En vísperas del arranque de ruta para la derogación de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm), la pedagoga Irma Villalpando advirtió que el Gobierno en turno "está administrando políticamente la educación" por encima de criterios pedagógicos.
Pese a que resaltó que por ley el Estado está obligado a dictar la política educativa del País, desde el ingreso a las normales hasta la asignación de plazas y ascensos, apuntó que históricamente los distintos Gobiernos han cedido control a cambio de obtener ganancias políticas en tiempos electorales.
"En el caso del Estado mexicano, el Estado ha cedido poder, ha cedido control por tener ganancia política en los tiempos electorales. Los Gobiernos en turno, sean del PRI, del PAN, o -ahora- de Morena siempre han cedido terreno para ganar poder político en las elecciones "La Presidenta lo que dice es que va hacer una consulta a las bases, siempre que dicen eso más bien lo que buscan es legitimar con una consulta -muy poco transparente- una decisión que ya tomaron", declaró en entrevista con Grupo REFORMA.A menos de tres meses del inicio del proceso electoral de 2027, la Secretaría de Educación Pública propuso a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) discutir en torno a la bilateralidad en la asignación de plazas.
Al respecto, la experta resaltó que al conceder la mitad del control a un grupo político que por naturaleza busca ganar poder, también está otorgando al magisterio disidente la mitad de la formación de los profesores que dirigen las aulas del País. "Si Mario Delgado dice que va a hacer comisiones bipartidistas, digamos, que las decisiones van a ser bipartitadas, entonces está cediendo al grupo político la mitad -en todo caso- de la formación de la carrera magisterial, de la mejora de los ascensos, de los cambios de plaza, de todos los movimientos del magisterio, a la disciplina de activismo político, que es la que pone la CNTE", dijo. Villalpando recalcó que es obligación del Estado poner al frente del grupo a profesores que lleven a cabo una "extraordinaria práctica educativa", misma que no podrá lograrse si existe contaminación política. La académica criticó que las disidencias magisteriales, en búsqueda de mejoras laborales, crucen la línea de la práctica en aula porque ese escenario culmina en el debilitamiento de la relación docente-alumno, mientras se fortalece un grupo político. "¿Qué tanto el maestro enseña bien matemáticas? ¿Enseña bien literatura, lectura o español o a escribir? Esa no es la pregunta que se hacen ellos, la pregunta para la CNTE es ¿quiénes tienen mejor disciplina política? ¿Quiénes participan políticamente en las marchas, en las asambleas? ¿Quiénes se afilian? ¿Quiénes hacen activismo? "Entonces ellos se fortalecen como grupo político a costa de un debilitamiento enorme que está fuera de la jugada central, que es el vínculo entre los maestros y los niños", criticó. Asimismo, alertó que si la mitad de las decisiones terminan en manos de la Coordinadora, entonces el Estado habrá cedido, por presión política y en perjuicio de los alumnos, a tener educación de calidad. "El mayor insumo para la mejora educativa, al interior de la escuela, es el docente. El segundo, es el liderazgo de los directores y supervisores, pero el profesor de aula es fundamental", agregó. La pedagoga sugirió entonces que la participación de los sindicatos en la construcción de la reforma sea a nivel de observación participativa, no de toma de decisiones.
