La presentación de Chihuahua como estado invitado de la Feria Nacional de San Marcos 2026 es, sin duda, una noticia de alto impacto, no sólo por la exposición turística, comercial y cultural que puede tener nuestra entidad en la más grande y tradicional feria del país, sino también por las alianzas estratégicas que están consolidando las gobernadoras Maru Campos y Tere Jiménez.
No se puede ocultar: Tere Jiménez y Maru Campos encarnan dos estrategias distintas dentro del PAN: la de la gestión silenciosa y efectiva frente a la del liderazgo combativo y territorial. En estos momentos, la primera consolida un bastión y proyecta futuro; la segunda defiende un territorio clave para el panismo en el país.
Tampoco es un secreto que, rumbo a la elección de 2027, Aguascalientes se perfila como uno de los pocos estados donde el PAN puede retener el poder con relativa comodidad; Chihuahua, en cambio, se convertirá en uno de los campos de batalla más duros del país.
María Teresa Jiménez Esquivel y María Eugenia Campos Galván representan dos caras de la misma moneda en el Partido Acción Nacional, con las cuales puede jugar hacia 2030. Con trayectorias casi idénticas, ambas fueron exalcaldesas de la capital de sus estados, diputadas federales y llegaron a la gubernatura en 2022 y 2021, respectivamente, con perfiles de gestión local, pragmatismo económico y un estilo de liderazgo femenino conservador.
Desde luego, las condiciones políticas y sociales son muy distintas. Mientras que en Aguascalientes casi todo el poder económico, social y político se concentra en la capital del mismo nombre, en Chihuahua las características son completamente diferentes, por lo que las estrategias político-territoriales no pueden compararse.
Aun así, en las últimas semanas se han llevado a cabo encuentros donde se comparten experiencias políticas, territoriales e incluso de movilización. Eso habla del interés, pero sobre todo del compromiso de ambas mandatarias por trabajar en conjunto y llegar fortalecidas a 2030.
La historia política también es muy diferente en estas entidades. Chihuahua representa uno de los casos más emblemáticos de alternancia política en México durante las últimas décadas, con una trayectoria marcada por la irrupción temprana del Partido Acción Nacional en el Poder Ejecutivo estatal.
El PAN conquistó la gubernatura por primera vez en 1992 con Francisco Barrio Terrazas, rompiendo la hegemonía priista. Posteriormente, el PRI recuperó el control con Patricio Martínez, José Reyes Baeza y César Duarte, para después entregar nuevamente el gobierno al PAN con Javier Corral Jurado, quien durante cinco años, con políticas más inclinadas a la izquierda y alejadas de amplios sectores sociales, contribuyó al desgaste de la administración albiazul.
Aun con el fracaso administrativo de Javier Corral, quien en su momento pretendió entregar el poder a Morena, Maru Campos logró retener la gubernatura para el PAN, lo que subraya la fortaleza del blanquiazul en un estado históricamente conservador y fronterizo.
El escenario en nuestra entidad apunta a una contienda altamente competitiva, donde Morena parte como favorito por la fuerza de su marca y el desgaste panista. Chihuahua se perfila como uno de los estados más disputados de 2027, con implicaciones para el mapa político nacional.
Por su parte, Aguascalientes se consolida como uno de los bastiones históricos del Partido Acción Nacional en México, exhibiendo una hegemonía electoral sostenida durante las últimas décadas. Desde 1995, el PAN ha dominado de manera casi ininterrumpida la gubernatura del estado. Felipe González González fue el primer gobernador panista en 1998, seguido por Luis Armando Reynoso Femat. Posteriormente, Carlos Lozano de la Torre, del PRI, interrumpió esta secuencia entre 2010 y 2016, pero el PAN recuperó la entidad con Martín Orozco Sandoval y, actualmente, con María Teresa Jiménez Esquivel, quien gobierna desde 2022.
Ese es el panorama político al día de hoy en ambas entidades. Claro, en este momento, la cara que mostraron las dos líderes políticas fue la fiesta de la Feria Nacional de San Marcos 2026.
Y, por supuesto, también es importante destacar que la Feria Nacional de San Marcos 2026 no es sólo una fiesta regional; es considerada la feria más importante de Latinoamérica. En su edición número 198, acumula casi doscientos años de tradición e historia.
Algunos datos para dimensionar su importancia: se espera superar los 10 mil millones de pesos en derrama económica; la organización del evento genera más de 37 mil empleos; y se prevé la asistencia de más de 8.5 millones de personas, atrayendo turismo internacional de países como España, Estados Unidos y Canadá.
Así que, por lo pronto, será fiesta y alegría, pero también un buen momento para consolidar alianzas rumbo a 2030 entre dos mujeres que seguirán en el escaparate político.
