Cuando padecimos aquel fraude del 2006 en nuestro movimiento surgieron todo tipo de sentimientos, era una descarga de frustración y enojo, mucho enojo por ver como el sufragio había sido una vez más tirado a la basura, muchos en el movimiento ya habían vivido algo similar en el fraude de 88, se trataba pues de un dolor que terminó acabando con la esperanza y voluntad de algunos, pero que generó más esperanza y voluntad en la mayoría para crear lo que hoy es la Cuarta Transformación.
Durante toda su trayectoria, Andrés Manuel López Obrador sufrió toda clase de atropellos y traiciones, de obstáculos y ataques por parte de quienes en aquel momento mantenían la hegemonía del poder, de la clase opulenta e incluso de muchos que se autocalificaban de izquierda o de la luchas, dentro del otrora PRD y las luchas democráticas de los noventas. Desde aquellas históricas luchas hasta las actuales circunstancias en las que la derecha hoy son una oposición denigrante y vergonzosa, nuestro movimiento maduró y aprendió a avanzar a pesar de todas las adversidades, en ocasiones las desiciones que se tomaron no fueron del agrado de todo el movimiento, sobre todo porque año con año tras el 2006 y la instalación de Gobierno Legítimo en 2007, el movimiento comenzó a crecer a pasos agigantados, y como en nuestro movimiento no se imponen las ideas y los pensamientos, había y hay muchas cabezas que piensan y corazones que sienten. El pragmatismo y la flexibilidad que comenzó aplicarse en nuestro partido movimiento, en algún momento pareció que sería la causa por la que terminaría desviándose este movimiento que hoy gobierna el país y la mayoría de los estados, algunos pensaban que incluso sería una lucha más que quedaría en las paginas de la historia como una causa justa pero perdida, pero se equivocaron. La lección para el movimiento fue muy importante en los años anteriores a la elección del 2018, Andrés Manuel y todos nosotros comprendimos lo primordial de sumar y no restar, de avanzar con el movimiento por delante y sobre todo, entender que si buscábamos la representación popular y gobernar, sería para beneficio de todos y de las mayorías, en una balanza que determina el rumbo que ha seguido la transformación hasta el momento de hoy, y la fórmula finalmente ha sido todo un éxito. La Cuarta Transformación ha mantenido su racha de victorias electorales en todo el país desde el 2018, no solo con la victoria del segundo piso y las gubernaturas que se acumulan, también en los espacios legislativos y el éxito de la elección judicial, la transformación se profundiza gracias al respaldo del pueblo de México, lo que habla de que se sigue avanzando en la dirección correcta. Es por eso que en Chihuahua quienes somos partícipes de este movimiento, protagonistas de la transformación y que hemos caminado juntos en todos estos años de lucha y convicción, debemos mantener la prioridad de avanzar unidos y con el proyecto de nación y colectivo, comprender que juntos somos la fuerza y continuar con la definición y disciplina que el movimiento ha establecido, así es como hemos avanzado, no podemos poner sobre la mesa proyectos individuales o de grupo, ni tampoco azuzar con una división alimentada por sectarismos y pretensiones individuales, somos muchos en este movimientos y juntos lograremos la transformación de nuestro estado. Estamos próximos a la definición de la coordinación estatal de la defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua, aquí es cuando demostraremos a nosotros mismos y a los chihuahuenses la madurez y capacidad que hemos acumulado durante todos estos años, la izquierda podrá llegar al Palacio de Gobierno para traer la transformación por la vía democrática, el PRIAN lo sabe y también nosotros, la esperanza está a punto de ser una realidad para Chihuahua.