En los últimos años nos ha tocado ser testigos del avance de nuestro movimiento en Chihuahua. Junto con muchas personas que fundamos Morena desde el surgimiento del movimiento democrático encabezado por Andrés Manuel López Obrador, hemos compartido una gran cantidad de batallas en esta entidad y en la ciudad de Chihuahua. No ha sido fácil, pero sí muy satisfactorio.
En lo personal, he tenido la oportunidad y el privilegio de representar a las y los chihuahuenses, así como a Morena en el Cabildo de Chihuahua como regidor. Aunque en nuestro movimiento conocemos, por práctica y compromiso, los problemas que aquejan a nuestra comunidad, desde este espacio he podido apoyar y realizar gestiones hasta donde nuestras posibilidades lo permiten. Como oposición al prianismo que gobierna, el tránsito dentro de la institucionalidad no se nos facilita; todo lo contrario.
Sin embargo, las oportunidades de acercarme a las y los chihuahuenses y de ser parte de las soluciones, las gestiones y, ¿por qué no?, también de las misiones no cumplidas por cuestiones ajenas a nuestra voluntad, me han permitido conocer y comprender mejor lo que significa la responsabilidad pública. En lo personal, ser representante de un movimiento social surgido de las luchas más dignas y legítimas del pueblo mexicano me llena de orgullo. Me honra ser parte de esta transformación que pasará a la historia junto con millones de mexicanos y miles de chihuahuenses.
Personas y amistades cercanas se han acercado para manifestar su apoyo y sumarse a este proyecto que durante años esperamos, casi como una utopía: transformar Chihuahua. Hoy, las circunstancias, el ánimo, la esperanza y las encuestas vislumbran un verdadero cambio para nuestro estado, que ha permanecido estancado y confrontado con el Gobierno Federal durante varias administraciones. Esa confrontación ha contribuido al atraso que hoy padecemos por motivos electorales y políticos.
Después de tantos años de lucha colectiva, de organización y de enfrentar los malos gobiernos del PRI y del PAN, hemos visto el crecimiento estructurado de Morena. No solo se ha fortalecido el convencimiento de las y los chihuahuenses para sumarse a este movimiento, sino también el de muchas personas que militaron en el prianismo y que hoy han decidido incorporarse. Finalmente, este movimiento, que nació como un proyecto alternativo de nación frente a la dura realidad del modelo neoliberal y entreguista, logró llegar a la Presidencia de la República con el respaldo de todos los sectores sociales, gracias a aquella histórica elección de 2018.
Por eso quiero expresar mi agradecimiento a todas las personas que han recorrido junto a nosotros este camino de lucha, pero también a quienes se fueron sumando con el paso del tiempo y a quienes siguen acercándose para cambiar la realidad de Chihuahua en 2027. Somos una gran familia de más de 12 millones de mexicanos afiliados, pero también hay una enorme cantidad de personas que simpatizan con nuestro movimiento y que, sin militar formalmente en Morena, tienen el corazón a la izquierda.
Hoy estamos escribiendo una nueva página en la historia de Chihuahua y quiero expresar, desde este espacio, mi compromiso con esta lucha y con el pueblo de Chihuahua; con el bienestar de nuestra comunidad y con la representación que pueda seguir teniendo de quienes han manifestado su confianza en mi persona. Desde aquellos días en que la organización realizaba actividades para reunir el dinero del pasaje de ida y vuelta a los mítines en la Ciudad de México, hasta hoy, que somos el partido más fuerte y grande de México, del continente y con presencia de relevancia internacional.
Con frecuencia me preguntan en la calle, al interior de Morena y en entrevistas con distintos medios de comunicación sobre mis aspiraciones rumbo al próximo proceso electoral. Mi respuesta ha sido siempre rotunda y clara: hoy nos encontramos en una etapa del proceso para elegir a nuestro coordinador o coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación. Más adelante llegará el momento en que comiencen a definirse otras candidaturas y espacios.
Por mi parte, seguiré poniendo mi granito de arena donde este movimiento me necesite y donde nuestra gente nos necesite. Mientras tanto, continuaré entregado a la transformación: en la calle, en las brigadas, en el partido o en la boleta electoral.
