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La súbita disponibilidad de aspirantes a cargos de elección popular para escuchar al pueblo raya en el cinismo.

En las que son consideradas las precampañas más adelantadas en la historia de Chihuahua, y las más caras, decenas de suspirantes por todo el estado se reúnen con la gente para escuchar sus necesidades de viva voz.

Háganme ustedes el fabrón cabor, como reza el dicho popular: ''tanto tiempo de marqués, y no saber mover el abanico'' es el colmo que aplica, les encaja, les embona, les cae como anillo al dedo a quienes buscan la gracia del dedo elector partidista disfrazado de encuesta, sondeo o asamblea para ser abanderado a gobernador, alcalde o legislador.

Casi todos los nombres de mujeres y varones que suenan para ser candidatos a los cargos de elección popular que entran en juego en junio de 2027 son caras muy conocidas desde hace tiempo en la farándula política.

La mayoría de esas personas han sido representantes populares por mayoría o plurinominal, funcionarios públicos de primero o segundo nivel y hasta dirigentes partidistas.

Con tantos años en la refriega no se les cree que en estos tiempos pretexten salir a las calles, cruceros, reuniones domiciliarias, vecinales o mítines para escuchar las necesidades e inquietudes del electorado.

El descaro y la burla no se queda en esa necesidad y urgencia de escuchar al vulgo, al pueblo, a la raza, a la sociedad, porque también lo elevan tan alto como lo permiten los espectaculares y lo dispersan en las entrevistas con frases mamalonas y matonas que se grabe en las mentes y corazones de quien las escucha.

Realmente da pena ajena ver a unos y a otras despojarse de la arrogancia, de la soberbia, de la ropa cara, el perfume de marca y el calzado de firma para disfrazarse de persona de a pie, del barrio y sentarse o caminar como el que toma el bus para ir al jale o a la escuela, al mandado o recorre largas distancias para llegar a casa.

Esa imagen del funcionario o servidor público que nunca está cuando vas a buscarlo porque anda fuera o siempre está en reunión, desaparece por arte de magia cuando se le cuecen las habas por seguir viviendo de las prebendas y los privilegios que solo el poder otorga.

Así se observan las y los adelantados que aspiran a representar a sus cubiles partidistas al gobierno, a las alcaldías y a las diputaciones en el estado de Chihuahua.

Del cambio que dicen representar o buscar para el gobernado solo luce el de la apariencia y el atuendo. De catrines, potentados y con guarros, en mayor o menor escala según la responsabilidad o el temor, se caracterizan como gente común.

Es gracioso observarlos con sus Flexi o Quirelli, muy socorridos por su comodidad, o tenis, generalmente blancos para que se note la calle y el polvo.

La camisa desfajada, por lo general azul o blanca recomendaban los antiguos del marketing político, ahora hasta guindas o fosforescentes para demostrar a amor a la causa. El pantalón color caqui es cosa del pasado, lo de ahora es la mezclilla.

Las damas con el cabello desalineado o con colita de caballo para aparentar ser una de las acuden o son “invitadas” a las reuniones para escucharlas.

Blusa y faldas holgadas para resistir los traslados en autos usados de baja gama para la ocasión, el bolso lo carga el auxiliar, no la asistente, porque también esas personas forman parte del elenco. Los de seguridad sin la casaca que los distingue para confundirse entre los demás.

A los más avanzados ya se les nota una panza menos escandalosa. A las chicas el sol inclemente de la temporada les broncea el rostro porque las correteadas para escuchar al prójimo comienzan a notarse.

Paradójicamente a la farsa de los súbitos escuchas, los reclamos de los chihuahuenses y los mexicanos son rete hartamente conocidos.

Inseguridad, corrupción, salarios insuficientes y malos servicios públicos son las principales exigencias de las y los ciudadanos de Chihuahua y el país entero.

Todos los p*t0s y p3rros días son recordados en casa, entre los amigos, en el trabajo, en los cafés, en las plazas, en las centrales de autobuses, en los aeropuertos, en los foros empresariales, desde la ONU, la OEA, la CIDH y hasta en las canchas.

Cómo carajos es que estas individuas e individuos que se placean desde hace dos años por todo el estado pese a que su responsabilidad o representación, independientemente de que cuenten con licencia, hayan renunciado al cargo o aun se mantengan en él, no estén enterados de lo que le duele a Chihuahua y a México.

Los que andan desatados por comprar, esto, en razón del monumental gasto en propaganda para promoverse y agenciarse una candidatura son parte del problema del que ahora -resulta- no se responsabilizan, ya sea por incapaces de resolverlos, por contubernio o sencillamente fingen demencia.

Ni por enteradas o enterados se dan de las estadísticas escandalosas en materia de inseguridad, de la soberana corrupción que impera en el país, de la falta de medicamentos, de la carestía, del mal transporte público que lleva décadas sin resolverse y de las vulgares y grotescas fortunas que amasan desde las alturas del poder público.

Cómo creerles que, ahora, aunque hayan abandonado el puesto para el que fueron electos, van a resolver los problemas de siempre desde otra posición, si en décadas que llevan la sartén por el mango solo se han recrudecido los males que aquejan a la sociedad.

El problema no es auditivo sino de sordera. La bronca no es que se disfracen de pueblo, sino que éste aun les crea el teatro.

Si por mi fuera, más de la mitad de esos súbitos escucha los mandaba a Chihuahua a un baile.

Es cuanto.