Durante los últimos años se nos sembró que inteligencia artificial cambiaría el trabajo como lo conocemos, sustituyendo personas por algoritmos. Hoy esto está cambiando. La IA si está transformando empleos, pero también está creando una demanda inesperada de trabajadores cuya labor es eminentemente física.

Según comparte Lydia DePillis, para The New York Times está detonándose una creciente demanda de electricistas y aunque no lo crea…. de carpinteros.

Hace poco, cuando inició el auge de la IA, pensamos que los programadores serán los grandes ganadores de esta nueva etapa. Pero el reportaje cuenta otra historia.

Explica que, para construir los centros de datos donde funcionará esa inteligencia artificial, se requieren miles de electricistas, técnicos y trabajadores especializados que simplemente no tiene.

Pone el ejemplo de Tyler Shelton, un aprendiz de electricista en Detroit que entró a la construcción de centros de datos y le pagan más que en cualquier otra obra a la que solía trabajar.

No había pensado en ello. Damos por hecho que la inteligencia artificial vive en "la nube", pero la nube tiene una dirección física. Son edificios enormes, llenos de servidores, cableado, sistemas de enfriamiento y un consumo eléctrico impresionante. Alguien tiene que construir todo eso.

Antes de que un centro de datos entre en operación, requiere meses o años de construcción. Esto demanda, electricistas, soldadores, plomeros, técnicos de climatización y maquinaria pesada, albañiles, entre otros.

Los centros de datos de IA consumen enormes cantidades de energía. Un solo campus puede requerir una infraestructura eléctrica comparable a la de una pequeña ciudad, lo que incrementa la contratación de electricistas de media y alta tensión, instaladores de cableado y técnicos en subestaciones.

Los servidores para IA generan mucho calor, por lo que se necesitan especialistas en refrigeración industrial, tuberías, bombas y sistemas de agua o enfriamiento líquido.

Una vez en funcionamiento, también se requieren técnicos para mantenimiento eléctrico, mecánico y de infraestructura, además del personal de tecnologías de la información.

En países como Estados Unidos, empresas como Microsoft, Google, Amazon Web Services, Meta y Oracle han impulsado una fuerte demanda de estos perfiles debido a la construcción acelerada de centros de datos en estados como Texas, Virginia, Ohio y Arizona.

Esto ha provocado incluso escasez de electricistas y otros oficios especializados en algunas regiones.

Este fenómeno rompe con una idea de que el avance tecnológico desplazaría a quienes desempeñan oficios tradicionales, pero en este momento no sucede así y es que la carrera por desarrollar inteligencia artificial también está elevando el valor del trabajo técnico, manual, de esfuerzo, pues.

El reportaje menciona que algunos de estos empleos pagan mucho más que puestos similares en otras ramas de la construcción. Incluso las empresas están compitiendo entre sí por atraer electricistas, ofreciendo mejores salarios y bonos.

Creo que ahí está una de las lecciones más interesantes. Hemos hablado mucho de formar ingenieros en inteligencia artificial y especialistas en programación, pero quizá hemos prestado poca atención a la educación técnica. Sin electricistas, sin técnicos en refrigeración y sin personal capacitado para construir esa infraestructura, la inteligencia artificial simplemente no tiene dónde operar.

Bajo estos apuntes, considero que no es a fuerza que todos deban cambiar de profesión ni que los oficios tradicionales sean ahora la solución para el futuro laboral. Pero sí obliga a reconocer que el desarrollo tecnológico no depende únicamente del software. También necesita personas que sepan construir, instalar y mantener la infraestructura que hay detrás de los centros de datos.

Quizá el futuro no sea tan distinto de cómo lo habíamos pensado.

¿Por qué lo menciono?, por que seguirá necesitando ingenieros capaces de desarrollar nuevos modelos de IA. Pero también seguirá necesitando electricistas que conecten la energía. Siempre se necesitará que alguien encienda el interruptor.