A mi padre

"El deporte también puede ser un espacio para la dignidad, la memoria y la esperanza". Gustavo Hernández, activista y padre buscador

Tarjeta Roja al Estado Mexicano por la crisis de desaparecidos. Ante la inacción y el abandono institucional, madres y familias buscadoras se han visto obligadas a tomar picos y palas para buscar a las más de 134 mil personas desaparecidas. Han asumido con sus propias manos la labor que le corresponde al Estado. Por esta omisión, el gobierno merece la roja y ser expulsado del partido.

Las organizaciones Red Lupa y el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD) presentaron su informe nacional de personas desaparecidas 2026. El panorama de las desapariciones en México sigue empeorando. Los registros hasta el 16 de mayo contabilizan 134 mil 257 personas desaparecidas. Detrás de estas cifras hay 104 mil 833 hombres, 29 mil 027 mujeres y 397 casos de identidad de género indeterminada. Lo más alarmante es que el problema creció un 4.33 por ciento en un solo año, una tendencia que continúa desarrollándose en medio de la impunidad y la falta de soluciones institucionales.

El informe expone una distribución desigual de las desapariciones, al concentrar el 48% de los casos de mujeres y niñas en apenas cinco entidades: Estado de México, Tamaulipas, Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco. En este contexto, los adolescentes representan el sector con mayor nivel de vulnerabilidad.

A pesar de que el discurso oficial intenta minimizar la crisis, la realidad se impone, colectivos de familias buscadoras han llevado su exigencia de justicia a las sedes mundialistas, buscando que la prensa internacional voltee a ver la emergencia nacional. Representan a ese otro México que no puede celebrar, que recorre el país sin tregua con la fotografía de su hijo en mano, negándose al olvido.

A partir de 2019, más de 25 mil mujeres y madres mexicanas iniciaron la búsqueda de sus familiares desaparecidos. Hoy son el motor de cientos de colectivos a nivel nacional, impulsadas por una fuerza que vence la indolencia y resiste frente al rechazo, la burla y la estigmatización institucional.

Aprovechando la gran visibilidad del Mundial, varios colectivos enviaron un llamado a la Selección Mexicana. Reconociéndolos como un símbolo de identidad con gran impacto social, les piden solidarizarse con la grave crisis humanitaria de desapariciones. La solicitud busca que presten su voz poderosa para exigir el fin de la impunidad que tanto lastima a esta nación. Gustavo Hernández, activista y padre buscador señala el impacto social del Mundial de la siguiente manera: "El deporte también puede ser un espacio para la dignidad, la memoria y la esperanza".

Los firmantes aclaran que no piden a los jugadores resolver el problema, sino visibilizarlo, arropar a las familias y evitar que la sociedad normalice las desapariciones.

La actual administración federal suma más de 18 mil nuevas desapariciones. Ante el terror, evocamos tiempos de solidaridad, sin fabricar cortinas de humo, golpeteos políticos o culpas al pasado. Esta tragedia que sacude al país entero exige un eco institucional y ciudadano. Permitamos que la fiesta mundialista siga derrochando alegría, pero sin olvidar el dolor, la rabia e impotencia de decenas de miles de familias que alzan la voz ante la falta de respuesta oficial; aquellas que recorren sin cansancio fosas clandestinas y morgues, enfrentando peligros y estigmatización para encontrar justicia, la verdad de los hechos y, sobre todo, a sus seres queridos. Sumemos Voves.