Para el magisterio al servicio de la educación pública-gubernamental (SEP), durante el sexenio (1994-2000) del penúltimo presidente de México, postulado por el PRI, Ernesto Zedillo Ponce de León; y durante los sexenios presidenciales (2000-2012) que encabezaron los panistas Vicente Fox Quezada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa; así como en el lapso (2012-2018) en que gobernó Enrique Peña Nieto, siendo el último presidente que abanderó al PRI; la realidad laboral-administrativa cotidiana de los agremiados en el SNTE y CNTE, empeoró con Zedillo, agudizándose —como nunca— en todos aspectos, con la política educativa ordenada por Fox y Calderón, así como por Peña Nieto.
Actualmente, considerando que en “algo” se ha avanzado, no deja de llamar la atención y ser preocupante, la incompleta ¿o mediocre? ATENCIÓN, que en el rubro de LA SALUD en general y de la atención MÉDICA ESPECIALIZADA, están RECIBIENDO los mentores y demás trabajadores de la SEP, que tienen como histórico y patriótico lema: “Por la Educación al Servicio del Pueblo”. Por eso, al leer el martes próximo pasado en El Diario, el excelente, objetivo y bien fundamentado artículo de mi querido hijo Benito Abraham Orozco Andrade (“Magisterio y PCE, entre las prioridades de Andrea Chávez”), pensé que es menester dar a conocer algunos aspectos y conceptos en relación con la salud de las maestras y maestros, que en una de sus obras nos brinda el psicoanalista y académico José Antonio Lara Peinado. Acortando en mucho sus aportaciones, iniciaremos con el constante y realista tema, FATIGA MAGISTERIAL. Tal malestar es la resultante de una sobrecarga psíquica que impacta en lo físico y mental y que se presenta particularmente en la docencia, en maestros con doble turno o con sobreactividad psíquica, propensos a manifestarla. Puede tener repuntes al principio y final del año en donde la presión administrativa se recrudece para el maestro frente al grupo; debe entenderse la fatiga magisterial como un a preneurosis, fácilmente identificable o con amplia posibilidad de trabajarse para disminuirla y lograr que el docente que la padece pudiera encontrar nuevamente un equilibrio entre lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual. SÍNTOMAS BÁSICOS. a) Bajo rendimiento sexual. b) Poca actividad social, excepto cuando en esta actividad hay alcohol. c) Poca tolerancia a los ruidos, sobre todo en casa. d) Propensión a estados agresivos ante situaciones cotidianas. e) Accidentes pequeños, pero constantes. f) Olvidos cotidianos. g) Estados disociativos mínimos (lapsus, pequeñas amnesias). h) Problemas regulares de insomnio. i) Se acostumbran a vivir con un dolor o padecimientos. NEUROSIS DOCENTE. Se destacan los que son escuchables y observables en la escuela: por un lado los que se convierten al cuerpo y lastiman; y por otro, los que se presentan con las actitudes y carácter de los docentes; por último, los que tienen que ver con los afectos. Muchos de los corporales van por supuesto ligados a los otros que son más del carácter y de actitud y estos a su vez a los afectivos. Es muy importante mencionar que los cuadros neuróticos no son puros, es decir, regularmente aparecen diversos síntomas combinados que en muchos casos no posibilitan un correcto diagnóstico de esta patología. CORPORALES. a) Gastritis, colitis, diarreas, estreñimientos. b) Cefaleas, migrañas. c) Catarro, tos, amigdalitis recurrentes. d) Trastornos en el sueño, insomnio o por el contrario mucho sueño, sensación de no descansar aunque se duerma. e) Trastornos alimenticios, anorexia y bulimia en muchos casos. f) Parálisis faciales, corporales, etc. g) Prurito y diversas neurodermatitis. h) Dolores en el pecho sin causa aparente. i) Tics nerviosos. j) Deficiencias de la vista y el oído. CARÁCTER Y DE ACTITUD. a) Ansiedad manifiesta tics, y movimientos involuntarios del mentor. b) Agresividad en la aplicación de exámenes, la disciplina y tareas. c) Obsesión por el pase de lista, por la limpieza y presentación de trabajos con características inviolables por los alumnos. d) Enojarse y escandalizarse ante conductas de orden sexual de los alumnos. e) La imposición de valores morales de carácter personal a los alumnos. f) Exageradas demostraciones de afecto, que llevan a los maestros o a ser barcos, o en su defecto, a ser autoritarios y castigadores. g) Maestros y directivos que hacen diferencias y comparaciones con los alumnos, inclusive etiquetan y catalogan a los grupos, como buenos y malos, o burros o inteligentes. h) Prepotencia y despotismo manifiesto. i) La no aceptación de las ideas del otro, sin confundirlo con un maestro honesto que defiende sus ideales y lucha por mejorar; que por supuesto no puede estar de acuerdo con la imposición del sistema. j) Aceptar sin cuestionar las imposiciones de los directivos y dirigentes sindicales (la sumisión). k) Histrionismo. l) Directivos amantes del papeleo, oficios, extrañamientos, acoso, etc. m) Docentes que dejan planas y planas como medida disciplinaria por un comportamiento inadecuado del alumno; así como profesores que les piden copiar un reglamento, escriban conductas obsesivas que están disfrazadas de ‘buenos hábitos’. AFECTIVOS. a) Maestras (os) que han perdido el interés por hacer las cosas. b) La impotencia para responder a la cotidianeidad, es decir, ante un problema común tienden a desesperarse, ‘llorar’ y tener eventos de catarsis… Continuará. Lamentablemente, los trabajadores al servicio de la educación pública —destacadamente, quienes se desempeñan al frente del grupo— estuvieron olvidados (¿todavía?) por un sistema de Estado, que ignora que todo pensamiento cognitivo está supeditado a lo afectivo, sistema que apabulla al maestro en donde lo quieren como simple mediador del proceso enseñanza-aprendizaje, como un facilitador. Pero que no reconoce, que no acepta, que mientras no se atienda la SALUD MENTAL — el equilibrio psíquico— y CORPORAL en general del docente, del ‘catedrático’, no habrá la tan histórica y anhelada transformación y progreso requerido en el Sistema Educativo Nacional.