Cd. de México.- El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) concluyó una primera fase de rehabilitación, pero arrastra pendientes que van desde un Aerotrén que "ya no da" y se detiene recurrentemente, hasta más de 70 aeronaves abandonadas en sus instalaciones, accesos viales convertidos en un "calvario", manejo inadecuado de basura y una caótica operación de taxis.

Una parte de esos rezagos está proyectada para ser atendida ahora mediante una segunda fase de modernización, mientras otros, como la sustitución del Aerotrén y algunas soluciones viales, deberán esperar hasta 2027.

En entrevista con REFORMA, el director del AICM, Almirante Juan José Padilla Olmos, reconoce las deficiencias que persisten en el principal aeropuerto del País pese a las obras realizadas previo al Mundial FIFA 2026, que tuvieron una inversión de 6 mil millones de pesos.

Ahora, con un techo total de 10 mil millones de pesos, el AICM planea nuevas obras para reordenar su operación.

El caso más crítico es el Aerotrén que conecta las terminales 1 y 2.

"Ya ese tren ya no da. Ya (...) se nos queda cada rato", admitió Padilla, quien aseguró que incluso la empresa que construyó el sistema y actualmente le proporciona mantenimiento enfrenta dificultades para conseguir componentes.

A los problemas del Aerotrén se suman unas 70 aeronaves, entre aviones y helicópteros, que permanecen abandonadas principalmente en la zona norte del aeropuerto y ocupan espacios que la administración pretende recuperar para ampliar su capacidad.

En la Terminal 2 persiste además el congestionamiento del acceso desde Eje 1 Norte, donde confluyen automóviles, Metrobús y vehículos provenientes de Nezahualcóyotl.

El rezago alcanza incluso al manejo de residuos. Padilla calificó como "muy delicada y muy triste" la situación de las instalaciones donde se trata la basura y admitió que tampoco existen procesos suficientemente efectivos y eficientes para destruir productos retenidos por autoridades sanitarias.

A ello se agrega el desorden en la operación de taxis, con 11 agrupaciones y unos mil 500 concesionarios, que obligará a una reingeniería de módulos, bahías y circulación en ambas terminales.

Frente a esos pendientes, el AICM abrió un segundo frente de modernización con alrededor de 30 obras para reforzar seguridad y capacidad operativa, entre ellas un nuevo Centro de Control Aeroportuario, videovigilancia, tomógrafos, trabajos en drenajes y cárcamos, estacionamientos, vialidades, salas de abordaje, escaleras y elevadores.

La administración busca además elevar las actuales 46 operaciones por hora a 48 o 49 antes de que termine el actual Gobierno, mediante nuevas calles de salida rápida y otras intervenciones en la infraestructura aeroportuaria.

Concentran mando tras dispersión de órdenes

Tras operar por años con sistemas separados y una dispersión en la instrucción de órdenes entre las distintas áreas, el AICM proyecta concentrar en un solo centro el mando, vigilancia y seguimiento de la operación de sus dos terminales.

El nuevo Centro de Control Aeroportuario funcionará como un "cerebro" desde el que se monitorearán pasajeros, aeronaves en tierra, zonas restringidas, taxis, bandas de equipaje, servicios aeroportuarios y hasta la eventual presencia de drones.

La intención es que incidentes que actualmente requieren comunicación y coordinación entre distintas áreas puedan ser detectados, escalados y atendidos desde un mismo punto de mando.

"Va a ser el centro neurálgico del aeropuerto", explica el director del AICM, Almirante Juan José Padilla Olmos.

"Ahí se va a concentrar desde el monitoreo de los aviones en tierra. Va a ser el centro de monitoreo para las cámaras".

Además de la vigilancia, el sistema recibirá alertas sobre fallas en bandas de equipaje, niveles de cisternas, problemas en baños y bombas, así como saturación de cárcamos.

La concentración del mando busca reducir los tiempos de reacción: desde el ingreso de una persona a una zona restringida hasta una falla de infraestructura que deberá generar una alerta y permitir que desde el Centro se determine la respuesta correspondiente.

El proyecto forma parte de la segunda fase de modernización y es habilitado en el último nivel del estacionamiento internacional, sin ocupar cajones. De acuerdo con la programación expuesta por Padilla, deberá estar completamente operativo a más tardar en febrero de 2027.

Su puesta en marcha se registra mientras el AICM mantiene alrededor de 30 frentes de obra abiertos, entre trabajos en drenajes y cárcamos, estacionamientos, vialidades, salas de abordaje, escaleras eléctricas, elevadores, equipos de inspección y obras estructurales.

Renuevan vicilancia: 'Nomás veíamos figuras'

El AICM instalará 3 mil 669 cámaras de nueva tecnología para sustituir y reforzar un sistema de videovigilancia cuya capacidad de imagen ha resultado insuficiente incluso para reconstruir con claridad accidentes ocurridos dentro de sus instalaciones.

La renovación busca además reducir la dependencia de agentes que deben vigilar simultáneamente decenas de monitores y pasar a equipos capaces de detectar determinadas situaciones y generar alertas automáticas.

El Almirante José Padilla Olmos reconoce que el modelo utilizado hasta ahora resultaba "muy desgastante" y "muy ineficiente".

Una de sus limitaciones quedó expuesta tras dos accidentes de trabajadores en áreas operativas: uno cayó y estuvo cerca de ahogarse y otro sufrió una descarga eléctrica.

Cuando la administración revisó las grabaciones para determinar qué había ocurrido, la definición de las imágenes resultó insuficiente.

"Nomás veíamos dos figuras", recuerda Padilla, lo que limitó la pesquisa.

Las cámaras incorporarán además analíticos que permitirán delimitar zonas virtuales y generar advertencias visuales y audibles cuando una persona ingrese a determinados espacios restringidos.

Padilla informó que alrededor de mil 700 cámaras ya fueron instaladas. El proyecto completo, de 3 mil 669 equipos, deberá quedar concluido el 30 de noviembre, según el pronóstico del mando.

Van por reconocimiento facial

El AICM prepara el uso de reconocimiento facial como parte de su nueva red de videovigilancia, con la que podrá identificar y rastrear el desplazamiento de personas entre distintos puntos de las terminales.

La tecnología permitirá utilizar una imagen como referencia, localizar coincidencias entre las grabaciones y reconstruir el recorrido de una persona por las áreas cubiertas por las cámaras, sin tener que revisar manualmente horas de video.

El sistema podrá realizar además búsquedas a partir de características físicas y de vestimenta, así como detectar objetos abandonados y rastrear quién los dejó y en qué momento.

La capacidad de seguimiento se extenderá a vehículos. En las bahías de taxis, por ejemplo, las cámaras podrán registrar el ingreso y salida de unidades e identificar aquellas que permanezcan durante determinados periodos o regresen reiteradamente a ciertas zonas.

El reforzamiento tecnológico ocurre después de que el aeropuerto detectó otro problema de seguridad y era que personas acudían a sus instalaciones para observar a pasajeros con relojes de alta gama o que acababan de realizar operaciones de cambio de divisas.

El director del AICM asegura que el incremento de cámaras e iluminación, acompañado de operativos con autoridades capitalinas y de la Alcaldía, ya tuvo un efecto disuasivo.

Alistan sistema antidrones

El principal aeropuerto del País opera sin radar terrestre.

La ausencia de esa tecnología implica que el AICM no cuenta con esa herramienta para detectar y seguir automáticamente la posición y desplazamiento de aeronaves y vehículos sobre pistas, calles de rodaje y plataformas, una capacidad especialmente útil cuando la visibilidad se reduce por niebla, lluvia u oscuridad.

Esto no significa que el aeropuerto opere sin vigilancia —el control en superficie se apoya en otros sistemas, comunicaciones y observación desde la torre—, pero sí que carece de una capa tecnológica adicional para mantener una representación continua de los movimientos en tierra y advertir posibles conflictos.

A eso se suma un proyecto en pruebas respecto a un sistema antidrones adquirido este año por 68.6 millones de pesos.

La adquisición respondió a un riesgo que el propio AICM identificó en su procedimiento de contratación al aumento en el uso de drones comerciales y, con ello, la posibilidad de incursiones no autorizadas en el espacio aéreo controlado de la terminal.

Un aparato de este tipo en las inmediaciones de pistas o trayectorias de aproximación y despegue puede convertirse en un riesgo para las operaciones. La regulación aeronáutica establece una separación mínima de 9.2 kilómetros entre drones y aeródromos y la AFAC mantiene un mecanismo específico para reportar avistamientos dentro de ese perímetro.

Ambas capacidades serán incorporadas al nuevo Centro de Control Aeroportuario con el que el AICM pretende reforzar la vigilancia tanto del espacio inmediato a la terminal como de los movimientos de aeronaves en tierra.

Obras, más obras y hasta tomógrafos

La segunda etapa de obras incluye la incorporación de nuevos tomógrafos para agilizar la inspección de equipaje.

Padilla explica que antes del Mundial sólo se logró instalar cuatro de los 17 o 18 equipos que se tenían como meta.

El nuevo proceso contempla implementar 16 tomógrafos adicionales, cuya contratación se encontraba en su etapa final al momento de la entrevista.

La meta planteada por la administración era tenerlos instalados el 30 de noviembre y, en todo caso, antes del inicio del periodo vacacional del 15 de diciembre.

La tecnología busca que los pasajeros puedan pasar sus pertenencias por los filtros con menor necesidad de retirar teléfonos, computadoras y otros objetos.

En la segunda fase, en la Terminal 1, se trabaja en el área de bandas con cimentación profunda, cambio de pilares y elementos estructurales. También incluye sustitución de escaleras eléctricas y elevadores.

Abren paso a aeronaves

Otro de los frentes busca reducir el tiempo que las aeronaves permanecen en rodaje después de aterrizar.

El aeropuerto desarrolla nuevas calles denominadas de salida rápida, que permiten a los aviones abandonar con mayor agilidad la pista y liberar espacio para las siguientes operaciones.

Padilla explica que la primera ya está concluida y que la denominada Delta 2 debía entrar en funcionamiento hacia mediados de octubre.

Una tercera está proyectada para los primeros dos o tres meses de 2027.

A ello se sumará un segundo estacionamiento, cuya construcción estaba prevista para iniciar entre finales de septiembre y principios de octubre.

También se terminarán niveles pendientes de los estacionamientos nacional e internacional y se construirá un puente peatonal en la Terminal 2 para conectar con los estacionamientos y evitar que los pasajeros tengan que atravesar vialidades.

Quieren más operaciones por hora

Las obras también tienen un objetivo operacional.

El AICM pretende demostrar que cuenta con infraestructura suficiente para aumentar nuevamente el número de operaciones aéreas permitidas por hora.

Cuando la actual administración aeroportuaria asumió, dice Padilla, el límite se encontraba en 43 operaciones por hora. Actualmente llega a 46.

"El slot 44 ya empezó a haber resultados ahorita en este verano, pero el 45 y el 46, como prácticamente se acaban de comunicar, van a empezar a haber resultados ahorita en este invierno", explica.

El siguiente objetivo es llegar a 48 o 49 operaciones por hora antes de que concluya la actual Administración.

Pero para ello deberá acreditarse que el aeropuerto tiene capacidad física suficiente.

"Nos pidieron que demostráramos el aumento de la capacidad del aeropuerto para poder aumentar el slot", indica Padilla.

Los pendientes del AICM

Otro de los sistemas que llegó a su límite es el Aerotrén que comunica las terminales 1 y 2.

Para Padilla, el problema ya no se resolverá únicamente con mantenimiento: las fallas recurrentes y las dificultades para conseguir componentes obligarán a pensar en una transformación de fondo.

"Ya ese tren ya no da. Ya (...) se nos queda cada rato", reconoce.

El director del AICM explica que el sistema llega a detenerse repentinamente debido a problemas en la recepción de señales de sus equipos.

"Se afecta mucho por el asunto de interferencias de algunos equipos (...) el tren de repente se para, que porque la señal de los servos no recibe", detalla.

Las fallas colocaron al Aerotrén entre los pendientes que, a juicio del Almirante, deberán atenderse después de la actual etapa de modernización. "El tren es prioridad, el tren es prioridad", remarca.

Advierte que en una tercera fase de modernización debe cambiarse la infraestructura del Aerotrén y modificar su configuración.

"Yo considero que debe haber una tercera fase (...) de cambiar la infraestructura, hacer un tren de ida y un tren de venida y extenderlo hasta el estacionamiento", plantea.

Evitar el 'calvario' de Eje 1 a T2

El AICM busca resolver uno de los principales dolores de cabeza para los usuarios de la Terminal 2: el complicado circuito vehicular para quienes llegan por el Eje 1 Norte.

En ese punto confluyen automovilistas, unidades del Metrobús y vehículos provenientes de Nezahualcóyotl antes de que los usuarios puedan regresar hacia el aeropuerto.

"Ahí de plano chocas con el Metrobús de frente, con los que vienen de frente, con los vehículos que vienen de Neza; o sea, simplemente es un calvario ahí", describe Padilla.

Entre las intervenciones planteadas se encuentra un puente vehicular conectado directamente con el estacionamiento de la Terminal 2.

Padilla dice que ese proyecto del puente peatonal forma parte de la segunda fase y que conectará la terminal con los estacionamientos.

También es distinto de la intervención prevista sobre la vialidad que conduce hacia Metro Pantitlán, identificada en la entrevista como Villasana, donde no se construirá un puente, sino que se pretende ampliar la avenida.

En la propia Terminal 2, el AICM reducirá además el camellón para ganar aproximadamente carril y medio por cada lado en el área que conduce hacia las rampas.

La intención es que la rampa de subida tenga prácticamente un acceso directo desde Eje 1.

Actualmente, añade Padilla, los vehículos deben realizar una curva que contribuye a saturar el tránsito.

¡Y reordenar taxis!

La segunda fase también alcanzará la operación de los taxis.

Actualmente existen 11 agrupaciones y alrededor de mil 500 concesionarios, cuyos representantes han solicitado que se autorice un mayor número de permisos.

Padilla aclara que el AICM no es la autoridad encargada de otorgarlos y sostiene que antes de determinar si hacen falta más unidades debe ordenarse la operación existente.

El aeropuerto cambiará los módulos de atención, habilitará mejores bahías y realizará una reingeniería de la circulación tanto en la Terminal 1 como en la 2.

Sólo después de esa reorganización, indica, un estudio de capacidad y movimientos permitirá determinar si realmente hacen falta más vehículos.

La intervención también busca evitar que los operadores invadan espacios destinados a los pasajeros.

"No es un tianguis esto", reclama Padilla al referirse a la concentración de operadores en áreas próximas a la entrega de equipaje.