El tema del desmantelamiento del narco laboratorio deja más preguntas que respuestas.

Surgen varios dilemas: quien sabía que en el operativo intervendrían agentes americanos, mal. Si no lo sabía, mal. Pero el gobierno federal está bastante molesto, más que por la acción de la Fiscalía del Estado de Chihuahua, por la presunta intervención de extranjeros. Parece que desea desacreditar el hecho. Es otro dilema para los efectivos armados federales: si intervinieron con el conocimiento y aceptación de sus mandos, mal. Si lo hicieron sin solicitar autorización, mal. Si hubiesen participado agentes cubanos, ah, no, ahí estaría correcto.

En primer lugar, los agentes de la CIA no participaron directamente porque en ese enorme laboratorio clandestino no había nadie. No hubo enfrentamiento ya que no se encontraban ahí los trabajadores que producían sustancias prohibidas. Eso nos lleva a pensar que supieron con el suficiente tiempo para escapar de las fuerzas estatales y federales. No nos queda sino creer que alguien les avisó. Pero ¿quién?

Ese tipo de acciones deben planearse con hermetismo porque cualquier filtración pude hacer fracasar cualquier intervención. Lo que la presidenta debió haber hecho antes que nada era felicitar a la administración estatal, y después investigar, antes de acusar y prácticamente condenar a la gobernadora por traición a la patria. Pero este presunto delito no aplica. Las acciones de ambos órganos de autoridad no estaban cometiendo delitos contra México, todo lo contrario.

El asunto está siendo politizado porque Maru Campos es del Partido Acción Nacional. El atentar contra la nación la cometen otros funcionarios públicos que, señalados como cómplices en el peor de los casos o cometiendo el pecado de omisión en el mejor escenario, no son investigados y menos llamados a comparecer para explicar su actuación en sus respectivos estados. Los casos abundan: gobernadores de Sinaloa, Sonora, Nayarit, Guerrero, Jalisco, Tabasco –desde los tiempos de Adán Augusto López y con un presunto líder de la delincuencia organizada llamada La Barredora, detenido- pero como pertenecen al partido en el poder, no les pasa nada. Ya olvidaron su máxima de que el pueblo pone y el pueblo quita. ¿Qué hicieron cuando los sinaloenses demandaron la renuncia de Rubén Rocha?

En vez de apoyar a los gringos, colaborar y agradecer su apoyo, AMLO los disminuyó al máximo posible. Y esa política la continúa el actual régimen en nombre de la soberanía nacional en lugar de declararse que el gobierno mexicano no puede solo en esa lucha encarnizada contra delincuentes de alta escuela.

El otro dilema es para la presidenta. se supone que debe estar enterada de todo lo que ocurre en el país. Si las fuerzas armadas federales intervinieron sin su conocimiento y aprobación, mal. Si lo sabía y lo permitió y después se desdijo, mal. Entonces nos preguntamos ¿quién manda en este país?

Otro asunto que tampoco entiendo es el accidente. Es claro que las declaraciones del ahora ex titular de la Fiscalía Estatal fueron desafortunadas. No nos podemos imaginar que los agentes norteamericanos estuviesen pidiendo aventón en una zona tan conflictiva como lo es la sierra.

Tampoco nos queda claro cómo fue posible que un vehículo blindado haya caído en un barranco y haya explotado. Las camionetas de esa categoría están diseñadas para que ese tipo de percances no ocurran. Las explosiones de coches solo ocurren en las películas.

Es decir, de esa acción planeada desde mucho tiempo atrás, nadie sabía nada, ni la presidenta, ni la Secretaria de la Defensa Nacional, ni Relaciones Exteriores, ni Gobernación, ni el Centro de Inteligencia Nacional, ni el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. A la gobernadora García Harfuch ya la exoneró.

Tampoco es creíble que la presidenta no haya podido comunicarse con la gobernadora. Si la primera mandataria busca a algún servidor público, lo encuentra porque lo encuentra.

Los americanos van a seguir interviniendo en México porque si a Trump no le importa violar las leyes de su propio país, menos le interesará hacerlo en este. Y siempre con la amenaza de que ahora irá contra de los narco políticos. Y eso sí hace temblar al sistema político.

En fin, tampoco nosotros sabemos nada.

Mi álter ego espera que el gobierno de Estados Unidos acepte una “Tregua Futbolista” en las acciones del ICE. Aunque lo duda.