La definición que da el diccionario de suspenso es: “Un estado de tensión, ansiedad o expectación impaciente ante lo que va a ocurrir en una narración, película o situación de la vida real”.

El día de hoy parece ser que suspenso es la palabra que concita a todos. Platicaré desde lo macro hasta lo micro: nuestro planeta, país, estado y comunidad cercanísima, para hacer entendible el porqué del título y la selección de mi relato. Para ello, emplearé la sinopsis de un cuento clásico del maestro Edgar Allan Poe, considerado uno de los mejores cuentos de la literatura sobre el tema.

Pero antes de mostrarlo y comentarlo, le plantearé el universo de situaciones que son, hasta ahora, meras narraciones o conjeturas, como el propósito del viaje del director de la CIA para llegar a Moscú, justo al Kremlin. ¿Para hablar con quién, por qué y para qué?

Conjeturo, ante el suspenso: ¿para pedir que interceda para ablandar a Irán ante la recia ofensiva que les ha impuesto a los estadounidenses en el Golfo Pérsico, incluido el estrecho de Ormuz? ¿O quizás para decir que no ataque a Londres o a sus adláteres, que han intervenido más que directamente apoyando a Ucrania para atacar ya las cercanías de Ormuz y el territorio interior de Rusia, queriendo ensanchar el conflicto?

Pero cuando los generales rusos dicen: “Se acabó, vamos a dar su merecido a los autores intelectuales de la guerra contra Rusia”, ¿piden, por intermediación del jefe de la CIA, que no se dé tal respuesta?

Como digo: conjeturas y suspenso, mucho suspenso.

En el plano nacional, los niveles de suspenso van de los mayúsculos al pitorreo. ¿Vuelve o no Rocha Moya? Y si vuelve, ¿a qué? Y si se va, ¿por qué? Suspenso puro, ya que la verdad de todos estos affaires solo la saben quienes los generan.

Así que ahí le dejamos. Lo que no puede pasar desapercibido, lo que nos tiene en modo de risa más que de suspenso y pitorreo real, es ver, en este preludio de la decisión, a la comentarista radiofónica parralense, según se sabe, de nombre Fernanda Familiar, no argumentando, sino despotricando contra Andrea Chávez; y, por el otro lado, al senador de doble nacionalidad, partido y cara, haciendo lo propio contra su compadre Cruz Pérez Cuéllar.

Ya no demeriten lo que es serio y dejen que las encuestas y el criterio de valoración de la realidad chihuahuense sean los que hablen. Esperemos que, al publicarse estas líneas hoy domingo, cierre este suspenso que deteriora y enrarece el ambiente político.

Chihuahua ha merecido respeto y no lo ha tenido. Basta ver la triada de gobiernos estatales previos sufridos, y hablo no solo de quienes los dirigieron, sino de quienes los acompañaron en el latrocinio, las obvias omisiones e incapacidades, respectivamente, para saber que quien ha de gobernar SIRVA A CHIHUAHUA Y NO SE SIRVA DE CHIHUAHUA.

Hay mucho más suspenso que nos toca en la cercanía, pero este se observa al interior de las disputas y aun de las traiciones partidistas. Personas que se ve que quieren las candidaturas a presidencias municipales de partidos como Acción Nacional, pero que no logran convencer ni a sus grupos dirigentes y menos lo harán con el propio electorado.

En fin, el título del cuento del maestro Edgar Allan Poe queda como pintado a esta realidad que hoy vivimos: “El corazón delator” (The Tell-Tale Heart), cuento de terror psicológico de 1843, donde un narrador anónimo e hiperactivo intenta demostrar su cordura mientras relata el asesinato premeditado que cometió.

Sinopsis de la obra

• La obsesión: El protagonista convive con un anciano a quien dice querer, pero le tiene un miedo y una repulsión enfermizos hacia uno de sus ojos, que describe como “semejante al de un buitre... un ojo celeste, y velado por una tela”.

• El crimen: Noche tras noche, vigila con extrema paciencia y cálculo al viejo en la oscuridad. Tras una semana, en la octava noche, el ruido despierta al anciano. El narrador, cegado por la visión de aquel ojo abierto, se abalanza sobre él, lo ahoga con la propia cama y despedaza el cadáver para ocultarlo meticulosamente bajo las tablas del piso.

• Elator y confesión: Poco después, la policía llega a la casa tras la denuncia de un vecino que escuchó un alarido. El asesino, confiado y sonriente, los recibe. Sin embargo, empieza a escuchar un sonido sordo, constante y creciente que asimila al latido del corazón del muerto. Atormentado por la culpa y creyendo que los agentes también lo oyen y se burlan de él, confiesa a gritos el crimen y exige levantar los tablones del suelo.

Así las cosas, desde el corazón delator de Donald Trump, que dice hacer un negocio extraordinario con Venezuela mientras expolia su petróleo, se auto denuncia de esta manera un crimen legal ante los ojos de una sociedad impávida, que está en la inacción del suspenso, preguntándose: ¿hasta dónde llegará robando a Venezuela y sacrificando a Cuba, sin ese vital combustible que a otros roba impunemente?

Y si Trump es el modelo mundial en Chihuahua, hay quienes tendrán que hacer un verdadero análisis de su actuar en el pasado, como son quienes, habiendo tenido el poder, ni lo han empleado eficiente y honorablemente. Tendrán que verse ante ese soberano implacable que emite su voto: si con esperanza, si con confianza, pero, sobre todo, con la determinación de que merecen un gobierno mejor.

Y en ese empeño están. Solo es deseable que quienes deben decidir lo hagan en justicia, para que no tengan ellos que arrebatar su derecho por vía de la lucha contra ese denominador común que se advierte, vive y padece: la injusticia.

Es cuanto. Que haya humo ya, y que no solo sea blanco, sino transparente para Chihuahua. Es un deseo que nuestro derecho a elegir en libertad merece.

Colofón

Ya que cito aquí películas como parte del suspenso, sugiero que vayan a ver La Odisea, por la que no dudo que Matt Damon espere ganar un Óscar.

Es cuanto.