Guardia Nacional, torres de vigilancia, barridos electrónicos, células de inteligencia y personal de vigilancia encubierta.
Más allá actuarán patrullajes militares, Guardia Nacional, policías estatales y controles de accesos para detectar amenazas antes de que lleguen a las instalaciones protegidas.
El tamaño del operativo
La magnitud del despliegue refleja la importancia que el Gobierno federal asigna al torneo.
La fuerza operativa proyectada por la Defensa contempla más de 2 mil 136 vehículos militares, 378 vehículos destinados a tareas diplomáticas y de apoyo, 33 drones, 20 equipos especializados contra artefactos explosivos, 20 detectores para materiales QBRN (relacionados con amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares) y tres carpas de descontaminación.
La red de comunicaciones incluye 2 mil 691 equipos, entre radios portátiles, sistemas para vehículos y terminales especializadas.
A ello se suman 81 sistemas antidrones, de los cuales 18 corresponden a Fuerzas Especiales y 63 a otras unidades operativas.
La Fuerza Aérea aportará una combinación de aeronaves de vigilancia, combate, transporte y reconocimiento.
Los planes contemplan la participación de aeronaves EMB-145, utilizadas para vigilancia y alerta aérea; cazas F-5; aviones T-6+ de entrenamiento avanzado y apoyo táctico; helicópteros UH-60; sistemas Hermes 900; plataformas Saphire/J20 y aeronaves Arcturus para tareas de reconocimiento.
La estrategia incorpora además recursos de Guardia Nacional y Fuerza Aérea que operarán en coordinación con los agrupamientos terrestres desplegados en las ciudades sede.
Guadalajara: una radiografía del dispositivo
El esquema previsto para Guadalajara permite dimensionar la complejidad de la operación.
La ciudad contará con 17 mil 625 elementos asignados a las tareas de seguridad, de acuerdo con fuentes militares.
Participarán 750 integrantes del Ejército, 120 de la Fuerza Aérea, 4 mil 101 elementos de Guardia Nacional, 6 mil 654 integrantes de corporaciones de seguridad pública y otros 6 mil elementos de seguridad privada.
La cifra equivale a una fuerza superior a la plantilla completa de muchas Policías
Estatales del País.
El despliegue contempla además 558 vehículos de distintos tipos, incluyendo camionetas tácticas, unidades blindadas, vehículos de transporte de personal, patrullas y vehículos de apoyo.
Habrá 23 binomios caninos especializados en detección de explosivos y narcóticos, 40 semovientes para patrullajes y vigilancia, 16 torres móviles, seis equipos de barrido electrónico, cuatro sistemas antidrones para Fuerzas Especiales y ocho sistemas antidrones portátiles.
La vigilancia aérea estará respaldada por tres aviones T-6+, dos helicópteros UH-60 y plataformas de reconocimiento no tripuladas.
Todo ello estará distribuido entre el estadio sede, el aeropuerto, las zonas de entrenamiento, hoteles oficiales, rutas de traslado y áreas destinadas a los aficionados.
Monterrey: enfocados en el arranque
El partido inaugural de la Copa Mundial de Futbol 2026 en Monterrey, el 14 de junio, será resguardado mediante un esquema de seguridad que combinará vigilancia aérea, control de accesos biométricos, protección de rutas estratégicas y coordinación con autoridades estadounidenses.
A diferencia de otras sedes mundialistas, Monterrey presenta un componente adicional: su cercanía con la frontera de Estados Unidos.
Las autoridades
contemplan coordinación permanente con agencias estadounidenses para el intercambio de información relacionada con movilidad de aficionados, protección de delegaciones y monitoreo de posibles riesgos que pudieran afectar el desarrollo del torneo.
De acuerdo con los procedimientos operativos, la protección comenzará desde la llegada de equipos, funcionarios de FIFA, invitados especiales y representantes de gobiernos extranjeros.
La estrategia prevé filtros de revisión escalonados, control electrónico de boletaje, monitoreo mediante cámaras conectadas a centros de mando y el uso de drones para supervisar movimientos de personas dentro y fuera de los inmuebles.
Los accesos al estadio estarán protegidos mediante anillos de seguridad donde participarán Guardia Nacional, policías estatales y municipales, así como personal de las Fuerzas Armadas.
Las revisiones incluirán detectores de metales, inspección de pertenencias, validación electrónica de entradas y la intervención de binomios caninos entrenados para localizar explosivos o sustancias ilícitas.
La Secretaría de Marina tendrá participación en labores de apoyo logístico, intercambio de información, despliegue de personal especializado y coordinación dentro de los centros de mando que operarán durante el torneo.
La Defensa aportará capacidades de vigilancia aérea, reconocimiento, comunicaciones y unidades de reacción inmediata.
La protección del espacio aéreo será otro de los componentes relevantes. Las autoridades federales han confirmado la utilización de sistemas antidrones y capacidades de vigilancia aérea para detectar aeronaves no autorizadas en las inmediaciones del estadio y otras instalaciones relacionadas con el Mundial.
La estrategia también contempla la protección de caravanas oficiales, delegaciones deportivas y visitantes de alto nivel.
Dentro de los grupos de trabajo previstos por el Gobierno federal existen equipos especializados en seguridad física, control de accesos restringidos, manejo de multitudes, transporte y atención de dignatarios.
Además de la protección del estadio, el dispositivo abarcará el Aeropuerto Internacional de Monterrey, terminales aéreas alternas, corredores carreteros y zonas donde se desarrollen actividades paralelas relacionadas con el torneo.
El Mundial también se jugará en el aire
Uno de los componentes más novedosos de la estrategia es la creación de un esquema formal de defensa aérea.
La responsabilidad recaerá en el Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo, conocido como CENAVI.
Su misión será coordinar la detección y seguimiento de amenazas que ingresen a los espacios protegidos durante el torneo.
Los planes contemplan la activación de tres Zonas de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo Mexicano, además de siete sedes alternas protegidas mediante restricciones aeronáuticas.
La vigilancia estará organizada mediante sectores de defensa aérea con radios de hasta 111 kilómetros alrededor de instalaciones prioritarias.
Dentro de esas áreas sólo podrán operar aeronaves autorizadas.
El esquema prevé vigilancia aérea de largo alcance, monitoreo permanente, interceptación de aeronaves sospechosas, inteligencia aérea y coordinación con las fuerzas desplegadas en tierra.
La arquitectura contempla tres niveles de protección.
El primero abarca áreas amplias de vigilancia. El segundo se concentra en los entornos cercanos a estadios y aeropuertos. Y el tercero protege de manera directa las instalaciones críticas.
La red cubrirá sedes como el AICM, el AIFA, el Aeropuerto de Toluca, Puebla y Cuernavaca, además de estadios y zonas de aficionados.
Puertos, aeropuertos y fronteras
El dispositivo no se limita a las ciudades sede.
Los documentos muestran que la Marina participa en la coordinación para el seguimiento de personas y carga, así como en la administración de frecuencias radioeléctricas necesarias para las operaciones de seguridad.
La vigilancia alcanzará instalaciones marítimas vinculadas al flujo turístico y comercial asociado al torneo.
En el Pacífico se reforzarán puntos como Manzanillo, Puerto Vallarta, San Blas, Nuevo Vallarta, Chacala, Cruz de Huanacaxtle, Barra de Navidad y Chapala.
La estrategia involucra ocho Capitanías de Puerto y 18 Marinas turísticas.
El objetivo es monitorear tanto el movimiento de embarcaciones como la llegada de visitantes por vía marítima.
Buena parte de la operación comenzará en los aeropuertos.
Particularmente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
La Marina reporta la instalación de 40 equipos de validación documental y 40 filtros migratorios autónomos para agilizar el ingreso de pasajeros.
La infraestructura incluye además 3 mil 240 cámaras de videovigilancia, sistemas de control de accesos, vehículos de inspección mediante rayos X y sistemas antidrones.
Las mejoras forman parte del programa de modernización desarrollado en paralelo a las obras ejecutadas en las terminales del aeropuerto.
La intención es reducir tiempos de procesamiento, incrementar la capacidad de vigilancia y fortalecer los controles de seguridad frente al aumento de pasajeros previsto durante el torneo.
Preparados para lo impensable
Otro de los apartados más llamativos de la planeación corresponde a los escenarios de baja probabilidad, pero alto impacto.
Las fuerzas federales incorporarán especialistas en amenazas químicas, biológicas, radiológicas, nucleares y explosivas.
El dispositivo contará con detectores especializados, equipos de respuesta, carpas de descontaminación y personal entrenado para actuar ante incidentes poco frecuentes pero potencialmente graves.
La capacitación incluyó cursos sobre sistemas antidrones, inteligencia aérea, búsqueda y localización, normatividad aeronáutica, protección a personas, meteorología aeronáutica, interceptación aérea, seguridad de la aviación y manejo de combustibles.
También se impartieron programas de medicina táctica, control de agresiones, manejo de heridos en combate, procedimientos de intercepción aérea y operación de equipos tácticos de reacción inmediata.
Hasta marzo, la Defensa reportaba 8 mil 739 efectivos adiestrados específicamente para las tareas relacionadas con el Mundial, equivalente a poco más del 42 por ciento del personal considerado para estas funciones.
