Me tocó conocer al Prof. Federico Ferro Gay al ingresar a la Facultad de Derecho y cursar el Primer Año en 1961. En aquellos años (de los sesenta a los setenta aproximadamente) se ofrecían dos idiomas: francés e italiano. La única materia que no aprobé en ese primer año fue precisamente Italiano la que impartía el Prof. Ferro

Gracias a la reprobada, mi vida cambió: el Prof. Ferro al enterarse que yo no tenía recursos para costear mi carrera de manera generosa y caritativa me ofreció casa, comida y su apoyo. Me fui pues a vivir a su casa, (con el visto bueno de Matildita, por supuesto). Viví con ellos al menos 10 años, en los cuales compartimos penas y alegrías, aprendí de sus virtudes, ideales y generosidad. Recibí enseñanzas para la vida.

Luego me casé e inicié otra forma de vida. Una vez casado (con Elvira, Gracias) tuvimos dos hijos Laura Gabriela y Federico Antonio. El Maestro Ferro y su esposa Matilde aceptaron ser los padrinos. Nos convertimos en “compadres”. Federico lleva el nombre en honor del Maestro Ferro.

Les agradezco lo mucho que hicieron por mí y nuestra familia y no encuentro las palabras adecuadas para expresar ese sentimiento de gratitud y admiración.

Estas letras son un homenaje y reconocimiento para Fede y la señora Matilde Gómez, “Matildita” o “Mati”. No fui su hijo o discípulo intelectual pues no tenía la altura necesaria para seguirlo. A cambio aprendí de su ejemplo, de su convicción y fuerza de voluntad para andar el camino de la vida. Y el legado más valioso que recibí fue el cariño y práctica por la docencia, una experiencia transformadora y creativa.

En este sencillo homenaje le corresponde a Matilde Gómez de Ferro reconocer su labor como esposa y compañera del Prof. Ferro, fue su consejera, apoyo y fortaleza. Además de dedicarse a la poesía, fue una magnifica cocinera y ama de casa. Su carácter dulce, tranquilo pero firme ayudó al Prof. Ferro y le dio fortaleza para afrontar los problemas que se presentaban.

El profesor impartió clases primero en la Ciudad de Parral (donde se casaron Matilde Gómez y Federico Ferro Gay) en diversos planteles educativos de esa ciudad. Fue tan aceptado y agradecida la comunidad de Parral que en su honor que hay una Colonia que lleva su nombre: Federico Ferro Gay.

A su llegada a la Ciudad de Chihuahua fue invitado a impartir clases en diversas instituciones educativa públicas (la Universidad de Chihuahua y la Prepa) y privadas (el Instituto América, el Regional y otras más).

Fue un magnifico, sensible y carismático maestro. A su hogar acudían amigos y alumnos. Se discutían temas de cultura en general, se mencionaban autores y escritores, italianos y mexicanos. La Filosofía era un tema común. Para el Maestro, en los griegos se inició el estudio no solo de la Filosofía, también de la Ciencia, las Matemáticas, la Educación, la Política, la Psicología y otras disciplinas mas.

Uno de los temas que me dejó huella fue la pasión del Profe Ferro por la cultura popular mexicana .Leíamos y disfrutábamos la gran obra de Gabriel Vargas “La Familia Burrón” y oíamos las canciones mexicanas entre ellas al Piporro. Fue un buen fumador, fumábamos por lo regular”Delicados”. Me permitió el acceso a su biblioteca donde leí algunos libros de Filosofía y literatura. Recuerdo a Don Camilo de Giovani Guaresqui, los cuentos de Luigi Pirandello y la Filosofía de Nicola Abbagnano.

El Profesor Ferro no se olvidó de su origen y cada vez que podía regresaba a visitar a sus familiares que vivían en Savona, Italia.

Publicó su primer libro para facilitar sus clases de italiano en la Facultad de Derecho que se tituló “Hablemos Italiano”. Luego publico otras obras sobre temas filosóficos y literarios, Breve Historia de la Literatura Italiana, Introducción Histórica a la Filosofía, De la Sabiduría de los Romanos, Vida Nueva ; Tratado de Lengua Vulgar, Los Filósofos Presocráticos: de Homero a Democrático y otras obras en las que nos mostró su conocimiento profundo de la Filosofía y la Literatura.

Su fama y prestigio se fueron acrecentando gracias a la lucidez de pensamiento, su claridad en la enseñanza y su vida humilde y recta. Su obra cumbre fue la iniciativa para fundar la Escuela de Filosofía (a la que posteriormente se incorporó Letras). En esta etapa el mundo estaba cambiando y así lo percibieron los jóvenes que encontraron en la Filosofía un espacio de creatividad y reflexión.

Es notable la participación de las mujeres (que se anticiparon a su tiempo) que al igual que los hombres colaboraron para fundar la Escuela de Filosofía y fueron parte importante del alumnado y futuras profesoras.

Eran los tiempos difíciles en materia política, el autoritarismo y la cerrazón mental de los grupos de poder hicieron difícil su tarea. Eran los tiempos en que la Filosofía estaba minusvalorada, y etiquetada como una disciplina que no era útil en este mundo materialista.

Finalmente la UACH aceptó la incorporación de la Escuela de Filosofía y Letras como parte educativa de la UACH.

Al morir la señora Matilde, la vida del Profesor se estremeció y sufrió un cambio radical, pero no en sus principios y enseñanzas.

Las “fuerzas oscuras” (un grupúsculo de profesores envidiosos) obstaculizaron su labor docente, no podían aceptar el prestigio del Profesor, su fama y reconocimiento. Tampoco que la misión (del Prof. Ferro) era ayudar a los jóvenes a pensar, a cuestionar, a aprender a vivir. A salir de la caverna de la oscuridad. Era un filósofo, nunca lo entendieron.

Finalmente el Profesor se fue a la UACJ, donde continúo su misión. En esta Facultad fue aceptado y valorado. Y se ganó la fama y el respeto que merecía. Falleció en el año 2006.

Pregunta: Usted siente que no presta un servicio real? (Entrevista en la UACJ)

“No del mismo nivel. Ellos me consideran un intelectual de alto nivel, no lo soy, es más para acabar pronto nunca fui un intelectual. Pienso que el intelectual no sirve para nada en la mayoría de los casos, pero lo único que reconozco que tienen razón en relación a mi es que siempre lo he hecho con entusiasmo”

Algunos de sus distinguidos discípulos han fallecido como José Luis Orozco, Armando Loera y Héctor Chávez Barrón y amigos como Enrique Macin y el Prof Felix Allard. . De los que aún viven Arturo Rico Bovio, Jorge Benavides L., Maria Eugenia Díaz, Ivonne Arroyo, Berta Lujan, Gabriel Ortiz y el que escribe.

Fue un filósofo, un humanista y un buen cristiano. Su ejemplo y enseñanzas nos iluminaron en múltiples ocasiones.

Siguiendo las huellas de Platón diremos que el alma de los Filósofos (como usted Maestro Ferro) y otros mas no mueren; su pensamiento, su ejemplo, iluminan y se trasmiten a todos aquellos que buscan la virtud y la luz.

Chihuahua, Chihuahua, mayo 21 de 2026