No veo que la ciudadanía en general, ni los colectivos feministas, o los partidos políticos de oposición y ni siquiera Morena y sus aliados, estén organizando una marcha para manifestarse en defensa de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ante los agravios de los cuales ha sido víctima o sobre la cual ha recaído violencia política en razón de género, por parte del mandatario de USA, que la ha ofendido y denostado llamándola públicamente “una mujer muy asustada”.
Espero que se note el sarcasmo con el cual escribí el párrafo anterior. Ya que no habrá ninguna expresión de apoyo hacia ella, de ningún actor político, ni de personajes públicos nacionales o extranjeros, ni denuncias de ningún tipo, por el comentario vertido por Trump, por varias razones: lo primero es, porque sabemos que tiene razón ese viejo loco desgraciado, que la mandataria está muy asustada al ver cómo se le desmorona el país; tiene miedo porque la justicia gringa viene por los perfiles que ya han sido señalados por sus nexos con el crimen organizado y que esa lista se irá incrementando hasta llegar a su mentor Andrés Manuel López, e incluso a ella misma, que todo les solapa a ese clan de corruptos y narcogobernantes.
En segundo término, porque a nadie le importa si la ofende, la desprestigia, la somete o la sojuzga; ya que en este momento el común de las personas están metidas en el futbol, todas y todos están en “mood mundialero”, como para ponerse a ver o analizar qué le dijo Trump a Sheinbaum. Y, si acaso, a los que nos interesa la nota política, no nos pondríamos a defender lo indefendible. Si fuese una buena presidenta, que contara con respaldo y aprobación social, otra cosa sería. Con todo ello, no justifico ni mucho menos aplaudo, que el jefe de la nación más poderosa del mundo, hable así de una connacional, quien “per se” merece respeto. Me devuelvo un poco, para dar contexto a todo esto. En estos días, tuvo lugar en Francia, la reunión del G7. El Grupo de los Siete, es un foro político y económico internacional conformado por algunas de las economías industrializadas más influyentes del mundo. Los meros, meros. Para entenderlo mejor. Sus líderes se reúnen anualmente para coordinar políticas sobre temas como: economía, seguridad internacional, cambio climático y comercio. Lo integran: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido (en estricto orden alfabético). Para dimensionar, hay que saber que el G7, tiene capacidad para marcar la agenda internacional, pues las decisiones adoptadas por estas grandes potencias ejercen un impacto real. La dirección política establecida por estos líderes con respecto a un asunto político desencadena un efecto dominó en muchas otras organizaciones países e instituciones internacionales. Son los que mandan, en pocas palabras. Nota al margen, solo por cultura general: Entre 1975, año en que se creó, y el 2000, los países del G7 pasaron de representar el 70% a representar el 55% del PIB mundial. Concentran alrededor del 10% de la población mundial y el 65% del comercio internacional. Por un tiempo era G8, con Rusia, pero luego lo sacaron del grupo. Ahora está como integrante, la Unión Europea, pero con derechos acotados, se le considera “miembro no numerario”, no participa en la presidencia rotativa, por eso se le siguió llamando solo G7. Pues fue ahí, -nada más ni nada menos-, que en un gran foro mundial, con los ojos de espectadores de más de un centenar de países, en un acto de tal magnitud, en donde Donald Trump, volvió a lanzar severas críticas contra la situación de seguridad que impera en México (y no miente), al asegurar que los cárteles del narcotráfico mantienen el control del país y que el Gobierno mexicano ha perdido capacidad para enfrentarlos. Durante el cierre de la cumbre del G7, Trump afirmó que el tráfico de drogas continúa siendo una de las principales preocupaciones de su administración, particularmente por el flujo de narcóticos que ingresa a territorio estadounidense a través de la frontera con México. Ahí hizo una referencia muy directa a la presidenta Claudia Sheinbaum: “La presidenta es una mujer muy buena, pero es una mujer muy asustada”. (Traducción literal de sus palabras). Sheinbaum se concreta a minimizar el hecho; asegura que no ha de “engancharse” a la provocación y que no es la primera vez que Trump se expresa en esos términos; le justifica que él tiene su manera de comunicar; según ella el pueblo sabe que todos los días entrega mente, corazón y alma; y se atreve a sostener que el presidente Trump está mal informado y que ella misma le ha mostrado sus tablas de resultados, de que ha disminuido 46% el homicidio doloso, y una disminución de 70% de entrada de fentalino por tierra a Estados Unidos, que les presentó un memorándum para trabajar coordinadamente. Hasta aquí y por pura salud mental, cito casi textual la respuesta de nuestra mandataria. Si le sigo me hará daño. Solo verla y escucharla es motivo de dolor de estómago. Especialmente cuando suelta su “risa socarrona”. (Como cuando habla de las madres buscadoras, pero ese es otro tema muy delicado). De todas estas sandeces dichas en la mañanera de ayer jueves, me surgen un montón de interrogantes. ¿Va a permitir que se expresen así de ella? ¿Sólo a Trump porque así es el o a cualquiera le dará autorización? ¿Si no es la primera vez, cuántas más lo dejará hacerlo? ¿Está consciente de que Trump no mintió? ¿Al no exigirle respeto, está convalidando qué es verdad su temor? ¿Si es que entrega: mente, corazón y alma, porqué su gobierno no ha dado resultados en ningún rubro? ¿Se cree ella misma eso de que Trump está mal informado? (Si el propio AMLO decía que nada pasa en el país sin que el presidente esté enterado) ¿Se dará cuenta de su contradicción, si dice que está mal informado y luego que ella misma lo ha informado? ¿El contenido del memorándum es falso, está alterado, es mentira? ¿En verdad cree su falacia de reducción de homicidios, en un país donde matan a 91 personas diarias en promedio? ¿Es ella la que está mal informada? ¿Qué datos tiene, de dónde los saca y quién se los da, para asegurar que ha bajado el tráfico de fentanilo? ¿De ser cierta esa reducción, hay aumento en otras sustancias? ¿Si disminuyó por tierra, acaso incrementó por aire? ¿Si ella sugiere trabajar de forma coordinada, ahí no hay intervencionismo extranjero? ¿Reconoce que le tiene que estar dando información a Estados Unidos? ¿Existe entonces sometimiento de su gobierno? ¿Permitirle a Trump que diga lo que quiera, no violenta nuestra Soberanía? Además de que siguen preguntas sin contestar, como por ejemplo: ¿por qué no ha entregado a Rocha Moya? Ya es momento, de darnos a respetar como Nación. Ya es momento…
