La irracional política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles recíprocos a sus exportaciones e importaciones, específicamente del 25% para el acero y aluminio proveniente de todo el mundo, puesta en práctica desde ayer miércoles 2 del mes que inicia (considerado, como el ¡¿Día de la Liberación de los USA?!), que desde su toma de posesión declaró que la aplicaría en todo el orbe; provocó, por lo pronto, que China, Japón y Corea del Sur “acordaran responder conjuntamente ante ese fuerte giro en las alianzas comerciales con Washington”.
Por supuesto, que México y Canadá, que junto con Estados Unidos conforman el T-MEC (Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá), que “beneficia a las empresas mexicanas al facilitar la exportación, reducir aranceles y atraer inversiones, para impulsar la economía de México”, por colindar con los USA: son quienes resentirán de inmediato las repercusiones económicas, políticas y sociales. ¡De por sí! Venturosamente, aquella lapidaria sentencia: “Pobre de México, tan lejos de Dios, y tan cerca de Estados Unidos”, hoy por hoy, dejó de ser fatal. Así pues, a partir del año 2018 en que la mayoría de los mexicanos decidieron terminar con el régimen neoliberal-conservador, con el triunfo electoral de Morena, del régimen de la Cuarta Transformación, que llevó a la Presidencia de los EUM, a AMLO, cuya continuidad refrendó el pueblo en las urnas electorales el domingo 2 de junio del 2024, llevando a la primera magistratura del país, a la doctora Claudia Sheinbaum. Presidenta constitucional, Claudia Sheinbaum, quien ante “la guerra comercial” de Trump, con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) y el evidente apoyo de los mexicanos, demostrando en todo momento lealtad y firme defensa de la SOBERANÍA e INDEPENDENCIA del territorio nacional, y respondiendo a la pregunta de si México tomará represalias contra las agresiones económicas de Donald Trump, afirmó: “Nosotros no creemos en el ojo por ojo, diente por diente, porque eso siempre lleva a una mala situación. No es un asunto de me pusiste, te pongo, sino de QUÉ ES LO MEJOR PARA MÉXICO”. Declarando además: “Estamos listos. Hay plan”. Ante esas envalentonadas, prepotentes y abusivas acciones de la guerra comercial Trumpiana, me vino a la mente la obra del filósofo Georg Lukács, titulada “El Asalto a la Razón. La trayectoria del irracionalismo desde Schelling hasta Hitler” (Grijalbo, 1983), publicada por primera vez en 1954, considerada como “un análisis de las corrientes tradicionalistas de la filosofía moderna desde el punto de vista de sus relaciones con la involución del poder burgués [capitalista-oligárquico- neoliberal] hasta el abandono de los ideales democráticos y el recurso abierto al gobierno por la violencia armada”. Pensé, entonces, que no es por demás, compartir a nuestros lectores algunas citas del mismo, principalmente lo expuesto en el “Epílogo” referente al irracionalismo de la posguerra, en relación directa con el “imperialismo yanqui”. “Si tenemos en cuenta que, desde el término de la segunda Guerra Mundial, la hegemonía de la reacción imperialista ha ido pasando cada vez más de lleno a manos de los Estados Unidos […] de dónde provienen, desde el punto de vista social y en el plano espiritual, las actuales ideologías del “siglo norteamericano”. Hasta ahora, sólo hemos destacado, aquellos rasgos de la ideología del “mundo libre” acaudillada por los Estados Unidos en que se muestra su coincidencia con el fascismo. Las prerrogativas del presidente de los Estados Unidos, el monopolio financiero sobre la prensa, la radio, la televisión, etc., los enormes gastos electorales, que impiden eficazmente la formación y el funcionamiento de verdaderos partidos democráticos junto a los tradicionales de los monopolios capitalistas, y finalmente el empleo de medios terroristas (el sistema de Lynch), todo contribuye a poner en pie una “democracia” que funciona como una máquina bien aceitada y que puede lograr, de hecho, sin romper formalmente con la democracia todo aquello a que aspiraba Hitler. Todo esto explica por qué las condiciones económicas, sociales y políticas de los Estados Unidos tienen que gestar necesariamente una ideología en cuyo centro aparece la defensa franca y abierta del capitalismo y de la “libertad” capitalista. Pero de ello tiene la culpa, la política arancelaria de los Estados Unidos, que fomenta los monopolios y la llamada “economía del mercado libre” como el orden social ideal. Y lo que hoy se predica, en la actual renovación del maltusianismo, es el exterminio de pueblos enteros [palestinos en la franja de Gaza], la apología de guerras que reclaman sacrificios de millones de vidas humanas. El desenlace de la segunda Guerra Mundial hizo que los Estados Unidos se convirtieran en la única potencia imperialista realmente independiente desde el punto de vista económico. Lo que quiere decir que la rivalidad entre los Estados imperialistas va cayendo cada vez más bajo la dependencia económica de Estados Unidos […] la independencia de los Estados nacionales, su soberanía nacional, ha pasado ya a la historia. En la actualidad, al ser “colonizados” por los Estados Unidos ciertos estados capitalistas desarrollados e incluso grandes potencias, se convierten en el puntal “secreto” contra la independencia nacional. Al paso que la propaganda norteamericana de la guerra fría pretexta salvar a la cultura europea del “totalitarismo oriental”, la verdadera cultura europea sostiene una lucha a vida o muerte, por defender el derecho a existir y por salvarse, precisamente frente a las agencias de “siglo norteamericano”. Esta REBELIÓN DE LAS MASAS EN APOYO A LA RAZÓN constituye la gran contrapartida de nuestro tiempo contra el terror pánico a la “masificación” y contra el IRRACIONALISMO que va estrechamente unido a él. Esta rebelión es, por tanto, históricamente considerada, la reacción salvadora contra la subversión hitleriana de los instintos irracionales desencadenados. Es, al mismo tiempo, una campaña de revancha y, más todavía, la estrangulación en germen de los posibles Hitlers del futuro. […] al derecho a vivir en un mundo racionalmente gobernado y no por medio del caos de la locura de la guerra”. Y aun así, ya está pensando el señor Donald Trump, en “cumplir un tercer mandato”. Dirían, nuestras amadas abuelas: ¡DIOS NOS LIBRE!