El domingo 25 de enero del año que corre, leí en la página de OPINIÓN de El Diario, la colaboración de la gobernadOr —por aquello de presidente, no presidentA—, con el título: “Crianza afectiva, el camino hacia la reconstrucción del tejido social”; que me pareció interesante.
De entrada, la ciudadana gobernador, asienta: “Vivimos en un tiempo de diversas y lamentables noticias. La violencia que vivimos es un cáncer que se ha extendido sin control en la sociedad, y que demanda la atención de todos los sectores, como una responsabilidad compartida. Sobre todo, cuando las infancias y la paz social se encuentra en juego. “En ese sentido —continúa—, reconstruir el tejido de nuestra sociedad es una labor que se realiza, sí desde la aplicación de la ley, sí desde el uso de la fuerza del Estado, pero sobre todo y con especial énfasis, desde una atención focalizada a la EDUCACIÓN y CUIDADO que reciben las niñas y niños en el HOGAR. En el párrafo cuatro, cuestiona: “Es necesario entender que no podemos erradicar la violencia de las calles si primero no la erradicamos de CASA. Por ello buscamos llegar a los HOGARES para forjar juntos una sociedad que comprenda que la violencia nunca es el camino correcto. Una sociedad que asuma la UNIDAD y la FRATERNIDAD, no como una responsabilidad pública, sino como una forma de ser individual y colectiva. Asegura: “Con este objetivo en mente, recientemente el Gobierno del Estado, a través del DIF estatal y en colaboración con UNICEF México, firmó la Declaratoria estatal por una política de CRIANZA AFECTIVA y FORTALECIMIENTO FAMILIAR. En el antepenúltimo párrafo, asevera: “Con decisión, avanzamos en la misión de fortalecer una política que atienda y resguarde la integridad de nuestras niñas y niños, ahora con el apoyo y acompañamiento técnico de UNICEF [Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Ayuda a la Infancia], para ordenar, alinear y potenciar estos esfuerzos. Y en el penúltimo párrafo, sostiene: “Sólo así, con este modelo de crianza afectiva, habremos de asegurar que las niñas y los niños de Chihuahua puedan vivir con tranquilidad y paz, y reconstruir paulatinamente el tejido social”. En términos generales, para quienes por décadas nos entregamos a la docencia; y, seguramente, para quienes siguen dando lo mejor de su potencial intelectual y físico en las aulas del estado y en todo el país, es ponderable lo expuesto por la gobernador, ya que siempre hemos estado convencidos de que: La relación positiva de afecto, de cariño, respeto, comprensión, con padres y educadores es determinante en el desarrollo psíquico de la niñez y de la adolescencia. Experimentalmente se ha comprobado que la actividad social de las criaturas que son constantemente asediados por críticas, regaños o trato irrespetuoso del adulto se empobrece, y estos niños se repliegan en sí mismos como el ‘caracol en su concha’. Ciclo tras ciclo escolar, nuestra cercanía con el alumnado, nos permitió saber y comprobar, en no pocos casos, que en algunas familias los vástagos “normales”, con trastornos de conducta y/o con desviaciones sociales, eran consecuencia del tipo de las relaciones entre los miembros del núcleo, del clima emocional del ambiente HOGAREÑO, dándoles un rasgo distintivo a esos hijos que allí conviven y se “educan”. Se apreciaron y aprecian, claras diferencias en los hogares visitados y estudiados de niños con problemas de conducta y desviaciones sociales, el ambiente era (es) agresivo, las relaciones entre los adultos eran (son) hostiles, los niños y adolescentes, al ser partícipes de tal vida familiar, crecían (crecen) inseguros, presentando dificultades en su incorporación colectiva. Por lo que: la persona o personas hacia las cuales se acercaban estos escolares, porque les brindaban afecto, no eran precisamente sus progenitores. Las vivencias y experiencias cotidianas con el alumnado, nos permite afirmar, que en general la felicidad de los miembros de la familia y, especialmente el desarrollo positivo y estable de la personalidad de los hijos, no puede lograrse en una atmosfera de irritabilidad, irresponsabilidad y falta de afecto, de cariño. ¡Ah!, pero eso no quiere decir que las relaciones de afecto hacia los menores, sea sinónimo de “chiplear”, de mimar exageradamente, de falta de exigencia o disciplina en el seno del hogar como en la ESCUELA. Cuando se habla de afecto, comprensión y respeto en el trato, ni por un momento debe pensarse propiciar que los niños y adolescentes vivan a su antojo, dejar hacer y dejar pasar; que no se le pueda exigir, ordenar o llamar la atención por lo negativo o mal hecho de su conducta. Todo eso y más, nos indica, que de lo que se trata, por el contrario, es que la vida en el HOGAR y en la ESCUELA, esté organizada y administrada de tal forma que impulse el respeto, la disciplina, el orden y el buen entendimiento. Bien, por el posicionamiento de “política educativa” de la gobernador del estado. No obstante, en su colaboración, se soslayaron o no concibieron algunos factores de la realidad socioeconómica que histórica y permanentemente, inciden directa o indirectamente en la familia y en la comunidad escolar, como: El problema económico, que constituye una de las grandes preocupaciones y ocupaciones del padre y la madre. De ahí la aceptación que ha tenido en la casi totalidad de los mexicanos, los apoyos en becas y pensiones ‘universales’ en efectivo de la política económica del Bienestar. Ante todo y sobre todo, el plausible anhelado incremento al salario mínimo que se está obteniendo con la llegada de la 4T-2P/Morena. Tiempo suficiente, eficiente y oportuno para la atención de los vástagos por parte de la MADRE y el PADRE, lo que viene a darse con la Reforma para reducir la JORNADA LABORAL SEMANAL a 40 HORAS. FALTA DE APOYO REAL Y EN EFECTIVO (SUELDOS) A LOS DOCENTES Y DEMÁS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN, ASÍ COMO PARA DIGNIFICAR LOS PLANTELES Y/O CENTROS ESCOLARES.
