En el Fút bol también hay historias épicas.

Jonathan Kodjia, delantero del Aston Villa, enfrentó la jugada con decisión y terminó fuertemente lesionado. Cayó al césped quejándose de fuerte dolor. Sus compañeros pidieron al arbitro asistencia médica inmediata y exigieron a los jugadores contrarios, del Ledds, que echaran el balón fuera del campo, para aplicar el Fair Play. El arbitro, inexplicablemente, dejó correr la jugada…

Dos jugadores del Leeds, mañosamente aprovecharon la situación. Uno condujo el balón, el otro anotó gol. Leeds 1, Aston 0. La cancha prendió: el entrenador, jugadores y aficionados del Aston, reclaman indignados al arbitro; no podían comprender lo que pasaba. En la alegata, los del Leeds defienden lo indefendible. Se hizo la refriega y el arbitro expulsó a un mediocampista del Leeds.

Viene lo sorprendente:

Tras validar el gol, el arbitro ordenó reanudar el partido. Marcelo “el loco” Bielsa, entrenador de Leeds, pidió a sus jugadores dejarse anotar el gol para hacer el empate.

Sus pupilos se miraron desconcertados. ¿Por qué le van a regalar el gol si ya tenían la ventaja?

Bielsa sube el tono y con movimientos enérgicos fue tajante:

- ¡Entiendan! ¡Déjenlos anotar!

Abril de 2019. El partido terminó empatado. Con este resultado el Aston Villa se privó del pase directo a la siguiente ronda y pone en riesgo la temporada. En el vestuario había frustración, caras largas y murmullos de coraje.

Meses después, la FIFA le otorgó a Marcelo Bielsa el premio Fair Play en la gala The Best.

“Traguen veneno”. Cuatro años antes, cuando dirigía el Olympique de Marsella, Bielsa pronunció el discurso mas recordado de su carrera.

Tras un frustrante e injusto empate contra el Lyon, en el vestuario Bielsa arengó a sus jugadores a aceptar la injusticia: "Es muy difícil, pero escúchenme: si juegan como lo hicieron hoy desde ahora hasta el final de la temporada, obtendrán lo que merecen. Nada los hará sentir mejor porque lo dieron todo en este partido y no obtuvieron lo que merecían. Acepten la injusticia. ¡Al final todo se equilibra!".

Se trata de soportar la injusticia sin perder la compostura ni abandonar los principios.La mentalidad no es una ocurrencia, es la cosecha del cultivo de virtudes y de una formación profesional, de una cultura obtenida en libros y una voluntad educada. Así son los entrenadores de éxito. Así se forjan los grandes entrenadores, a marrazos, en el fuego, como el crisol moldea el fierro candente. Hoy Marcelo Bielsa, dirige a la selección de Uruguay.

Otro nombre imprescindible es Carlo Ancelotti, hoy comanda la selección de Brasil. Su trayectoria es extraordinaria: a conquistado las cinco grandes ligas europeas y cinco títulos de la UEFA Champions League como entrenador.

Ancelotti ha plasmado sus experiencias en su libro Liderazgo Tranquilo: Conquistar mentes, corazones y triunfos y Árbol de Navidad, este último es un manual táctico que explica su celebre sistema 4-3-2-1 (pino navideño en la pizarra). La superioridad numérica domina centro del campo, potencializa las bandas y los dos mediapuntas combinan con el delantero -su estrella del árbol navideño-.

Sus obras son referencias en gestión humana en el deporte, con impacto en el mundo empresarial y el liderazgo en general.

Ancelotti también reconoce la influencia de la fe. Formado por salesianos, es devoto de San Juan Bosco. Fiel seguidor de Don Bosco, es un excelente educador y formador de equipos. Y mira la realidad en su justa dimensión: “Nunca rezo por el fútbol. Dios tiene mejores cosas que hacer y más importantes. Es solo un juego y depende de nosotros”.

Didier Deschamps, dirige la selección nacional de Francia desde el 2012. Como jugador fue capitán de una generación histórica que ganó Mundial del 98 y Eurocopa 2000.

Su filosofía se resume en sus "Règles de vie”, un código de conducta que entrega a los futbolistas antes de las concentraciones. En él exige normas estrictas, como la prohibición total de teléfonos móviles durante las comidas colectivas.

Estas reglas de oro tienen tres pilares: respeto absoluto al cuerpo técnico, los compañeros y las jerarquías; humildad; y la aceptación del sufrimiento competitivo.

Afirma que el éxito se presenta cuando los distintos perfiles se complementan: Los líderes de juego como Kylian Mbappé; los trabajadores silenciosos como N'Golo Kanté; y los unificadores de vestuario como Antoine Griezmann.

Deschamps tiene rasgos estoicos; es un comandante sobrio. En sus discursos, nunca mayores a 10 minutos, hace uso de metáforas bélicas, como batalla, sacrificio colectivo y jerarquía.

Mauricio Pochettino, entrenador de EE. UU. relata en su libro Brave New World, como trasformó al equipo inglés de Tottenham combatiendo la mentalidad perdedora.

Su mayor reto fue moldear el carácter, rompió el statu quo de los jugadores para elevarlos a atletas de élite, como Kane o Dele Alli.

Para ello, implementó pruebas exigentes como Test Gacon, un ejercicio de resistencia aeróbica que evalúa la fortaleza mental.

Pochettino sostiene que muchos deportistas se rinden mentalmente antes de alcanzar su límite físico, por eso prioriza la formación el carácter.

También es una persona caritativa: Cuando el búlgaro IIiya Lotov atravesaba dificultades para su adaptación en España, Pochettino lo invitaba frecuentemente a cenar a su casa con su familia. Allí le enseñaba el idioma y le hacía más llevadera su estancia extranjera.

Otros entrenadores de excelente nivel es Julian Nagelsmann que dirige la selección alemana. A los 20 años terminó su carrera como futbolista debido a su lesión de rodilla. A los meses, su padre falleció y tuvo que hacerse cargo de la familia. Esta situaciones apremiantes aceleraron su madurez. A los 28 años se convirtió en el entrenador más joven de la historia de la Bundesliga.

Último. Luis de la Fuente, entrenador de España. Autor del libro La vida se entrena cada día. Aquí propone su filosofía: potencializar el talento joven, como Lamine Yamal o Nico Williams, y enfrentar los egos e inculcar valores trascendentes.

En julio de 2024, una periodista le preguntó si era supersticioso o tenía alguna manía:

"No, ninguna”, contestó De la Fuente.

"Se persigna siempre”, le recordó la reportera.

”Eso no es superstición. Eso es fe".

De la Fuente es lector entusiasta de historia y apasionado del desarrollo del liderazgo.

Estos entrenadores no son ordinarios, son conocedores profundos de la naturaleza humana, cultivan el talento con disciplina, cultura y carácter. Todos ellos poseen un trasfondo académico y cultural superior al promedio del fútbol. Y dejarán ver su legado en los juegos de su selección en el Mundial recién inaugurado.