José Martí tuvo una visión profunda, dual y premonitoria de los Estados Unidos. Aunque admiró el desarrollo tecnológico, el espíritu trabajador y las libertades iniciales de su pueblo, advirtió tempranamente sobre los peligros del expansionismo y el imperialismo voraz que amenazaban la independencia de América.
Martí advertía que los apenas incipientes atisbos de lo que sería el imperio norteamericano amenazaban la vida continental, lo cual, 160 años después, es hoy una realidad. Como nunca antes, los Estados Unidos amenazan al continente entero con su flagrante intervencionismo; ya no podemos decir solamente a Latinoamérica, sino a toda América, al amagar incluso a su vecino del norte, Canadá, con convertirlo en el estado número 51 de su unión.
Será motivo de varias reflexiones en este mes, en tanto se desarrolla la segunda vuelta del próximo 21 de junio. Igual que en muchos espacios, desde Teherán, en Irán, hasta Bogotá, en Colombia, la disputa por la nación tiene como contendiente a una oligarquía imperial decadente, pero por ello mismo más peligrosa que nunca. Perdiendo todas las formas que semicuidó en el pasado, la intromisión norteamericana se deja ver hoy como nunca.
Así mostró su rostro depredador y abusivo en Venezuela el pasado 3 de enero, cuando tuvo lugar una cruenta intervención que costó decenas de vidas cubanas y que, según diversas versiones, se fraguó mediante traiciones locales para sustraer ilegalmente al legítimo presidente de esa nación, Nicolás Maduro Moro, y mantenerlo hasta hoy en tribunales neoyorquinos sin cargo alguno probado.
Lo sucedido en Venezuela abrió la sucesión de una serie de latrocinios y desvaríos del presidente Trump, como volar embarcaciones de pescadores desde Venezuela hasta México impunemente, así como amagar a Cuba y llevarla al límite de la sobrevivencia energética. Son actitudes que deberían avergonzar a cualquier ser humano que se preciara de serlo.
Advierto, con lo que observo, que la derrota de Norteamérica en Irán es altamente probable y estimo que eso acelerará la animadversión y la necesidad de intentar recomponer la deteriorada imagen que el ejército y el mal gobierno de ese país proyectan al mundo.
Y tendrán, al igual que Martí en su momento lo dijo, lo que veo hoy: al decadente imperio venir para cebarse en los países de Nuestra América. Ahí reside el riesgo de que el intervencionismo sea cada vez más descarado y ruin.
Si alguien tiene dudas, tomo fragmentos del siguiente trabajo únicamente para ilustrarlo, señalando que este será uno de varios artículos seriados sobre el tema, particularizando aquí lo que vendrá en la segunda vuelta en Colombia, cuya importancia intenta revelar el título de este artículo, preguntándome y preguntándoles: ¿será Colombia el infiel desbalance en Nuestra América?
Me refiero a aquel que lleve al extremo de la ultraderecha, como ya está ocurriendo en Argentina, Ecuador, Honduras, El Salvador y en el impasse que vive Venezuela. El riesgo es enorme; el asedio es constante. Aquí una muestra de ese intervencionismo:
“El presidente Donald Trump se metió en las elecciones presidenciales de Colombia el martes por la noche al respaldar enérgicamente a un candidato de derecha, en lo que ha sido una pauta de inclinar la balanza de las elecciones en el extranjero durante su segundo mandato.
En una publicación en Truth Social, Trump felicitó a Abelardo de la Espriella, quien pasó a una segunda vuelta en junio tras las elecciones del domingo, en la que se enfrentará a un candidato del partido del actual presidente de izquierda, Gustavo Petro.
‘Los resultados de estas elecciones son muy importantes para el futuro de Colombia y su relación con Estados Unidos’, escribió Trump en una publicación llena de elogios hacia De la Espriella, a quien se refirió por su apodo de campaña, ‘El Tigre’. ‘Debido a sus tremendos logros en la vida y a su apoyo político hacia mí, personalmente, es para mí un honor dar a Abelardo mi completo y total respaldo’.
Trump, cuyo apoyo a líderes afines ha contribuido a alimentar una ola derechista en América Latina, también calificó al rival del candidato en la segunda vuelta, Iván Cepeda, de ‘marxista de izquierda radical’.
El martes por la noche, De la Espriella agradeció a Trump su ‘apoyo decidido’ y prometió fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y Colombia ‘como nunca antes’.
…El candidato elegido por Trump en Colombia es un abogado penalista de 47 años que nunca ha ocupado un cargo público. Tras pasar gran parte de su carrera en Florida y, más recientemente, en Florencia, Italia, De la Espriella regresó a Colombia el año pasado para presentarse al cargo más alto de su país.
Se ha presentado como una persona ajena a la política, en la línea de Trump; un eficiente recortador de costos, como Milei, y con tendencias duras en materia de seguridad, similar al salvadoreño Nayib Bukele. Ese mensaje ha resultado potente para una población alarmada por el resurgimiento del conflicto armado y el aumento de la violencia y el crimen organizado.
…De la Espriella obtuvo más del 43 por ciento de los votos en las elecciones del domingo, unos pocos puntos porcentuales más que Cepeda.
Como ninguno de los dos candidatos superó el 50 por ciento de los votos, volverán a enfrentarse el 21 de junio.
Cepeda, de 63 años, un senador solemne más conocido por su defensa de las víctimas del conflicto armado colombiano, realizó una campaña mucho menos llamativa que De la Espriella. Pero los expertos afirman que se ha visto impulsado por el apoyo de los votantes a Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia, y por sus esfuerzos para abordar la pobreza y representar a grupos históricamente marginados. Ambos pertenecen al partido Pacto Histórico.
De la Espriella, quien en su momento presumió de un fastuoso estilo de vida en el extranjero, ha sido objeto de escrutinio por parte de periodistas colombianos debido al origen de su fortuna y sus vínculos con clientes colombianos envueltos en polémicas. El más flagrante de ellos es Alex Saab, magnate multimillonario e intermediario de Nicolás Maduro, capturado por Estados Unidos. Los fiscales estadounidenses acusaron a Saab de lavar millones de dólares destinados a los pobres de Venezuela.
…Después de que Trump publicara su respaldo a De la Espriella, Petro escribió en X: ‘Cuando un país interviene en las decisiones de otro país, muere la libertad. Invito a toda Colombia a votar en plena libertad y no volvernos ni esclavos ni colonia de nadie’”.
Fuente: The New York Times en Español. Autora: Annie Correal. 3 de junio de 2026.
