Ciudad de México.- Cuenta José Moreno Villa, destacado personaje del exilio español, que cuando los primeros republicanos llegaron en barco a Veracruz se sorprendieron al ver que en el muelle los esperaba una nutrida representación oficial y popular. Su asombro fue mayor cuando vieron una enorme manta que decía: "¡Bienvenidos! Sindicato de Tortilleras". Exclamó estupefacto uno de los recién llegados: "¡Coño! ¡Aquí están sindicalizadas!". Y es que en España el vulgar vocablo "tortillera" no designaba a una mujer que hacía tortillas, sino a una lesbiana. En nuestro país la expresión "pleito de tortilleras" -o "de verduleras"- ha servido para describir una riña pedestre entre personas de baja condición. Sobre el mismo tema había un refrán: "Peléense las comadres y díganse las verdades". De esa calaña son las pugnas internas, bastante externas ya, en la 4T: las de Noroña, Adán Augusto López, Monreal, Layda Sansores, y últimamente las del rupestre Marx Arriaga, y los dimes y diretes provocados por el libro de pornografía política de Scherer (lástima de apellido). Las gallinas se le están saliendo del huacal a la presidenta Sheinbaum. Eso es resultado de la reducida condición moral de los elegidos por López Obrador para formar parte de su bando, que ha resultado banda. Desde luego en los antiguos tiempos priistas había también ese tipo de pendencias, pero las patadas se daban por abajo de la mesa, y las mentadas de madre se hacían en voz bajita, para no poner nervioso al personal, ni escandalizarlo. Ahora vemos sainetes públicos como el del tal Arriaga, hedentinoso individuo que si los guardias lo esposaran tendrían que taparse la nariz antes de acercarse a él, para librarse del tufo que a estas alturas -o bajuras- debe despedir el despedido tipo. Cosas son todas éstas de la 4T, nefasto régimen instaurado por el hombre que se fue a "La Chingada", pero que desde ahí sigue moviendo los hilos del tinglado. Pobre México. Pepito y su amigo Juanilito estaban en una banca del parque. Frente a ellos pasó una espléndida rubia de enhiesto busto, prominente tafanario y sinuoso caminar. Pepito, pensativo, le comentó a su amigo: "No sé, pero algo me dice que en la vida hay algo más que caricaturas en la tele y juegos electrónicos". Un escocés vestía el kilt, o sea la clásica faldita de los escoceses. Muy molesto le dijo a la turista de gruesos anteojos: "Me llamo John McCock, señora. Por favor deje de decirme 'querida'". El sultán Ate se disculpó con el amigo que lo invitaba a ir a cazar un león del Atlas: "Esta semana no puedo. Me caso el martes, el miércoles y el viernes". El vendedor del departamento de ropa para caballeros le mostró al cliente un traje de color café oscuro con rayas verdes, amarillas y moradas. Comentó el señor: "Si me pongo este traje mi esposa no querrá salir conmigo. ¡Me lo llevo!". Calamela estaba casada con Minucio, que era muy bajito de estatura, tanto que le decían "El hombre de acero": de a cero metros. Tan chaparrito era que cuando se le caía una moneda no necesitaba agacharse para recogerla. En plática con dos amigas doña Calamela sacó el tema de los anticonceptivos. Dijo la primera: "Yo uso la píldora". Dijo la segunda: "Yo uso el ritmo". Dijo Calamela: "Yo uso el método de la tina". "¿De la tina?" -repitió extrañada una de las amigas-. ¿Cómo es ese método?". Explicó Calamela: "Hacemos siempre el amor de pie. Mi marido se sube a una tina puesta al revés, para así alcanzarme. Cuando los ojos se le ponen en blanco le doy una patada a la tina". FIN.
MIRADOR Por Armando FUENTES AGUIRRE. -¿Cómo puede ser actor? ¡No es vanidoso! Eso dijo Gregory Peck hablando de Robert Duvall. Fue memorable el debut de este actor en el cine. Hizo el papel de Boo Radley, el misterioso y solitario vecino del abogado Atticus Finch, encarnado por Peck, en una película igualmente inolvidable: "Matar un ruiseñor". Tras ese auspicioso principio Duvall dio vida en la pantalla a cientos de personajes siempre con gran oficio y sensibilidad. Se le recuerda también como el prudente y mesurado consigliere de Marlon Brando en "El padrino". Haber ganado un Oscar no le quitó su modestia y sencillez. Larga y fecunda vida vivió Robert Duvall, cuyo fallecimiento puso tristeza en los cinéfilos. Deja un rico legado de recuerdos y un ejemplo de profesionalidad. El cine de Hollywood debe homenaje a uno de los mejores intérpretes que en su ya larga historia ha tenido. ¡Hasta mañana!...MANGANITAS
Por AFA. ". Marx Arriaga, problema para la 4T.". Sus furias y sus enojos, sus dichos y hechos protervos, hacen pensar: "Cría cuervos y te sacarán los ojos".
