Ciudad de México.- Trabajadores de base, activos y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) volvieron a marchar en la Ciudad de México y distintas entidades del país para exigir la destitución de su dirigente sindical, Rafael Olivos Hernández; alza salarial del 10 por ciento y acciones contra el desabasto de insumos y personal que asfixia a los hospitales de la institución.
Desde la mañana, a las oficinas centrales del Seguro Social, sobre Paseo de la Reforma, empezaron a arribar contingentes procedentes de diversos estados. Otro contingente salió del Centro Médico Nacional Siglo XXI.
Con pancartas improvisadas y enlistando peticiones con altavoces, los manifestantes avanzan hacia la Secretaría de Gobernación. La protesta provocó complicaciones al tránsito vehicular y obligó al cierre paulatino de los carriles laterales y centrales de Reforma, a la altura de Burdeos, Toledo y la Glorieta de la Diana Cazadora, así como en importantes arterias como la avenida Cuauhtémoc, donde los contingentes caminaron custodiados por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.A diferencia de las primeras mesas de negociación, la disidencia sindical endureció su postura y dejó en claro que la disputa ya no se limita únicamente a un ajuste en los ingresos.
Aunque mantienen la petición de un incremento salarial del 10 por ciento directo al tabulador, representantes de las bases advirtieron que la permanencia de Olivos Hernández al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) es un punto innegociable. Desde el campamento que mantienen sobre Reforma se informó pro altavoz que han reunido alrededor de 150 mil firmas procedentes de distintas unidades médicas del país, cifra que representa el 33 por ciento del padrón requerido por norma para exigir legalmente la remoción de la dirigencia y la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario. Las denuncias vertidas durante el recorrido reflejaron el malestar cotidiano que se vive en los consultorios y quirófanos. Enfermeras, médicos especialistas y personal operativo señalaron que las metas institucionales de rezago quirúrgico resultan irreales si no se dotan de camillas, medicamentos básicos, especialistas y mantenimiento a equipos clave como elevadores y sistemas de aire acondicionado. "Claudia Sheinbaum, le pedimos que visite las unidades del IMSS por sorpresa y sin avisar para que vea la realidad; el desabasto y las deficiencias no son culpa del personal de base, sino de la corrupción y mala gestión", se leía en una de las lonas desplegadas por los trabajadores, quienes también demandan la asignación del 7 por ciento del Producto Interno Bruto para el sector salud y el fin de la represión laboral contra los inconformes. La jornada nacional tuvo réplicas simultáneas en varios puntos de la República. En Michoacán, el personal se concentró en la zona de La Paloma en Morelia para marchar hacia las oficinas del sindicato sobre la avenida Acueducto. En San Luis Potosí, la marea de trabajadores partió desde el Hospital General de Zona número 50 rumbo al recinto sindical, pasando por la Alameda Central y la avenida Carranza. En Tijuana, Baja California, contingentes de la Clínica 27 marcharon hasta la Clínica 1 para expresar su rechazo a las presuntas represalias emprendidas por la cúpula sindical contra quienes se suman al movimiento disidente. Con la entrega de pliegos petitorios y el fortalecimiento de los plantones, la base trabajadora advirtió que continuará con las movilizaciones de manera indefinida hasta ser recibidos por autoridades federales con capacidad de decisión.


