Hace unos días se hizo pública una carta que envía Andrés Manuel López Beltrán a Donald Trump, con motivo de que le fue quitada la visa para ingresar a Estados Unidos. En su misiva, entre múltiples argumentos que denotan valentía y dignidad, le hace ver al mandatario norteamericano dicho abuso, carente de motivo alguno.
Por supuesto que el retiro de la visa al hijo de quien ha sido el mejor presidente de México en los últimos tiempos causó enorme regocijo entre los detractores de la Cuarta Transformación, dándoles material para especular y hasta exigir que se le inicie un proceso de carácter penal. ¿Y cuál sería el motivo según el conservadurismo? Pues el que a ellos se les ocurra, finalmente se atribuyen la facultad de determinar en qué casos sí se es criminal y en qué casos se es perseguido político. Claro está que, a los suyos, siempre los ubicarán en la segunda hipótesis, aún y cuando haya pruebas contundentes dentro de los respectivos procedimientos legales. Pero independientemente del tema de López Beltrán —del que por cierto no se ha difundido de fuente confiable qué originó el retiró de su visa—, es de destacar que no ha sido la única persona a la que le ha sucedido tal agravio, ni en México ni en el mundo, ya que como igualmente se ha estado dando a conocer en diferentes medios nacionales e internacionales, EU ha retirado más de 175 mil visas desde el inicio del segundo mandato del actual presidente estadounidense, habiendo ocurrido lo mismo en el último año de la administración de Joe Biden, en el que fueron revocados alrededor de 40 mil documentos similares. Y en otros gobiernos de ese país no ha sido diferente. No obstante, es necesario conocer los supuestos por los que USA está efectuando tales revocaciones y/o si se trata de una herramienta política o de otra naturaleza. En tal virtud, es de mencionarse que: “En toda América Latina, la administración Trump ha desplegado tácticas agresivas para afianzar su control sobre la región. Éstas incluyen aranceles paralizantes y sanciones económicas, huelgas contra decenas de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, injerencia en elecciones extranjeras y la captura del presidente de un país en su propia capital. Pero una de sus herramientas más ágiles y precisas es también profundamente personal: el visado estadounidense” (“El retiro de visas es una táctica del Departamento de Estado en toda la región: NYT”, SinEmbargo, de la redacción, 16/08/2026). Por otra parte, refiere dicha nota: “Washington ha utilizado su política de visados para perseguir diversos objetivos. En algunos países, Estados Unidos ha buscado reemplazar la influencia de China con la suya propia. En otros, ha recompensado a socios dóciles de derecha, incluso castigando a sus adversarios políticos. En otros lugares, ha presionado a los gobiernos para que cedan a las exigencias estadounidenses o ha penalizado a quienes cuestionan sus políticas”. Asimismo, se ha señalado: “Según los expertos, los permisos de viaje, que en el pasado se utilizaban para prevenir amenazas a la seguridad, combatir la corrupción o defender las instituciones democráticas, se han convertido en un arma bajo el actual Departamento de Estado. El gobierno estadounidense ha revocado visados a líderes extranjeros, embajadores y otros funcionarios, jueces y periodistas, entre otros, mientras que, discretamente, ha restablecido visados para algunos aliados afines” (Ídem). Entonces, considerando lo antes anotado, así como el ejemplo del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández —entre otros—, indultado por Trump del delito de narcotráfico para utilizarlo conforme a sus intereses en las pasadas elecciones presidenciales del citado país centroamericano, queda más que claro que para EU la discrepancia será castigada (hasta con el retiro de visas) y el servilismo premiado. En consecuencia, cuando se ha permitido la intromisión de agentes extranjeros en asuntos que competen únicamente a las autoridades mexicanas; cuando se ha acordado con Texas la implementación de controles de migrantes; cuando por décadas se entregaron recursos naturales y demás riquezas de las y los mexicanos a los intereses extranjeros; cuando ha sido menospreciada y mal pagada la fuerza de trabajo nacional para beneficio de la industria maquiladora internacional; cuando…, en tales condiciones, habrá esa vil subordinación que merezca la simpatía del gobierno norteamericano. Y si también se suma la actitud entreguista del prianismo que han estado protagonizando sobre todo los impresentables Alejandro Moreno y Lilly Téllez, resulta una afinidad complaciente a los intereses expansionistas y de confrontación con los gobiernos de izquierda de Donald Trump. Es así como, es prácticamente imposible que a quienes representan y defienden los intereses de la derecha y la ultraderecha en México y en el mundo, les vaya a ser retirada la visa estadounidense. ¿O acaso existe un ejemplo de ello? Por último, es preciso dejar asentado que, la multicitada práctica revocatoria de visas obedece principalmente a reprimendas de carácter político.
Opinión
18 Ago, 2026
¿Por qué a la derecha no le serán retiradas las visas?
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Benito Abraham Orozco Andrade
