Definitivamente, en política no hay casualidades ni ingenuidades, y el reciente condicionamiento personal efectuado por Arturo Escobar, coordinador político nacional del Partido Verde Ecologista de México, para que ellos participen en coalición con morena y con el PT en Chihuahua el próximo año, siempre y cuando Cruz Pérez Cuéllar sea el coordinador estatal de la defensa de la Cuarta Transformación, difícilmente pudiera carecer de concertación previa.
“Lo quiero decir muy claro: tenemos toda la convicción de hacer la alianza con Morena y con el PT, y esa alianza tiene una condición para que vayamos juntos, y esa condición es que el coordinador sea Cruz Pérez Cuéllar”, afirmó Escobar (“PVEM condiciona la alianza con Morena y PT en Chihuahua; exige que Cruz Pérez Cuéllar coordine la 4T”, El Universal, nota de Paola Gamboa y Ulises Uribe, 08-julio-2026).
Postura que en nada favorece la unidad al interior de Morena, ni la consolidación armónica de una coalición con el PVEM y el PT rumbo a la elección de 2027. Si bien ya se dieron las aclaraciones en el sentido de que las encuestas serán vinculantes para definir las coordinaciones en cuestión —esto es, considerar el sentir de las y los chihuahuenses—, queda ese haber recurrido a apoyos externos que seguramente no son acordados con la convocatoria correspondiente, ni con alguna otra normatividad y comportamiento partidista y político esperado.
En ese mismo tenor, llama la atención que entre las personas y/o grupos a los que se están acudiendo en busca de alianzas, en el caso de Pérez Cuellar, le estén acompañando dirigentes del otrora partido con registro estatal, denominado “México Republicano”, al que se le consideró como una organización ultraconservadora (de la que, se decía, estaba ligada a El Yunque), precisamente la corriente política que, desde dentro y fuera del país, insistentemente ha estado atacando a la Cuarta Transformación con un sinnúmero de marrullerías.
Efectivamente, quien fuera presidente estatal del citado instituto político, Juan Carlos Hernández Mendoza, así como otros ex dirigentes del mismo, en un evento celebrado a mediados del mes de mayo pasado y encabezado por el alcalde juarense con licencia, llevaron a cabo la toma de protesta de los comités territoriales del movimiento “Cruzando Chihuahua”, que también coordina Hernández Mendoza.
Entonces, el involucramiento a destiempo y fuera de las formalidades interpartidistas para la negociación de próximas coaliciones electorales, de personajes pertenecientes a otras fuerzas políticas, así como la vinculación con grupos que distan enormemente de tener afinidad alguna con los postulados de morena y de la Cuarta Transformación, demeritan, por mucho, a una futura candidatura que deba generar las sinergias políticas y sociales requeridas para implementar y dar continuidad, en la entidad, al tan valioso y noble esfuerzo en favor del pueblo que han realizado, en su momento Andrés Manuel López Obrador y, ahora Claudia Sheinbaum Pardo, junto con cientos de miles de personas activamente comprometidas con la revolución de las conciencias.
Por eso, ante las amplias posibilidades que en lo particular tiene Morena para ganar la gubernatura de Chihuahua el próximo año, y si a eso se le suma una alianza con el PVEM y con el PT, lo que debe garantizarse es la postulación de: quien cuenta con las simpatías en todos los rincones del Estado; de quien ha consolidado el cariño sincero de las y los chihuahuenses; de quien probadamente ha adquirido la madurez y la responsabilidad política para ocupar dicho cargo; de quien ha pertenecido, por convicción, a un solo partido/movimiento al que se ha entregado fielmente; de quien…
Indefectiblemente, la persona que reúne las cualidades citadas es, precisamente, la senadora con licencia Andrea Chávez Treviño, quien no por nada recibió merecidos halagos del entonces presidente López Obrador, considerándola un ejemplo para participar en el —inevitable y necesario— relevo generacional dentro de la Cuarta Transformación.
Ningún sentido tiene el pretender desviar, obstaculizar y/o ignorar el flujo natural de cientos de miles de simpatías sinceras hacia Andrea, que han sido ganadas a pulso con trabajo y esfuerzo cabal, y que garantizaría por encima de los demás aspirantes el triunfo de la 4T en nuestra entidad, sin comprometer, por ningún motivo, ese buen gobierno que ya se merece el pueblo de Chihuahua.
Debemos entender, que por algo el PAN y los otros partidos políticos no están preocupados o enfrascados en pelearse la candidatura a la gubernatura estatal, pues están conscientes de que carecen de toda posibilidad de ganar esa elección. Por eso, Marco Bonilla va prácticamente solo, y dentro de un año quedará probado que está jugando el papel del sacrificado, mismo que ocupó Xóchitl Gálvez en la anterior elección presidencial. De no ser cierta tal aseveración, entonces varios de quienes buscan la presidencia municipal de Chihuahua por el PAN, ya estarían disputándole a Bonilla tan desolada aspiración.
Por último, es preciso reiterar, que tanto en los resultados electorales obtenidos a nivel estatal en las elecciones federales de 2024, como en las encuestas que se han venido practicando en relación con el proceso electoral del próximo año, en ambos ejercicios, morena se ha posicionado ampliamente en primer lugar, siendo uno de los principales motivos la trayectoria política y la franca cercanía de Andrea Chávez con la sociedad.
