Nada ni nadie, ninguna presión política, pudo evitar que rodara el balón y que la Selección Nacional iniciara con un gran triunfo. Millones de mexicanos disfrutaron de la fiesta deportiva y ninguna fuerza siniestra que trató de violentarla pudo lograr su objetivo. Y la política, opacada un poco por el fervor deportivo, continúa con su agenda. La lucha por el poder en 2027 no descansa. Todas las fuerzas políticas fueron jaladas por el festejo y le dieron tintes intensamente políticos a la disputa por el poder.
Es visible que los grupos de ultraizquierda y ultraderecha se unieron de facto para violentar el Mundial; están actuando juntos, mezclados físicamente en las calles contra la policía y las vallas metálicas. Aunque ideológicamente son antagónicos, en los hechos operan juntos para boicotear el certamen deportivo. Los extremos ideológicos se unieron: buscan un mártir para decirle al mundo: “Miren, la narcopresidenta Claudia es represora”. Pero se han quedado con las ganas; no han sido reprimidos, pese a que lo han buscado incansablemente. México está enviando al mundo la imagen de un país que vive en paz y cuenta con un gobierno democrático que respeta los derechos de manifestación, reunión y expresión. La novedad es que la reacción fuerte contra esos grupos de provocadores, tanto de derecha como de izquierda, llegó por el lado de los comerciantes y de los ciudadanos, que están cansados de sufrir grandes pérdidas económicas por los plantones de los maestros de ultraizquierda y de los grupos radicales de derecha. Hay muchos indicios de que estos sirven a los designios del empresario televisivo Salinas Pliego y de líderes del PRIAN. La reacción de los comerciantes y ciudadanos de la Ciudad de México contra la violencia de los maestros de la CNTE y el llamado “Bloque Negro” ha sido muy contundente: no han permitido la instalación de plantones en el Zócalo ni cerca del Estadio Azteca. Son fuertes indicios de que el fenómeno social del despertar de la conciencia política se intensificó durante el Mundial para defenderlo y permitir que siga adelante. El PRIAN en el Congreso federal fue silenciado por el tsunami futbolero, pero en Chihuahua aceleró su actividad. Los aspirantes a los puestos de representación popular por Morena y el PRIAN no han descansado durante el Mundial; por el contrario, se aceleraron al tener a la vista los resultados de Coahuila. Su estrategia de posicionamiento continúa. Todos salieron a las redes sociales y a las plazas públicas para intentar sacar ganancia electoral de la “verde”. El triunfo del PRI en Coahuila, catalogado como “pírrico” por diversos analistas, causó un furor momentáneo en la derecha. Sin embargo, como uno de sus efectos es el debilitamiento del PAN y de Movimiento Ciudadano en esa entidad, el resultado terminó encendiendo una mecha en el PRIAN local. Habida cuenta de que la dirigente de Morena, Ariadna Montiel, demandó la nulidad de esa elección por la visible e indudable compra generalizada de votos, dejó al PRIAN en una situación en la que había poco que celebrar. El festejo por el llamado “terremoto azul”, que apenas se sintió en algunos cruceros, empezó a oler muy mal, como un cadáver político que llega desde Coahuila. Mientras tanto, la ola guinda sigue recorriendo territorialmente el estado de Chihuahua. En el colmo de la desesperación por lo ocurrido en Coahuila, la fracción del PRI en el Congreso local hizo suya la llamada “Ley Monreal”, a la que anteriormente había criticado con dureza un diputado prianista. Pero la moda parece ser criticar a Morena por aquello mismo que el PRIAN sí hace. La denominada “Ley Monreal”, que busca poner un alto a la intervención extranjera y al narcotráfico en la elección de 2027, ahora es retomada por el PRIAN como una iniciativa “propia”. Sin embargo, le añadieron la trampita del diablo. Como dice el dicho: “el que hace la ley, hace la trampa”. La intención sería impedir una eventual candidatura de Cruz Pérez Cuéllar dentro de Morena. Para ello pretenden impulsar una reforma constitucional local que establezca que, para la próxima elección a la gubernatura, deba postularse obligatoriamente a una mujer. La dedicatoria parece evidente. Sin embargo, el diputado Cuauhtémoc Estrada y Cruz Pérez Cuéllar detectaron la trampa escrita con letras pequeñas por el diputado Chávez y su grupo. Por ello, la propuesta de reforma nació prácticamente muerta, ya que el PRIAN no cuenta con la mayoría constitucional necesaria para aprobarla. Una vez más, parece confirmarse aquel viejo adagio de que “el que hace la ley, hace la trampa”. De esta manera, la política local no quiere descansar ni dar espacio al espíritu mundialista. Pero la realidad terminará por imponerse y, como decía Heráclito, pondrá todas las cosas en su lugar.