-Reto para Wendy en medio del luto
-Los incendios en negocios huelen a extorsión
-Le aplicaron fraterna mega derrota a Zuany
El narcolaboratorio desmantelado en Morelos, que escaló a un escándalo político binacional por la intervención norteamericana, podría no ser una simple historia aislada, sino señal de algo más profundo.
En apenas 13 meses, Chihuahua suma seis instalaciones clandestinas neutralizadas: la más reciente, del municipio colindante con Sinaloa; dos en Moris y una en Guerrero, cerca de los límites con Sonora; y otras dos en la capital, ciudad donde la disputa entre cárteles sigue vigente, aunque de forma soterrada.
Esas cocinas de drogas sintéticas que se han descubierto no parecen, tampoco, meras improvisaciones de aficionados. Apuntan más a estructuras organizadas con una visión bien enfocada para producir metanfetaminas o fentanilo.
En la sierra, los operativos han encontrado desde toneladas de precursores químicos hasta reactores y equipo especializado; en Guerrero, incluso armas y municiones, porque la producción y la defensa son parte de la misma cadena. Y en la ciudad de Chihuahua han sido viviendas convertidas en laboratorios, químicos manipulados en colonias comunes y hasta agentes intoxicados por sustancias ligadas al fentanilo.
No es posible caer en teorías simplistas para entender el fenómeno del narcotráfico actual, que responde a una lógica transnacional. Los insumos pueden venir de Asia, pero la producción se instala aquí y el consumo se distribuye tanto a nivel local como en Estados Unidos, que enfrenta su peor crisis de opioides.
Entonces, vale la pena preguntarse si el mapa de los narcolaboratorios desmantelados aquí y en buena parte del país viene de fuera, ya sea por labores de inteligencia del país vecino o porque haya detenidos mexicanos allá que han decidido “cantar” todo lo que saben, para evitar las sanciones penales más drásticas.
Como sea, es una realidad que la geografía criminal de Chihuahua no se explica sólo por lo que ocurre dentro de sus límites, sino también por lo que exige un mercado cercano, poderoso y constante.
A propósito de la discusión política que ha ocupado toda la semana, sobre la participación de EU en una operación en Chihuahua al mando del fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno, vale la pena ver qué más hay de fondo en la espinosa tarea de contener al crimen organizado.
Porque no es la facilona acusación de “traición a la patria” contra la administración panista estatal ni la descalificación permanente sobre un ficticio “narcogobierno de Morena” lo que puede llevar ya no se diga a esclarecer lo del último narcolaboratorio y sus consecuencias, sino la maduración de una verdadera coordinación institucional Estado-Federación, así como la colaboración binacional.
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No es menor el reto que le impuso la gobernadora Maru Campos a la fiscal de Delitos contra Mujeres (FEM), Wendy Paola Chávez, al separarla provisionalmente de esa tarea y encargarle la unidad de investigación para esclarecer lo ocurrido en el municipio de Morelos, el hallazgo del narcolaboratorio y las consecuencias que trajo.
Dicen que, como muchos funcionarios en la Fiscalía General del Estado y en otras áreas de seguridad, la fiscal especializada estaba consternada por lo ocurrido a sus compañeros Pedro Román Oseguera y Manuel Genaro Méndez, director de la Agencia Estatal de Investigación y su escolta, muertos en el accidente junto con los norteamericanos Richard L. Johnston y John D. Black.
Aunque los riesgos mortales son conocidos y asumidos por todo el personal de las fiscalías y las corporaciones de seguridad, eso no deshumaniza a funcionarios, agentes y policías, quienes deben seguir en su labor incluso en medio de las insanas dinámicas políticas que surgen principalmente en tiempos electorales.
En medio del luto y de ese contexto político complejo fue que Chávez recibió la encomienda de la investigación especial, la cual pretende determinar específicamente el papel de los enviados de Estados Unidos, presumiblemente agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y la forma legal de dicho operativo tras el cual se presentó el accidente que desató un escándalo binacional.
La capacidad de la titular de la FEM no está en duda, pero seguramente habrá intereses que busquen desacreditar su trabajo.
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En el marco de su gira de trabajo por la región, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, se dio tiempo para algo que no estaba en la agenda oficial ni en ningún boletín de prensa: visitar en las instalaciones de su radiodifusora, La Grandota de Camargo, al empresario Tony Muñoz, presidente de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión del estado de Chihuahua.
Sin micrófono enfrente, sin fotógrafo de guardia, sin el pretexto de una entrevista, Bonilla se sentó a conversar con el radiodifusor.
Ir a buscar a un liderazgo como el de Tony Muñoz, en su propio terreno y sin reflectores de por medio, es una señal de la manera en que Bonilla entiende la política:
Marco Bonilla creció viendo a su madre recorrer oficinas de medios de comunicación y varias redacciones en Chihuahua.
Esa cercanía con el mundo de la comunicación le dejó una lectura que pocos funcionarios tienen: sabe lo que es ese mundo desde adentro, no como observador externo. Eso se nota en el trato, en los tiempos, en el respeto.
Como alcalde, esa convicción se ha traducido en una relación institucional con los medios de comunicación que ha funcionado sin estridencias ni fricciones mayores.
Su equipo de comunicación ha sabido leer la dinámica del gremio y moverse en ella con oficio.
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Es verdaderamente impresionante la altura que alcanzó el humo durante el incendio de la tarimera ocurrido ayer pasado mediodía.
Este incendio es de la misma magnitud que el ocurrido hace apenas un mes en otra tarimera, pero localizada al norte de la ciudad.
Las pérdidas son millonarias, y el acontecimiento no puede ser visto de manera aislada, sino que llama necesariamente a la sospecha, de incendios provocados.
No sabemos hasta el momento consecuencias ni líneas de investigación, pero una de ellas indudable es la extorsión, que se ha convertido en el dolor de cabeza, no sólo en esta ciudad, sino en todo el país.
A ver qué dice la Fiscalía tras los peritajes respectivos.
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Diferencia abismal en la votación del sábado, cuando las integrantes de la Gran Logia Cosmos salieron a sufragar por las planillas contendientes, la Dorada y la Azul Plata.
“La fraternidad”, dicen quienes vivieron el proceso, no se dejó intimidar por el nombre de la Fiscalía, que arropó a la planilla que más imagen generó en redes sociales, encabezada por Arturo Zuany.
El resultado apabullante, más de 250 votos a favor de la planilla Dorada, encabezada por Guillermo Trejo, como Diputado Gran Maestro contra 55 votos a favor de la Azul Plata, de Zuany.
Al final, el reconocimiento y la fraternidad que acostumbran y que terminó retratada en un boletín enviado por el vocero del PRI, Raúl Alfaro, que es a la vez la voz de la Logia Cosmos, “en elecciones intensas, solidarios entre ellos al exterior, en el mundo profano”, mientras adentro se dieron con todo.

