Ciudad de México.- "Anoche tuve mi primera experiencia sexual". Eso le confió Rosibel a su amiga Susiflor. "¡Caramba! -exclamó ésta-. ¡Siéntate y cuéntamelo todo!". Dijo Rosibel: "Te lo contaré de pie". (No le entendí). El joven Teodorico entabló relaciones de noviazgo con la bella Bustolina. Otras novias había tenido, y se decidió por ésta en atención a un plebeyo dicho que escuchó de su abuelo: "Si en mujeres tienes duda, escoge a la más tetuda". Bustolina era dueña de una proa como de galeón de guerra. Por desgracia, el imberbe galán desconocía los antecedentes de la dama. Los conoció cierto domingo cuando la invitó a ir con él a un día de campo. En ameno paraje soledoso, a la sombra de copudos árboles y cabe un arroyuelo murmurante, Teodorico pretendió obtener de Bustolina un adelanto de las nupcias, y le pidió celebrar ahí el consabido acto natural. "¡De ninguna manera! -protestó ella-. ¡No voy a hacer el domingo lo mismo que hago toda la semana!". Como quien dice, solita se echó de cabeza. El caso del alcalde morenista de Tequila, detenido por sus probados vínculos con la delincuencia organizada, no es un acontecimiento aislado. De otros miembros de la jactanciosamente llamada Cuarta Transformación se sabe que han medrado por sus lazos con el narcotráfico o el huachicol. Y sin embargo el régimen se da hipócritamente baños de pureza, como se dice en lengua coloquial, y López Obrador ondeó un pañuelito blanco para significar que había acabado con la corrupción. Ni en los peores tiempos del PRI ese nefasto mal de nuestra vida pública alcanzó los extremos que hemos visto desde que AMLO se hizo del poder. En los congales, burdeles o lupanares de los años sesenta se cantaba una canción de rompe y rasga: "Hipócrita, sencillamente hipócrita; perversa, te burlaste de mí. Con tu labia fatal me emponzoñaste.". Pues bien: quienes por dogmatismo o ignorancia llevaron al poder a Morena deberían cantarle esa canción. Oldie but goodie. Viejito pero buenito. Con esa expresión designan los norteamericanos a algo -una canción, una película, un chiste- que a pesar de tener bastantes años de antigüedad sigue siendo bueno. El modismo es relativamente nuevo. Hay quienes lo datan en 1960, cuando "The New York Times" usó esa frase para referirse a la canción "Down by the Riverside", un spiritual de los esclavos negros revivido por Elvis Presley. Estas anotaciones me sirven de proemio para narrar un cuentecillo oldie but goodie. Trata del padre Najito, que acostumbraba ir en bicicleta desde su casa a la iglesia parroquial. Balona era la tal bicicleta, o sea de llanta ancha. Una mañana el padrecito descubrió azorado que su bicicleta no estaba en el lugar donde siempre la dejaba. Había desaparecido; sin duda alguien se la había robado. En el sermón de la misa habló con mucho sentimiento de lo que llamó "sacrílego latrocinio". Dijo: "¿Por qué, si soy ministro del Señor y cumplo sus sagrados mandamientos, me roban mi bicicleta? Primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas. Yo lo amo, y aun así me roban mi bicicleta. Segundo mandamiento: no tomar el nombre de Dios en vano. Yo no lo tomo, y sin embargo me roban mi bicicleta. Tercer mandamiento: santificar las fiestas. Yo las santifico, y a pesar de eso mi roban mi bicicleta. Cuarto mandamiento: honrar padre y madre. Honré siempre a los míos, y no obstante eso me roban mi bicicleta. Quinto mandamiento: no matar. A nadie nunca he privado de la vida, y todavía así me roban mi bicicleta. Sexto mandamiento: no fornicar". Hizo una pausa el padre Najito y luego exclamó: "¡Ah! ¡Ya recordé dónde dejé mi bicicleta!". FIN.
MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
Noches de invierno son éstas, gélidas y de un viento sibilante que abre las puertas a la pulmonía. Sin embargo, la antigua casa en el rancho del Potrero es cálida y acogedora, por la lumbre de leña que arde en el fogón de la cocina.
Esa grata tibieza hace que la tertulia tras la cena se prolongue. Doña Rosa, la esposa de don Abundio, narra un suceso relacionado con cierto tío de su marido:
-Se enamoró de una mujer de la ciudad. La señora tenía muy mala fama. Se decía que había tenido dimes y diretes con Pedro, Juan y varios. Y los varios eran muchos. Las hijas del tío Nico -se llamaba Nicodemo- le dijeron: "Apá: esa mujer está toda agujerada". Les contestó: "No la quero pa' cargar agua".
Reímos todos, menos don Abundio. Masculla atufado.
-Vieja habladora.
Doña Rosa figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
-Por ésta.
¡Hasta mañana!...
MANGANITAS
Por AFA.
". Subirá el precio de los cigarros.".
Yo no lo dije, lo aclaro;
lo dijo cierta señora:
"Muy buena medida. Ahora
el cáncer saldrá más caro".
