A través de los siglos, se ha demostrado que los hombres hacen la historia. Es un hecho conocido por toda la humanidad. Pero se reconoce, se quiere y honra especialmente, a los primeros que izaron la bandera de la libertad y la justicia sin temer por su vida en aras del triunfo de tan ingentes anhelos. Porque el devenir de la humanidad sería oscuro e inexpresivo sin gente valerosa, de convicciones firmes, siempre dispuesta a morir por sus ideales, por la paz y bienestar del pueblo.
Seres especialmente abundantes con tales características humanas, durante los momentos críticos del desarrollo de la sociedad, en los cruciales periodos de las revoluciones y movimientos de liberación nacional; como en la lucha de masas por la transformación y renovación del mundo. Son ricos en hombres y mujeres así —ejemplares—, en el pasado y en el presente: todos los continentes y en particular Latinoamérica y el Caribe, cuyos pueblos desde hace siglos luchan por la LIBERTAD, la JUSTICIA, la SOBERANÍA, la DEMOCRACIA y la PAZ. Obviamente, sus HÉROES son diferentes por su carácter, cultura, costumbres y comportamientos. No obstante, los une algo en común: su amor y entrega por los que sufren, los trabajadores del campo y la ciudad; su repudio hacia los caciques autóctonos acaudalados, hacia los capitalistas opresores (europeos o yanquis), su fidelidad a los ideales de la LIBERTAD y la INDEPENDENCIA; así como su disposición a entregar su vida por ellos. Hoy, en que por todos los medios, Donald Trump, presidente de los EU trata de que América Latina y el Caribe permanezcan débiles, atrasados, impotentes, para dominar sus países con más facilidad; que amenaza con invadir militar y directamente a la HEROICA HERMANA REPÚBLICA de CUBA, dedicaremos sucintamente el resto de la presente colaboración a uno de sus PRECLAROS LIBERTADORES: JOSÉ MARTÍ. Nació en La Habana, el 28 de enero de 1853, hijo de progenitores españoles, por lo que se le consideraba criollo. Vivió en la segunda mitad del siglo XIX. Era escritor, poeta, periodista, educador. Dedicando toda su vida a la lucha antimperialista y por la independencia de su patria. Lograda la “independencia” de parte de los pueblos dominados por la monarquía española: Paraguay, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Perú, México, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Panamá… ya no queda nada del dominio de España sobre el Continente Americano. Los últimos virreyes…, regresan a la Península a decirle a su rey, que AMÉRICA no es tierra para reducir a servidumbre, SINO ANTORCHA VIVA DE LA LIBERTAD. Que cada nuevo intento de reconquista es un descalabro, y de lo que fue el imperio colonial de España en América, no quedan sino las islas de Santo Domingo, CUBA, San Juan de Puerto Rico, buques solitarios a cuyo abrigo se acogen los derrotados por BOLIVAR, como quien se agarra a una tabla de naufragio. Las tropas que regresan a España, por CUBA han de pasar. Cuba, no es sólo refugio de soldados, sino de piratas o corsarios con las banderas de Colombia o México, los vagabundos del mar nacidos en Inglaterra, Francia o en Estados Unidos, se desprenden de la isla, o se ocultan en sus recodos, para sorprender al inglés. Los hacendados miran con terror la república negra de Haití, y se asustan pensando que cualquier día la bestia negra DESPIERTE en CUBA: Más de la mitad de la población es negra, y de 400 mil negros, 200 noventa mil son ESCLAVOS. Los jóvenes piensan en las glorias de Bolívar. Y no erraban los hacendados. En 1870 en el apogeo de la guerra liberadora de Cuba, Martí, entonces un joven de 17 años, es condenado por el tribunal militar español a 6 años de trabajos forzados (otro más de sus arrestos) por su actividad patriótica. Al entrar a la cárcel escribe una estrofa que recuerda la canción de CUBA LIBRE, de Bayano: LA PATRIA ASÍ ME LLEVA. POR LA PATRIA MORIR, ES GOZAR MÁS. José Martí es liberado del presidio, y le envían desterrado a España. Estudia y trabaja en la propia España, después en México, Guatemala, Venezuela; y durante algunos años vive en Nueva York, donde escribe versos, artículos, ensayos; crea y dirige el Partido Revolucionario Cubano. Partido que encabeza la última etapa de la lucha por la independencia de Cuba contra el dominio español. La guerra comienza en 1895 con la insurrección general en toda la isla, Martí participa directa y activamente. Lamentablemente, el 19 de mayo de 1895, perece en un combate contra los españoles cerca del poblado de Boca de Dos Ríos en la provincia de Oriente. Empero, no son sólo estos hechos, de por sí significativos, los que nos atraen hoy en día hacia la figura de Martí, sino las circunstancias de que sus vivencias en los USA, lo convirtieron en el primer CRÍTICO IMPLACABLE tanto del rumbo político exterior (geopolítica-belicista) de ese país, como del presunto “modo de vida norteamericano”. Actitud que lo convierte en uno de los fundadores de la lucha contra el IMPERIALISMO YANQUI en el Continente. En el artículo NUESTRA AMÉRICA, publicado en enero de 1891 en el periódico mexicano EL PARTIDO LIBERAL, Martí afirma: Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de los opresores. Martí el poeta: “Mi verso al valiente agrada: Mi verso breve y sincero, Es del vigor del acero, Con que se funde la espada”.
