Desde 2021, el aroma a 2027 es fuerte. López Obrador hizo el caminito que hoy han pavimentado, hasta opositores a Morena: no hay tiempo que perder para trabajar por una aspiración, aún y cuando falten seis años para la definición y Michoacán no es la excepción.

Alfonso Ramírez Bedolla está convertido en el Javier Corral michoacano: odia al aspirante de Morena que garantiza el triunfo y tiene un pleito salvaje en su contra. Lo que ha derivado en la percepción generalizada que Michoacán no se gobierna, se padece o se disputa.

Empezó el año 2026 con una intensidad digna del caballo de fuego del año nuevo chino: el estado atraviesa una de sus crisis políticas más profundas, pero paradójicamente, una que ofrece a la presidenta Claudia Sheinbaum una salida quirúrgica para sus dos problemas más urgentes: la eliminación de los conflictos que todos los liderazgos tóxicos han generado y que ponen al partido de AMLO al borde de perder el gobierno del estado.

Por otro lado, está el cumplimiento del mandato de paridad de género dictado desde Palacio Nacional. En el centro de este huracán se encuentra Grecia Quiroz García, la alcaldesa suplente de Uruapan que, tras la tragedia en que perdió la vida su esposo y líder del Movimiento del Sombrero Carlos Manzo, ha pasado de ser una figura de duelo a convertirse en la "solución perfecta" para descarrilar las aspiraciones de Raúl Morón Orozco (cómo lo quiere el mandatario michoacano) y consolidar el deseo de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Para entender el ascenso de Grecia Quiroz, es imperativo el estancamiento de Raúl Morón. El senador, quien durante años vivió de la narrativa de "justicia histórica" tras la pérdida de su candidatura en 2021, no ha agotado su capital político. Su estrategia de victimización ante el INE sigue haciendo eco en un Michoacán que demanda soluciones a la extorsión y la violencia, no quejas sobre 12 mil pesos en lonas (razón por la cual le anularon su candidatura en el 2021).

Sin embargo, intentan descarrilarlo de nuevo rumbo al 2027: de la mano del fiscal michoacano y brazo ejecutor del gobernador, entraron como pan cuchillo en mantequilla las acusaciones frontales de Grecia Quiroz contra Morón. Al formalizar denuncias ante la Fiscalía General del Estado de Michoacán y exigir que Morón declare por los señalamientos que el fallecido Carlos Manzo dejó grabados en sus redes sociales, Grecia ha logrado algo que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla intentó sin éxito: criminalizar la imagen política de Morón.

El senador ahora se encuentra en una posición defensiva, amagando con demandas por "daño moral". En política, la percepción es realidad, y hoy el golpe a Morón con la vieja guardia que Carlos Manzo denunció como la "mafia del poder local" es un dardo envenenado que le sirve al gobernador en su irracional odio contra Morón. Algo así como el odio que le tenía Javier Corral a Maru Campos en Chihuahua previo y durante la contienda por la gubernatura del 2021.

No se puede entender el acoso a Morón sin la complicidad estratégica entre el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y su operador más leal: Carlos Torres Piña. Esta alianza funciona como una pinza de precisión. Mientras Bedolla lanza los dardos retóricos sobre la necesidad de una gobernadora, Torres Piña (desde la Fiscalía General del Estado) tiene en sus manos el expediente más explosivo de la década: el asesinato de Carlos Manzo.

La llegada de Torres Piña a la Fiscalía en noviembre de 2025, tras una votación casi unánime en el Congreso, le otorgó al bloque del gobernador el "garrote judicial" definitivo. Las reuniones recientes entre Torres Piña y Grecia Quiroz para "ampliar documentación" sobre el caso Manzo envían un mensaje gélido al moronismo: la investigación no es solo criminal, es el mecanismo para asfixiar políticamente a los enemigos del régimen bedollista. Si la Fiscalía decide que Morón debe comparecer, su candidatura estará muerta antes de la encuesta de Morena.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: los estados que nunca han sido gobernados por mujeres deben priorizar perfiles femeninos. Michoacán está en esa lista de pendientes. Aquí es donde el nombre de Grecia Quiroz adquiere una relevancia estratégica superior a la de perfiles tradicionales como Fabiola Alanís, diputada local morenista.

A diferencia de Alanís, quien es vista como una pieza del ajedrez burocrático, Grecia Quiroz es una fuerza volcánica. Representa una legitimidad ganada en el territorio y simboliza una resistencia que Morena suele capitalizar, así como el hartazgo hacia el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano. Su alineación con la agenda de seguridad de Palacio Nacional es total, presentándose como la "justiciera" que Michoacán necesita, avalada por el gobernador Ramírez Bedolla para cerrar el paso a la "vieja guardia".

La irrupción de Quiroz obliga a los aliados históricos a recalcular. El Partido Verde pragmático y alineado con Bedolla, ve en Grecia la oportunidad de absorber el voto independiente de la Meseta Purépecha. El Partido del Trabajo, por el contrario, se encuentra en una encrucijada existencial. Siendo el refugio histórico del moronismo, una candidatura de Quiroz sería vista como una imposición externa. Sin embargo, el músculo social que Grecia aporta compensaría con creces cualquier fuga del voto duro petista, convirtiendo a la coalición en una fuerza más ciudadana y menos partidista.

Mientras Morena se reorganiza, Alfonso Martínez (PAN-PRI-PRD) observa con cautela. La candidatura de Quiroz le arrebata a la oposición su principal arma: la narrativa de la inseguridad. Alfonso Martínez se enfrentaría no a un político tradicional, sino a un símbolo.

No obstante, los detractores de Quiroz sugieren una "politización del dolor" y cuestionan si su lucha es por la verdad o por una posición en la boleta. Además, enfrentará el escrutinio de su gestión en Uruapan y las críticas por el uso de recursos para su proyección. Pero en el frío cálculo del poder, estos detalles son secundarios frente al objetivo mayor: mantener Michoacán para Morena y Grecia Quiroz es la solución perfecta, tanto para el gobernador Ramírez Bedolla como para la Claudia Sheinbaum: el mandatario elimina que sus adversarios lleguen al Palacio de Gobierno en Morelia y la presidenta Sheinbaum logra que la primera mujer gobierne Michoacán y, por supuesto, una aliada leal.

ESPRESSO COMPOL

El tablero michoacano para 2027 ha sido limpiado por la tragedia y reconfigurado por la audacia. Raúl Morón se encamina a ser un mártir al que el gobernador no quiere en la boleta, lo quiere preso, especialmente con la sombra de la fiscalía de Torres Piña sobre sus hombros. Grecia Quiroz ha demostrado que tiene la piel lo suficientemente gruesa para resistir y la voz lo suficientemente fuerte para ser la solución definitiva. Morena parece haber encontrado el camino: sacrificar a su candidato más sólido para abrazar el fenómeno social que representa Uruapan. Grecia Quiroz no es solo una alcaldesa; es la pieza final para que el proyecto de la presidenta Sheinbaum se consolide en Michoacán.