Hoy entregará su cuarto informe como gobernadora Maru Campos, como manda la ley, al Congreso del Estado y posteriormente la presentación de resultados ante la sociedad chihuahuense, la cual, seguramente, tendrá ese toque espectacular que acostumbra la mandataria chihuahuense.
Hay que hacer memoria de que, hace más de cuatro años, Chihuahua era un estado quebrado y sumido en una parálisis institucional sin precedentes, derivado del pésimo gobierno del expanista Javier Corral. En 2021 inició como una misión de rescate financiero, hoy se percibe como una especie de “milagro”, pues no sólo ha logrado ordenar las finanzas públicas del gobierno chihuahuense, a la par ha consolidado como un modelo de gobernanza que no solo desafía la lógica del centralismo imperante en el México actual.
Para entender los logros de Maru Campos, es imperativo recordar el desierto financiero del que partió. Chihuahua arrastraba una de las deudas per cápita más altas del país y una calificación crediticia que ahuyentaba cualquier atisbo de inversión seria. La estrategia de "ordenar la casa" implicó ajustes severos y una disciplina fiscal dura, que han devuelto la confianza perdida y como ejemplo: una calificación de A- otorgada por Fitch Ratings y una mejora constante en las perspectivas de HR Ratings, Chihuahua ha recuperado su soberanía financiera. Esto no es solo un dato para economistas; es la razón por la cual el estado ha podido destinar más de 117 mil millones de pesos en este ejercicio fiscal a programas propios, sin extender la mano ante la Federación. La salud financiera ha permitido que Chihuahua deje de sobrevivir para empezar a construir.
Quizás el pilar más sólido del gobierno de Maru Campos es la consolidación de MediChihuahua. En un México donde la política de salud federal ha dado tumbos entre la desaparición del Seguro Popular, el INSABI y la escasez de medicinas, Maru Campos decidió que Chihuahua no podía esperar. El registro de más de 400,000 chihuahuenses en un sistema de salud estatal gratuito, con cuadros básicos de medicamentos surtidos y atención de especialistas, es una proeza administrativa.
El mensaje político aquí es potente: mientras el centro del país centraliza los recursos, el estado grande descentraliza la atención. La inversión en clínicas móviles y el fortalecimiento de hospitales regionales en zonas como Parral, Cuauhtémoc y Delicias demuestran que la salud no es un privilegio de la capital. Este programa se ha convertido en la
Durante décadas, Ciudad Juárez fue tratada como la "caja chica" del estado, una ciudad que producía gran parte del PIB pero recibía migajas en infraestructura. Maru Campos parece haber entendido que el éxito de su sexenio pasa obligatoriamente por la satisfacción de los juarenses. El impulso al JuárezBus, con una flota de más de 100 unidades nuevas y una operatividad que finalmente responde a las necesidades de las y los juarenses, es un cambio de paradigma.
A esto se suma la inversión en el rescate del Parque Central y el anuncio de proyectos de gran calado como el nuevo Centro de Convenciones. Juárez es el motor que la gobernadora ha decidido aceitar con inversión pública directa. Políticamente, este enfoque le ha permitido a Maru Campos mantener una presencia sólida en un territorio tradicionalmente difícil para su partido, basando su aceptación en obras y no solo en ideología.
Es imposible dejar de mirar hacia el 2027. Maru Campos se ha erigido, por mérito propio, como una de las figuras más relevantes de la oposición en México. Su relación con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido un ejercicio de equilibrismo político magistral. Ha sabido cooperar en temas de seguridad y energía, entendiendo que la confrontación total solo daña a las y los ciudadanos, pero ha mantenido una distancia crítica en temas de libertades democráticas y federalismo. Esta postura de "oposición constructiva" la diferencia de otros liderazgos que se han perdido en la estridencia.
No todo es miel sobre hojuelas. La presión migratoria en la frontera sigue siendo un tema donde el estado se ve rebasado por la falta de una política federal clara, obligando a Chihuahua a gastar recursos propios en una competencia que no le corresponde legalmente pero sí moralmente.
El Cuarto Informe de Maru Campos la posiciona como una gobernadora que ha pasado de la resistencia a la propuesta. Chihuahua se presenta hoy como un estado que funciona, que crece por encima del promedio nacional y que ha encontrado una fórmula de éxito: gobierno cercano, tecnología aplicada y disciplina financiera.
Y sin duda, los más interesados en que estos logros no se conozcan, son los acelerados aspirantes de Morena a la candidatura al gobierno del estado, pues contrastan mucho con el abandono de la 4T hacia Chihuahua.
ESPRESSO COMPOL
Ahí están los resultados con el JuárezBus, en las tarjetas de MediChihuahua y en la atención a la Sierra Tarahumara. En cuarto informe Maru Campos es la prueba de que hay vida política y capacidad de gestión más allá del centro. El Estado Grande hace honor a su nombre no solo por su geografía, sino por la magnitud de sus aspiraciones.
