Los 10 integrantes del Consejo General del INE están divididos en si pedir la renuncia a todos los directivos de primer nivel o sólo aquellos que tienen señalamientos negativos.

También están a la espera de que la Cámara de Diputados apruebe la convocatoria para elegir a la próxima presidenta del Instituto, para definir más cambios o esperar a la nueva titular.

Mientras tanto, será hasta el próximo martes que soliciten nuevas renuncias a funcionarios de primer y segundo nivel, pero prevén que más empleados de toda la estructura, quienes fueron colocados por la ex consejera presidenta Guadalupe Taddei, entreguen la plaza.

Algunos consejeros entrevistados advierten que los 14 integrantes de la Junta General Ejecutiva -integrada por directivos de primer nivel del INE- deben irse porque pesa sobre ellos "la sombra de que fueron nombrados por la ex presidenta".

Sin embargo, cinco consejeros consultados aseguran que no pueden cortar de tajo todos los cargos, primero, porque algunos han dado resultados, y segundo, porque no hay "a la mano" perfiles de experiencia que los sustituya en pleno proceso electoral.

Ante la falta de un acuerdo, la salida ha sido, afirman, que se vayan quienes han aparecido en videos o notas periodísticas con acusaciones muy claras.

En la mira

La próxima semana discutirán si siguen quienes no han dado resultados o se dedicaron a bloquear información a consejeros. Entre ellos, acusan, Mario Alberto Alejo, titular de la Unidad de Fiscalización; y Anahí Silva, directora de Asuntos Jurídicos.

La mayoría coincide en que el secretario ejecutivo, Roberto Félix, debe irse, por la cercanía tan estrecha con la sonorense, pues durante tres años fue su mano derecha.

Sin embargo, advierten, la legislación establece que esa posición debe ser asumida por un director, y ante la crisis, no existe un funcionario que genere buena imagen, por lo que su designación podría darse hasta que se defina a la nueva presidenta.

Lo mismo sucede con Fernanda Romo, de Vinculación con OPLES, pues llegó con Taddei, después de trabajar con ella en Sonora.

Algunos acusan a Taddei de desmantelar al INE, al permitir que sus "allegados" corrieran a perfiles técnicos y con experiencia, por lo que reconocen que hay posiciones que no saben a quién poner, y deberán considerar a vocales e incluso consejerías locales, aunque provocarían otro "boquete", derivado del proceso electoral en los estados.

Todos coinciden en que, pese a sus diferencias, intentarán llegar a acuerdos por unanimidad.

Consejeros consultados informaron que Jorge Egren Moreno, director del Servicio Profesional Electoral Nacional, podría irse la próxima semana. Sin embargo, al ser parte del SPEN tiene derecho a pedir otra posición.

Lo mismo sucede con Marisa Arlene Cabral Porchas, pasó de coordinadora de Asuntos Internacionales a vocal local en Sonora. Sin embargo, participantes en el proceso, que se definió en octubre pasado, acusaron favoritismo.

Por ejemplo, afirmaron, su calificación en el examen fue de 8.49, pero en la entrevista le pusieron 9.28 para que ocupara una de las ocho vocalías en juego. Consejeros afirmaron que analizan "ofrecerle" otra posición al ser del SPEN.