Con una larga lista de carencias, propuestas y peticiones, un médico internista en el Hospital General de Zona en Tepeji del Río, Hidalgo, terminó su intervención con la súplica de que se combata el nido de cucarachas donde se colocan los expedientes de los pacientes.
Esperó al final de su intervención para hacer la última petición en una lista de dos páginas que preparó para el encuentro con los directivos del hospital, dentro de la estrategia Piso por Piso, que ordenó la Presidenta Claudia Sheinbaum para conocer de primera mano las necesidades del IMSS.
"Ahí sí lo dejo hasta el final, porque es muy personal y me agobia bastante. Tenemos un mueble de madera en la oficina de medicina interna, no sé desde qué año, porque, yo no he estado aquí tanto, pero contemplo que debe llevar al menos más de 10 años, y el único día que viene a cubrir en la noche, ahí es una fiesta de cucarachas. "Es un mueble para los expedientes y, pues, no lo sé, no considero que eso sea pertinente en un hospital", alertó el médico residente que se atrevió a denunciar todo lo que falta en sus turnos de trabajo.El médico hizo todo un diagnóstico de lo que le falta al "paciente IMSS" para combatir su enfermedad y regresarle la salud a la institución, si es que se quiere remediar la falta de insumos, medicamentos y de personal.
De nombre Miguel Acuña, el médico internista en el Hospital General de Zona y Clínica Familiar número 6 resaltó que tienen gran demanda de los municipios cercanos, con pacientes renales, cardiópatas, neumófatas y en estado crítico, y aunque no tienen terapia intensiva, a éstos últimos se les recibe todos los días. Sobre los pacientes respiratorios, expuso, llevan meses pidiendo que les doten de puntas nasales, con las que se suministra oxígeno directo en las fosas nasales, porque no hay regularmente. Tampoco hay personal de inhaloterapia, alguien que pueda estar checando y vigilando directamente el ventilador, sobre todo cuando hay pacientes con infecciones respiratorias. Indicó que no hay trampas de aspiración bronquial ni aparatos para nebulizar un paciente intubado ni equipo para la adaptación de los ventiladores, que son antiguos. En cuanto a los pacientes cardiópatas, no hay monitores para esta condición y los cinco monitores que hay en existencia, no sirven para esos enfermos, por lo que los tienen conectados a un desfibrilador. Reportó que no hay parches para marcapasos temporales ni hay vasopresores, solamente tienen, a veces, norepinefrina y nunca hay vasopresina. En relación a los pacientes geriátricos, cuando caen en paro respiratorio es imposible tener una atención con un "barrote", la cabecera, que no se puede quitar, dijo. El médico residente resaltó que también hay escasez de bombas de infusión, por ejemplo, hay cinco en un piso donde tienen hasta tres pacientes críticos. "Es un absurdo. Las bombas de infusión también van destinadas a analgésicos", comentó sobre la necesidad de este material. En cuanto a medicamentos resaltó que suelen faltar los que tratan el dolor, como buprenorfina y tramadol, que suele no haber, como tampoco el paracetamol intravenoso. Los antimicrobianos con frecuencia les dicen que no hay en existencia. Para los pacientes renales, el médico del IMSS dijo que no hay bolsas de Baxter manuales, que se usan para las diálisis. En la descripción precisa de lo que falta, refirió que no hay material en bacteriología, para hacer análisis de secreciones ni hemocultivos, aunque hay pacientes en hemodiálisis, ni para líquido peritoneal. "Estamos gastando recursos con ceftazidima y vancomicina, (antibióticos), es como disparar al aire. Para peritonitis, que ni siquiera sabemos para qué dio positivo", refirió sobre la falta de material para hacer estudios de laboratorio. Reportó que los laringoscopios están viejitos, porque si bien hay en existencia, dijo, hay varios equipos ya cumplieron su vida útil. "Un médico internista que no puede pedir unos anticuerpos antinucleares de mínimo, es como querer entrar con una velita a una bodega", sostuvo. Planteó fortalecer el área de laboratorio, porque no se le puede pedir a los pacientes que vayan a Pachuca a hacerse estudios o a donar sangre, porque son dos o tres horas de camino. Otro trabajador se quejó de que el IMSS ya no dota de uniformes al personal y aún así los presionan para que acudan al trabajo con una vestimenta. "Nos quieren dar buenas condiciones de trabajo, aquí en Tepeji, no existe, la verdad, con todo respeto", reclamó.
